La novelista más humilde del mundo

“Foc latent”, de Lluisa ForrelladEs interesante el caso de Lluïsa Forrellad: a los 26 años gana el premio Nadal con Siempre en capilla, desaparece por medio siglo y ahora sorprende al mundo editorial con una novela en catalán: Foc latent, una historia de amor ambientada en la Barcelona de finales del siglo XIX.

Las razones de Forrellad para mantenerse en silencio todo ese tiempo pudieron ser muchas, pero al menos en este reportaje se resumen en dos: se sintió desbordada por las expectativas que se crearon a su alrededor y, por otro lado, se dedicó a vivir la vida.

Dentro de la vida que vivió se encuentra la producción de otras ocho novelas que permanecen inéditas, y que surgieron lentas y titubeantes, pues cada línea se le hacía “floja” a su autora y esto la hacía corregir sus textos una y otra vez. A mi manera de ver, el afán de perfeccionismo y una humildad extrema se conjugaron para mantener a esta escritora lejos de las librerías por tanto tiempo.

Una nota más: alguien debería decirle a la gente de Angle Editorial, el sello que publicó el libro, que mejore el diseño de su sitio en Internet. Casi fue cuestión de suerte que pudiera hallar la imagen de la portada.

29/03/2006

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¡Taxi!

¡Taxi!Autodefinida como pasquín de tropelías, textos inclasificables y otros exabruptos, la Trattoría Hermanos Chang, C.A. es la blogrevista que José Urriola y Fedosy Santaella editan desde hace poco con una fuerte dosis del más corrosivo ácido de baterías. Allí está mi cuento “Cena con taxistas”, que deja de esta manera el inquieto estado de inédito al lado de textos de Armando José Sequera, Mireya Tabuas, Roberto Echeto, J.J. Rojas, María Graciela Bastardo, Gabi Valladares y Fósforo Sequera, entre otros.

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Literatura etílica

“Un inglés en el Moulin Rouge”, de Toulouse-LautrecOpiniones encontradas ha levantado esta iniciativa del Instituto de Cultura de Yucatán (ICY), en México, y que propiciaría el empleo de los bares locales como sitios para presentar libros y desarrollar otras actividades culturales.

La cosa empezó con la presentación de El Santo, de Rafael Ramírez Heredia, quien aplaudió la idea, junto con el periodista José Miguel González Rivero. Sin embargo, no han tardado en aparecer detractores:

Estudiantes del Centro de Educación Artística de Mérida se oponen a este programa y lo hicieron patente con pancartas con la leyenda “¡Alejen el alcohol de los libros!” a las puertas del bar “El lucero del alba” durante la presentación de “El Santo”.

Pueden leer opiniones de ciudadanos yucatecos en este foro del Diario de Yucatán.

Yo aplaudo la idea: buena parte del arte universal se ha forjado en los bares y tabernas del mundo. Todo bautizo de libro u otra actividad literaria termina en uno de estos santuarios de cotidianidad, ¿por qué no incluirlos en los planes de la cultura que se hace llamar seria?

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