Boicoteemos a García Márquez y consintamos nuestros cuerpos

Una diputada mexicana ha exigido un boicot a Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez. Edilberto Aldan responde desde su bitácora con una carta abierta que no tiene desperdicio, en la que menciona varios otros libros que debieran ser incluidos en el boicot:

Encabezaría la lista la Biblia, donde es posible encontrar un catálogo completo de estos temas, incesto, zoofilia, prostitución, adulterio, etcétera. Nada más para que se de una idea en el Génesis se cuenta como Cam se aprovecha de la borrachera de su padre (Noé, ese diestro marinero) y lo viola. Imagínese, y apenas el primer capítulo, qué no sucederá en los demás.

Edilberto no deja de incluir una referencia de contexto. La juiciosa diputada ha promovido entre sus compañeros congresistas una invitación para “consentir sus cuerpos” con masajes de chocolate en un moderno spa que ofrece 10% de descuento al mencionar que uno va de parte de ella.

¿Ven ahora lo que significa “realismo mágico”?

25/01/2005

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El enigma del poeta perdido

Los detectives salvajes, Roberto BolañoHoy hice un pequeño viaje. Aprovecho los viajes para leer, y hoy le tocó el turno a Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño. Al llegar a casa he encontrado esta nota de la bitácora Algunas pequeñas victorias:

…siempre digo de Wilde que tiene tantas “citas célebres” porque en sus escritos puedes subrayar un par de ellas por página…

Tal es el ritmo de Bolaño en sus Detectives, una novela infinita (y no me refiero a su extensión).

Un poco más allá de la página 320 se pierde un poeta en un encuentro poético en Managua. El organizador responsable de la nómina está más que atribulado (eventualmente perderá su trabajo a causa de la desaparición) y, ya en la página 340, el poeta Pancracio Montesol se le acerca para intentar consolarlo:

Una vez, dijo don Pancracio, Monteforte Toledo me puso sobre el regazo este enigma: un poeta se pierde en una ciudad al borde del colapso, el poeta no tiene dinero, ni amigos, ni nadie a quien acudir. Además, naturalmente, no tiene intención ni ganas de acudir a nadie. Durante varios días vaga por la ciudad o por el país, sin comer o comiendo desperdicios. Ya ni siquiera escribe. O escribe con la mente, es decir delira. Todo hace indicar que su muerte es inminente. Su desaparición, radical, la prefigura. Y sin embargo el susodicho poeta no muere. ¿Cómo se salva?

Como en la mayoría de los pasajes en los que Bolaño asoma algún resquicio de trascendentalismo reverente, al final lo destruye de una manera simple. El preocupado organizador pregunta cómo se salva el poeta y don Pancracio responde:

La verdad es que ya no me acuerdo, pero pierda cuidado, el poeta no muere, se hunde, pero no muere.

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Conjunciones para inválidos

Hay quienes, al ignorar las múltiples posibilidades del idioma, aplican como conjunciones cualquier cosa que se les ponga a tiro. “Donde”, “el cual”, “la cual”, “por tanto”, “por cuanto”…

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