Hambre quijotesca

Duelos y quebrantosPara un caballero de tan triste figura el hambre era un problema, y a veces bastante difícil. Así, puede entenderse por qué, como dice en esta nota,

en el Quijote aparece 99 veces la palabra comer, 19 comida, 65 pan, 19 queso, 32 carne, 3 pescado, 24 caza, 8 vaca, 7 ternera, 3 cabrito, 2 cordero, 3 carnero, 2 conejo, 5 perdices, 10 huevos, 137 vino (en cambio agua sólo aparece 76 veces).

Un hambre del tamaño de un molino: según la misma fuente, de los ciento veintiséis capítulos del Quijote sólo hay tres o cuatro en los que no se menciona algún concepto relacionado con el hambre.

21/02/2005

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Los buenos posts

PC recuerda un artículo de Carlos Alberto Montaner sobre la redacción de un buen artículo y se apoya en ello para explicar en ocho puntos lo que es un buen post:

  1. Corto
  2. Original
  3. Personal
  4. Ilustrado
  5. Actual
  6. Oportuno
  7. Útil
  8. Con algo de humor

Este post va a fallar, al menos, en el punto 4. Va sin ilustración (hoy el tiempo apremia).

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Don Quijote, loco de remate

Nieves Fernández publica en el diario Siglo XXI esta interesante nota sobre autores que en alguna oportunidad han escrito líneas irreverentes en relación con la obra máxima de Miguel de Cervantes.

Catalogándola de “lucha de enanos”, se refiere a las críticas que a Don Quijote le han hecho Andrés Trapiello, Luis Rosales, Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov y Henry de Montherlant, y cierra con una frase que soltara Nicanor Parra en una entrevista, comparando al personaje cervantino con el shakespereano y atormentadísimo Hamlet:

Los dos son enderezadores de entuertos pero mientras Don Quijote es un loco de remate, Hamlet es un loco cuerdo.

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Poetas sin ego

El viernes el Ayuntamiento de Cádiz le concedió al poeta Carlos Edmundo de Ory la distinción de Hijo Predilecto de la Ciudad. Ante una multitud de jóvenes poetas y lectores, De Ory desplegó un rosario de lecciones para el buen leer y el buen ser:

Yo no tengo mérito por escribir poemas, porque la poesía está en el mundo, en la naturaleza, y el poeta es solamente quien es capaz de sentirla y disfrutarla, identificarse con ella. Por qué yo lo hago es un misterio para mí. Me ha tocado ser poeta pero eso no es una suerte, es un deber.

Y más:

El poeta debe matar el ego, porque también es poeta el que lee poesía y la disfruta, igual que quien come con gusto una manzana pertenece ya también al manzano.

¡Qué útil y económico resultaría que tales consejos fueran asimilados y puestos en práctica por tanto poeta ilegible que se empeña en ostentar honores a los que sus letras no están en capacidad de arribar!

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