Autocensura

Alena Gebertova“Los comunistas conocían muy bien la fuerza de la radio como un instrumento de propaganda. Y precisamente por eso existía una fuerte censura que, podemos decir, se dividía en oficial y la autocensura a la que se veían obligados los periodistas como tal, ya que al no existir libertad de expresión había temas vetados de antemano, y todo estaba supeditado a la política y propaganda comunistas”.

Alena Gebertová, redactora jefe del Servicio francés de Radio Praga.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) ha emitido un comunicado repudiando “actos represivos y contra la libertad de expresión” en la sede del diario Últimas Noticias. Efectivos de Casa Militar reprendieron a un grupo de damas que intentaban hablar con el presidente Chávez el pasado lunes 19 durante un acto en el Panteón Nacional. El hecho fue recogido por el fotógrafo César Palacios, del mencionado diario, quien fue apuntado con armas largas. Luego un comando de la Guardia de Honor —nunca peor dicho— irrumpió en la sede del diario, que queda en la misma área, y amenazó al fotógrafo con detenerlo si se negaba a borrar las fotos de la memoria de su cámara digital. En un claro ejercicio de la peor autocensura, el Jefe de Fotografía de la Cadena Capriles ejecutó el “pedimento” de los militares. En su edición del 20 de septiembre, Últimas Noticias omite deliberadamente el impasse. Los periodistas que allí trabajan han elevado una comunicación a quienes ocupan sus cargos directivos, exigiendo explicaciones y manifestando que se sienten en estado de indefensión. El comunicado también menciona el caso de Walter Martínez y el allanamiento de TV Guayana.

24/09/2005

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Indiscreciones automatizadas

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Redes como E-mule y eDonkey tienen el programa y la base de datos correspondiente a la infame lista de Tascón, que viola el carácter secreto del voto y expone a venezolanos de una u otra tendencia a ser discriminados por sus preferencias electorales. Basta con instalar cualquiera de estos programas y escribir textualmente “lista de tascon”, así, sin tilde, en la caja de búsqueda. El archivo mide más de 300 Mb y en eDonkey (donde hice las pruebas) aparece comprimido con WinRAR.

La muestra que ofrezco encabezando esta nota es la captura del resultado que dio el programa, hace un rato, al escribir el número de cédula de un conocido bloguero venezolano (que no soy yo, pues voto en Cagua, Aragua, aunque adelanto que mis datos, y los tuyos, si eres venezolano, también están allí). He borrado los datos usando un programa de diseño, para evitar extender las indiscreciones, claro. Quienes accedan a la imagen en su tamaño natural verán que, al escribir la cédula del “investigado”, el programa devuelve el nombre completo, la fecha de nacimiento, la dirección, el centro de votación que le corresponde y otros datos como si falleció desde entonces, si es abstencionista o si está inscrito en las misiones Ribas o Vuelvan Caras. Y, por supuesto, el dato clave: si firmó o no en la consulta nacional que desembocó en el referéndum revocatorio. Los iconos en la parte inferior ofrecen al usuario unas tenebrosas funciones adicionales.

Como pueden ver, al final el referéndum pasó de ser una consulta ciudadana a una inmensa trampa antropófaga.

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Qué tiempos aquellos

Walter Martínez y Hugo Chávez

Hubo un tiempo en que los venezolanos éramos inocentes (aunque, claro, lo estamos descubriendo ahora). Pero se nos puso a escoger entre un oligarca, una reina de belleza y un militar con golpe fallido, y entre eso y las opciones minoritarias, que incluían brujos, patriarcas religiosos y caudillos de partidos moribundos, elegimos al militar. ¿No es eso inocencia?

Ahora queda poca, pero la que queda hace un daño terrible. De esos resquicios de inocencia salió la peculiar idea de que el presidente Chávez ignora los desmanes que sus acólitos ejecutan por la causa. Un simple pretexto que usan quienes enconadamente se niegan a creer que todo esto esté pasando, los mismos que llevan ya varios días tratando de buscarle una explicación al acto deliberado de censura que se ejerció contra el programa Dossier, de Walter Martínez (quien, a la sazón, era de quienes decían: “Chávez no sabe nada de esto”).

Walter, el “soldado” al que ordenaron silencio, ya seguramente sabe, con la tremenda agudeza que lo caracteriza, que su caso es clave para definir un montón de cosas en relación con la libertad de expresión en Venezuela. Lo manejará con la mano izquierda y quizás tenga la pericia para provocar consecuencias de esta coyuntura. Como bien lo dijo Kira Kariakin en aquel post memorable, fungiendo de pitonisa aunque no quería hacerlo, las presiones a la libertad de expresión vendrán contra la televisión antes que los medios impresos. Y en esto el poder no tendrá miramientos, ni siquiera si la presión es ejercida contra periodistas de su propia tolda. Los mecanismos del poder son, por definición, contrarios a la información transparente, escribí con rabia cuando todo esto empezaba.

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