G.W. really loves Darth Vader
Que no se diga que George Bush nunca ha estado en una biblioteca. (Al margen: Vigo, qué bueno está ese post).
Que no se diga que George Bush nunca ha estado en una biblioteca. (Al margen: Vigo, qué bueno está ese post).
El otro día yo hablaba de lo que debe ser una verdadera antología (haciendo referencia a esa mala hierba que son las “ediciones cooperativas”, y de las que hay más de un autor que pudiera echarnos un cuento sobre cómo le ha ido). Pero parece que hacer antologías se está volviendo una afición peligrosa.
José Antonio Mazzotti es peruano y da clases en el curso de lenguas y literaturas romances de Harvard, los lunes de 10 a 12. No es que yo me la pase allá, lo dice en su página (donde sale hasta su teléfono, peligroso eso). En 2002, el Fondo Editorial del Congreso de la Republica editó su antología Poéticas del flujo: migración y violencia verbales en el Perú de los 80. Ahora está amenazado de muerte.
Así mismo: lo amenazaron tres poetas que, por razones literarias —digamos que su poesía no es tan buena—, no fueron incluidos en la antología. Mazzotti trabajó a finales de los 80 en el suplemento literario del Nuevo Diario, que después de haber sido creado por un grupo de intelectuales y dirigentes sociales pasó a manos de periodistas que, se presume, estaban vinculados al funesto Sendero Luminoso. Amparándose en esa supuesta relación con el terrorismo, los acusadores se lanzaron en una campaña contra Mazzotti llamándolo, claro, terrorista.
La noticia la da Librusa basándose en “Poetas y macartismo”, un artículo de Eduardo González Viaña publicado por ellos mismos. Y allí EGV ilustra muy bien la cosa:
En 1607, Francisco de Quevedo emprende un viaje al infierno, y pregunta al demonio si en esas calurosas regiones hay también un lugar para los poetas.
La respuesta es positiva. Cada vate goza de un hermoso salón, con mullidos sillones y una bien enterada biblioteca. Cualquier bebida les está permitida, y ningún placer les está vedado. A través de los amplios ventanales, les llega de rato en rato toda la frescura del paraíso.
Entonces, ¿cuál es el castigo? “Oh”, dice Satanás, “se me estaba olvidando. Aquí al lado, hay otra hermosa sala y, dentro de ella, un diablo que hace crítica literaria. El castigo del poeta es pasarse la vida eterna escuchando los elogios que hace ese diablo sobre la obra de otro autor”.
El sello Torremozas se especializa en tres asuntos: la literatura hecha por mujeres, la poesía y el relato corto. Ignoro cuántas editoriales en el mundo harán tales apuestas, pero sus cerca de cuatrocientos títulos hablan muy bien del trabajo que han realizado.
Hace poco Torremozas publicó el libro Cáliz amaranto, de la española Paloma Fernández Gomá. Hay una breve muestra en el sitio de la editorial.
En todo caso, lo que quería comentarles es la llaga que toca Paloma en esta entrevista que publicó ayer Europa Sur Digital y en la que hay algún punto de convergencia con lo que Luis Barrera Linares decía sobre los premios españoles en la entrevista con Ficción Breve Venezolana de la que les hablé hace un par de días. Dice Paloma:
Creo que se publica demasiada poesía sin calidad. El poeta debe cultivarse y hacerse como tal y eso lo dan los años y el trabajo. Pienso que en estos momentos hay demasiada osadía a la hora de publicar un libro. Hay muy buenos poetas, aunque algunos están más amparados que otros. El hecho de publicar más no significa que seas mejor, porque de hecho hay muy buenos escritores que tienen muy poca difusión. Desde luego, el mejor poeta no es necesariamente el más conocido.
La Bella Varsovia, una asociación juvenil de Córdoba (España), entre cuyos objetivos se encuentran la promoción y difusión de la cultura y el fomento a la creación, ha abierto el plazo de recepción de trabajos para un cuaderno literario que publicará con motivo del Día del Libro.
La iniciativa está orientada a autores que nunca hayan publicado (en libro ni en plaquette). Los interesados deberán enviar textos de una a dos páginas por correo electrónico antes del 8 de abril. Se pueden remitir poemas o relatos breves, pero tiene que ser en archivo de Word o compatible y añadir datos personales básicos: lugar y fecha de nacimiento.
Es de destacar que esta iniciativa no conlleva gasto alguno para quienes participen, excepto para quienes estén fuera de España que, obviamente, deberán pagar el envío. Es decir: ustedes no pagarán para ser publicados y sus textos serán admitidos o no tomando en cuenta únicamente parámetros literarios. Una sugerencia para los amigos: envíen más de un texto (pero no atosiguen enviando cincuenta) para que La Bella Varsovia tenga de dónde escoger.