Vota piedra: er Conde presidente
Hay quien razona que los éxitos empresariales del Conde del Guácharo lo califican como un hombre inteligente. Lo cierto es que, aun si uno ignorara el buen pie que Benjamín Rausseo ha tenido en los negocios, bastaría con escuchar cualquiera de sus monólogos para darse cuenta del profundo conocimiento que este hombre tiene de la idiosincrasia criolla. Son monólogos cargados de palabras soeces, de esas que ofenden a los exquisitos, en las que er Conde narra situaciones posibles sólo en el planeta Venezuela. Por eso no me extraña que sean tan sensatas sus opiniones sobre lo que nos conviene como país:
—¿Qué haría con los ministerios, crearía otros o eliminaría algunos existentes?
—Las cosas funcionarían mejor con pocos ministerios, pues cada uno de ellos lo que hace es crear cargos y desfalcar los presupuestos, debido a que sus funciones se han desvirtuado. Lo ideal sería unir algunos y subdividir otros para eliminar tanta burocracia. Asimismo, el de Transporte lo dividiría de Comunicaciones, porque no tiene nada que ver un avión con una carretera. Además, echaría a la calle al poco de gente que cobra sin trabajar.
—¿Qué haría con el Congreso?
—Le daría una “reconstituyente”, pues, lamentablemente, hay mucha gente que tiene años calentando una silla sin darle entrada a otros sectores y a personas jóvenes que le den sentido a la voz del pueblo.
Si su campaña presidencial fuera auténtica, de seguro le pondría las cosas difíciles a más de un candidote de oficio. Y aquí funciona una retorcida viceversa: los políticos venezolanos, sin haber estado jamás en un escenario, suelen dar más risa que er Conde, aunque es una risa agria. Una risa triste.
- Actualización: La campaña al parecer es auténtica, aunque a estas alturas, ¿quién puede tener certeza de algo en este país?










