Vota piedra: er Conde presidente

Er Conde del GuácharoHay quien razona que los éxitos empresariales del Conde del Guácharo lo califican como un hombre inteligente. Lo cierto es que, aun si uno ignorara el buen pie que Benjamín Rausseo ha tenido en los negocios, bastaría con escuchar cualquiera de sus monólogos para darse cuenta del profundo conocimiento que este hombre tiene de la idiosincrasia criolla. Son monólogos cargados de palabras soeces, de esas que ofenden a los exquisitos, en las que er Conde narra situaciones posibles sólo en el planeta Venezuela. Por eso no me extraña que sean tan sensatas sus opiniones sobre lo que nos conviene como país:

—¿Qué haría con los ministerios, crearía otros o eliminaría algunos existentes?

—Las cosas funcionarían mejor con pocos ministerios, pues cada uno de ellos lo que hace es crear cargos y desfalcar los presupuestos, debido a que sus funciones se han desvirtuado. Lo ideal sería unir algunos y subdividir otros para eliminar tanta burocracia. Asimismo, el de Transporte lo dividiría de Comunicaciones, porque no tiene nada que ver un avión con una carretera. Además, echaría a la calle al poco de gente que cobra sin trabajar.

—¿Qué haría con el Congreso?

—Le daría una “reconstituyente”, pues, lamentablemente, hay mucha gente que tiene años calentando una silla sin darle entrada a otros sectores y a personas jóvenes que le den sentido a la voz del pueblo.

Si su campaña presidencial fuera auténtica, de seguro le pondría las cosas difíciles a más de un candidote de oficio. Y aquí funciona una retorcida viceversa: los políticos venezolanos, sin haber estado jamás en un escenario, suelen dar más risa que er Conde, aunque es una risa agria. Una risa triste.

    Actualización: La campaña al parecer es auténtica, aunque a estas alturas, ¿quién puede tener certeza de algo en este país?

25/07/2006

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Placeres del editor

panfletonegro

Mientras cuadraba el CSS para que se viera bien en tres navegadores (algo que contra todo pronóstico la mayoría de mis amigos se están acostumbrando a hacer), se me vino encima todo el propósito original de panfletonegro, circa 1999. Fue allí cuando entendí de nuevo que ser editor no se trata de seleccionar los mejores textos y hacer que la revista sea placentera, sino disfrutarlo como si fuese hecho para ti.

Quien así habla es Daniel Pradilla, editor de panfletonegro, publicación que alcanza su séptimo aniversario con “nuevo diseño, estilo, línea editorial y desastre”. Después de casi-anunciar la retirada de su panfleto, el Pratts se pregunta si nuestra comprensión de la tecnología nos permite crear publicaciones de calidad sin que la mano del editor intervenga más allá de cuestiones administrativas. El resultado es un nuevo panfleto del que no quiero contarles más. Vayan y véanlo.

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