Los potros de la Inquisición
Las comiquitas del Monstruo Milton le daban a este aparato una connotación graciosa, cuando al presentar cada capítulo se mostraba a Sólo-un-Ojo siendo “estirado”. Lo cierto es que el potro era uno de los artefactos más terribles empleados por la Inquisición para hacer valer el punto de vista de la Iglesia. Aquí las fases de la tortura en el potro:
Esta tortura constaba normalmente de tres grados. En el primero, la víctima sufría la dislocación de los hombros a causa del estiramiento de los brazos hacia atrás y hacia arriba, así como un intenso dolor de los muslos al desgarrarse como cualquier fibra sometida a una tensión excesiva. En el segundo grado, las rodillas, la cadera y los codos comienzan a descoyuntarse; en el tercero se separan ruidosamente. Ya en el segundo grado el interrogado queda inválido de por vida, después del tercero queda paralizado y va desmembrándose poco a poco. Las funciones vitales van cesando según pasan las horas y los días.
Si tienen sobre esto la misma opinión que yo, esperen a que vean el resto.









