Muérete, Pinochet

Pinochet y sus pesasCuando muera Pinochet, un grupo de artistas hará una exposición en la que participarán todas las formas de arte que se puedan reunir. Han llamado a su idea “Proyecto de Arte 1973-1990, la muerte del dictador”, y aunque ya venció el plazo de recepción de obras para otras artes, acaban de abrirlo para literatura.

Al morir Pinochet, el proyecto creará un sitio en Internet donde se mostrarán las obras. Además prepararán un trabajo multimedia para mostrar en salas de exposiciones, para lo cual ya se han contactado algunas en Chile y Argentina, y es probable que hasta se imprima una publicación con las obras. Los interesados en participar deben enviar sus trabajos a literatura19731990@yahoo.com antes del domingo 4 de diciembre. Dicen en el comunicado:

Hoy los artistas queremos repensar y no olvidar los momentos terribles que vivieron otros como nosotros o nosotros mismos. Queremos que las imágenes e ideas que tenemos de estos regímenes se transformen en obras catalizadoras de otros, impuestos en diferentes partes del mundo y en diferentes épocas.

Se recibirán materiales en formatos .doc, .rtf o .jpg y absolutamente todas las obras que lleguen serán expuestas. Los textos deben enviarse en letra Arial en 11 puntos y en hojas tamaño A4. Los límites de extensión son de hasta 5 páginas para cuentos, ensayos, artículos y testimonios, de hasta 3 páginas en poesía y 1 página en poesía visual (que puede ser también una imagen en .jpg de hasta 500 Kb). El tema debe estar relacionado con las dictaduras, la opresión, la libertad, la vida y temas afines. Además del título y el género de la obra, deberá consignarse los datos del autor, el país, el correo electrónico, página web si la tiene, una reseña biográfica breve y una fotografía.

Sólo me pregunto si tiene sentido esperar a que muera Pinochet. Ya se sabe que no hay nada como recibir en vida los “reconocimientos”. En la foto, tomada hace casi dos décadas —el 26 de noviembre de 1985, un día después de su 70º cumpleaños—, Pinochet se mantiene en forma levantando pesas en Viña del Mar.

27/10/2005

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El juego de la oca

OCA

No olviden estas palabras: Open Content Alliance. Una gigantesca iniciativa de documentación del Internet Archive que pondrá a disposición del público todos los libros que digitalice sin el filtro al acceso que sí tiene Google Print, de quien la OCA se convertirá en adversario natural.

La OCA ha logrado ganarse, a buen ritmo, el apoyo de más de veinte organizaciones del calibre de las bibliotecas de la Universidad John Hopkins, los Archivos Nacionales del Reino Unido o las bibliotecas del Instituto Smithsoniano, además de empresas como Adobe, HP, Yahoo! y, desde anteayer, Microsoft.

Danielle Tiedt es la encargada por Microsoft para la captación de nuevos contenidos para su buscador. Ha sido también la encargada de dar la cara por la compañía de Billy en su incorporación a la OCA:

Principally and philosophically, we are aligning with the notion that intellectual property should not be proprietarily owned by any commercial company.

Es obvio que Microsoft no ha pensado philosophically al momento de integrarse a la OCA. Les sale hasta barato: 5 millones de dólares por la digitalización de 150.000 libros (originalmente el proyecto concebía digitalizar “apenas” 18.000).

Pensar que esto tiene que ver con enfoques filosóficos es bastante iluso. Se trata sólo de una batalla más en la guerra económica. No que sea tan malo esto, al final ganamos todos con la digitalización de tanto libro, aunque sea en inglés una retumbante mayoría. Y la Alliance promete cumplir con algunas de las premisas que propone José Antonio Millán:

La fuerza real de la Red es que es una red, con muchos centros. Como señala Le Crosnier, ésta es una estructura muy conveniente para una Europa llena de lenguas y de culturas. Quizás es mejor invertir en coordinar prácticas de digitalización (para evitar que se repitan trabajos ya hechos, o que fondos digitalizados con dinero público no estén accesibles), en sus criterios (no queremos fotos de libros en línea, sino textos buscables), en normas de amigabilidad ante los buscadores (para que nuestros contenidos se abran a los indizadores: hoy Google, tal vez mañana uno europeo con estándares abiertos), en sistemas de interoperabilidad de archivos, descriptores, metadatos (para que desde nuestras redes bibliotecarias y de investigación todo el panorama europeo sea accesible), en trabajos de la Web semántica (para aplicar nuestras categorías culturales a nuestros propios datos), en utilización de licencias (que dejen bien claro qué uso queremos que se dé a nuestro patrimonio), en softwares lingüísticos (que permitan hacer búsquedas usando la lengua natural, y salten las barreras entre idiomas). Todo ello con estándares abiertos, no-propietarios, que permitan que las aplicaciones crezcan a medida que haga falta, y sirvan a los intereses de todos los colectivos, sin pagar royalties al exterior. Y articulando una política que haga real la tesis (contra la que nadie levantará la voz) de que queremos cultura para todos, cultura de calidad para todos y sobre todo para quienes, en España o en Francia, en los países hispanohablantes y en la francofonía, tiene menos medios.

Por supuesto, la entrada de Microsoft al juego es lo que ha convertido esto en noticia, pues la creación de la OCA, semanas atrás, había quedado un poco rezagada en materia de titulares, pese a que fuera concebida por el Internet Archive y Yahoo! a principios de este año —como declaran en la FAQ del proyecto.

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