Cuando la censura china llega a Venezuela

Brevedades sobre lo que pasa cuando el destino nos alcanza, se establece la censura china en Venezuela y se cierra hasta nuevo aviso la criollosfera. ¿Qué hacen los blogueros venecos con tanto tiempo libre?
- Imakinaria se enconcha. Sus miembros son acusados de estar a favor de la censura y desde entonces los persigue una turba de blogueros furiosos que parece salida de una película de Danny Boyle.
- MariannExtreme se dedica a la piscicultura. Su tienda de hipocampos azules se convierte en el establecimiento más concurrido de toda Valencia, aunque nadie va a comprar hipocampos sino a ver las JLo.
- Fósforo descubre (en realidad lo descubrió hace tiempo) que al gobierno no le gusta la música.
- Martha Beatriz interrumpe su negocio de juegos de dominó, ya que los artesanos son obligados a poner en todas las piedras únicamente la combinación “4/2″.
- Maléfica intenta sus mejores conjuros contra la censura, aunque los resultados son decepcionantes. Primero supone que se trata de uno más de sus episodios adversos con el poder, pero termina convencida de que ha sido saboteada por un tal KBulla.
- Marcel se gana unos riales en ¿Quién quiere ser millonario? y crea su Instituto de Zoología Humana.
- Topocho anuncia por enésima vez que sacará la política de su blog. El caso es que esta vez lo consigue a juro.
- Kira viaja a Venezuela y se toma fotos en la avenida Bolívar, el Palacio de Miraflores y otros pintorescos sitios de nuestra venezolanidad bonita. Las fotos son todo un éxito en Nepal, Bangladesh, Uganda y otros rincones del mundo donde sí que saben apreciar los monumentos religiosos primitivos.
- Veneblogs se registra el 27 de diciembre como partido político. Al día siguiente se divide, pero el 29 sus líderes avisan que era jugando, vale.
- Khandika crea una encuestadora, pero la bobosfera del mundo real no entiende sus preguntas críptico-nietzscheanas. Decidido a guardar un prudente silencio, contrata como consultor a RoRRo, quien como orgulloso miembro de esa bobosfera lo salva de una quiebra estrepitosa.
- Unocontodo hace mercado y se surte hasta el 2021. Lo perdemos.
- Héctor corrobora que nada era ficción y se encarama en las cumbres a hacer la contra.
- Huguito y Fran abren sendos cibercafés, uno al frente del otro y con nombres idénticos. Nadie sabe quién abrió primero y es posible que nunca se sepa. Se inicia la guerra del café (que, por supuesto, será una guerra de cuarta generación).
- Bellas Venezolanas sigue blogueando como si nada, aunque ahora las fotos son de Cilia, Lina, Iris y, cuando mucho, Maripili.
- Afrael, despistado, sigue preguntándose a dónde fueron todos.
- RomRod “para de sufrir” las manifestaciones en las vías aragüeñas pues el gobierno descubre, tras espionar en las areperas de la zona, que tales manifestaciones no son más que google-bombings desestabilizadores, y las prohíbe. Con el dinero que se ahorra en gasolina y repuestos automotores, RomRod monta su propio observatorio.
- Iria comprende que, a la hora de las chiquiticas, el ciberactivismo no sirve de gran cosa contra las botas.
- Yo termino de escribir, al fin, mi novela.
- Lubrio lo niega todo.
(Inspirado en Si la censura china llegara a España).

La primera noche prácticamente no durmieron. Se dedicaron por completo el uno al otro, velándose el sueño con palabras dulces, sutiles ejercicios de tacto y un amor cálido. Algún tiempo más tarde, con el orgullo secreto de conocer al detalle la geografía de la noche, dormían abrazados bajo las sábanas, despertándose de madrugada con temperaturas de urgencia. Cuando llegaron los hijos y ya no quedó nada por descubrir, la exploración se volvió un proceso íntimo y aprendieron a respetar el espacio personal, que tuvo su expresión más acabada con la identificación y asignación de los lados de la cama. La madurez llegó cuando se dieron cuenta de que ya no era precisa la presencia física, ya que podían recordarse meticulosamente. Años después, cuando los nietos empezaron a inundar los días, ella murió. Él cambió entonces la cama por una más pequeña, intentando extirpar la nostalgia de sus noches, invadidas por la sensación de que ella velaba su sueño con palabras dulces, sutiles ejercicios de tacto y cálido amor.







