Ese Taj Mahal es mío
Además de una de las más impresionantes joyas arquitectónicas del mundo, el Taj Mahal es una de las más ostentosas expresiones de amor en toda la historia humana. Como se sabe, el imponente palacio de mármol fue construido por el Sha Jahan, en un proceso que abarcó de 1634 a 1655, para honrar la memoria de su amada esposa, Mumtaz Mahal.
Ubicado en la ciudad india de Agra, a orillas del río Yamuna, el Taj Mahal alberga los restos de la pareja. Y es que su parque de árboles y fuentes, sus dos mezquitas, su gran cúpula y las maravillas artísticas que están en el interior del palacio, todo no es más que una tumba en la que el Sha quería descansar al lado de su amada para siempre.
Ahora al Taj Mahal le ha salido dueño. El jueves pasado, el príncipe Yaqub Habeebuddin Tucy viajó de Hyderabad a Lucknow para presentar una demanda que impida que el monumento caiga “en malas manos”, pues asegura que le asiste ese derecho por ser el retataranieto del Sha Jahan. La noticia ha generado alguna reacción, principalmente burlesca, en los medios indios, que hasta dudan del título principesco que se atribuye Yaqub.
Pero Yaqub dice que tiene razón y que puede probarlo. Según un árbol genealógico que ha presentado, y que supongo estarán revisando con lupa en este momento, Yaqub es descendiente directo de Bahadur Sha Jahan, quien obviamente sí desciende del enamorado rey-arquitecto y sobre cuya memoria pesa el haber sido el último emperador de la estirpe, destronado por los británicos en el siglo XIX.
Yaqub asegura que, aunque Bahadur tuvo la bicoca de 49 hijos, sólo 3 vivieron hasta tener descendencia. Uno de ellos fue Mirza Quaish, cuyo hijo, Mirza Abdullah, vivió en Hyderabad y tuvo un hijo, Mirza Gafar, y dos hijas, Husna Jahan y Laila Ummani. Laila es la madre de Yaqub Arifuddin Tucy, el padre de este Yaqub que hoy reclama la propeidad del Taj Mahal.
El Taj Mahal es propiedad de los servicios arqueológicos de la India, pero últimamente le han salido muchos “dueños”. Lo han reclamado recientemente el Waqf Board, organización que representa a la comunidad musulmana, bajo el razonamiento de que las dos personas enterradas allí son musulmanas, y el Consejo Hindú Mundial, que espera que el gobierno le quite al Taj Mahal su estatus de monumento nacional y lo convierta en templo hindú, pues supuestamente en el proceso de construcción se destruyó un templo dedicado a Shiva.









