Utopías

Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria.

Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Supongo que muchos de mis perspicaces lectores saben de dónde es esta cita. Otros más perspicaces lo intuirán sin haber leído el texto de donde la extraje. En todo caso, es mi forma de recordarles que acaba de empezar la World eBook Fair, que tiene en línea gratuitamente, hasta el 4 de agosto, más de 330.000 textos, entre ellos el que contiene la cita.

06/07/2006

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Un detective suelto en Suecia

“Detective bonaerense”, de Marcelo GuerrieriMarcelo Guerrieri sí que está sacándole el jugo al formato blog. En su blogonovela Detective bonaerense, Aristóbulo García —jefe de “Investigaciones Interpol Latin America”— viaja a Suecia persiguiendo a Arañita, un maleante fugitivo. Se establece en Uppsala, donde se hace pasar por escritor para evitar que su presa se le escape. En aquella ciudad atiborrada de bicicletas García pasará frío, transcribirá las notas que toma del caso y cebará algún mate sobre un lago congelado, todo sin entender ni jota del idioma pero confiado en que sus mañas lo llevarán a descubrir el paradero del fugitivo:

Arañita, perdiste la mano antes de recibir la baraja. Un tipo que se tiene que ir hasta la otra punta del mundo para esconderse, es un tipo que no sabe esconderse. Pensamiento de principiante. En cualquier momento pisás el palito, se te rompe la tela, se te escapa la mosca, Arañita. 

Ya la historia es interesante, pero lo que quiero mostrarles es la forma como Guerrieri le ha mordido todos los salientes al relleno del formato. La trama se enmaraña a lo largo de las vivencias de García, su pasión redescubierta por la literatura, los casos resueltos anteriormente, las declaraciones de quienes guardan alguna relación con el caso, alguna noticia del mundo real y las pistas que podrían llevarlo hasta Arañita. Y todo eso lo hace Guerrieri valiéndose de enlaces (hacia capítulos anteriores de la novela o hacia recursos externos) y fotografías (en las que se apoyan las pistas del caso). Un experimento al que hay que seguirle la pista.

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