José Varela y el estrés

José Varela José Varela, el caricaturista que ha tomado hoy las instalaciones del diario El Nuevo Herald y que acaba de entregarse a la policía, no es un desconocido en los ámbitos del exilio ni de la caricatura. Nacido en Las Villas, o Villa Clara, en 1955, llegó a Estados Unidos en el Mariel, con una carrera ya iniciada en su país. Tiene varios años trabajando en el Herald, donde se ha caracterizado por su posición crítica ante el exilio.

Tampoco es nuevo en lo del estrés. En 2003, Manuel Prieres criticó lo que considera el pliegue de Varela a las posiciones editoriales del Herald. Varela respondió sin pensárselo mucho:

Bueno, Sr. Manuel Prieres. Sea consecuente con sus actos. Yo sí lo reto pero a una realidad sin horas ni maratones. Si acepta… es usted un caballero. Si no, todos sabrán que usted, cuando provoca, no da la cara como yo. Lo reto a vernos en el basurero de las afueras de Hialeah. Escoja sus padrinos, ya sean sus amiguitos de cafetería. Yo llevaré a Cuco Y Eusebio, dos desamparados del Mariel a los que les llevo comida debajo del puente que está cerca de mi hogar.

Al parecer los motivos de José Varela para tomar la redacción del Herald han sido los mismos que le critica Prieres: una profunda inconformidad con la conducta de quienes se han erigido en líderes del exilio cubano. Hace una semana, se compró una escopeta y una subametralladora, supuestamente para resguardarse de la delincuencia, que en Júpiter, ciudad intermedia entre Miami y Orlando, es de cuidado, y a donde llegó Varela a raíz de su reciente divorcio.

Sobre sí mismo ha escrito Varela:

Nací en Cuba, en el campo —lo cual quiere decir cualquier lugar que no sea La Habana— hace más de 40 años pero me matan y no me acuerdo de la fecha exacta porque sufro de amnesia debido al estrés de las tarjetas de crédito. (…) Soy un hombre feliz. A pesar de que lloro si veo una película como la del Titanic. Porque no me gustan los hundimientos.

Con el ataque de hoy —hay algunos videos aquí— es la segunda vez en tiempos recientes que la sede del diario es escenario de un hecho de violencia. El 27 de julio de 2005, el ex comisionado de la ciudad de Miami, Arthur Teele, se suicidó en el vestíbulo.

24/11/2006

Guardado en Ex libris
Ya hay 3 notas acerca de esta nota. ¿Quieres agregar otra?
 

Internet en Cuba

Manuel Cuesta MorúaCuando estuve en Estocolmo me sorprendió no encontrar cibercafés en cada esquina, como en nuestras ciudades. Luego me enteré de que para el sueco es mejor conectarse en su casa o desde su teléfono. Cosas del primer mundo.

El caso opuesto: Cuba. La RFI entrevistó a Manuel Cuesta Morúa, secretario general de Corriente Socialista Democrática Cubana, una organización disidente —y, por supuesto, ilegal—, quien habla de la situación de la red en Cuba. Cuesta explica que las páginas que tocan temas políticos son censuradas, existen “cibercafés” que sólo surten el servicio de correo electrónico y aun así los precios son prohibitivos, y hasta los funcionarios gubernamentales que disfrutan del servicio son vigilados.

El gobierno es el único servidor, y clasifica muy bien los destinatarios y controla muy bien los accesos de cada una de las personas a estos medios de comunicación. (…) Los disidentes usan un acceso muy informal. A veces alguien presta una cuenta, a veces alguien facilita su acceso privado para que los disidentes se comuniquen, pero no hay nada sistemático ni regular que garantice que los disidentes puedan comunicarse con los demás cubanos, vivan dentro o fuera de la isla.

Agrega que el gobierno chino está asesorando al cubano en la construcción de firewalls que impiden el acceso a ciertas páginas. La entrevista puede bajarse aquí.

Algo similar menciona este informe de Reporteros sin Fronteras:

En relación con Internet, el gobierno ha adoptado una postura paradójica. Forma a miles de estudiantes en las nuevas tecnologías —de fuente oficial, actualmente se estarían formando cerca de 30.000—, pero impide a la gran mayoría de la población acceder a la red. (…) Este medio de comunicación se reserva para una élite cercana al poder. Pero, incluso esos pocos privilegiados frecuentemente solo acceden a una intranet, especialmente concebida y filtrada por las autoridades.

El mismo informe presenta unos numeritos que coinciden con otros aportados por Cuesta Morúa durante la entrevista: de los 11 millones de habitantes de Cuba, sólo 120.000 tienen acceso a Internet. El precio medio por 20 horas de conexión es de 45 euros.

Googleando un poco es posible encontrar la tenebrosa justificación de tal situación:

Cuba ha decidido trazar una política de acceso a las redes informativas de alcance global en función de sus intereses, priorizando en la conexión a las personas jurídicas e instituciones de mayor relevancia para la vida y el desarrollo del país. Esta política debe asegurar que la información que se difunda sea fidedigna, y la que se obtenga, esté en correspondencia con nuestros principios éticos y no afecte los intereses ni la seguridad del país. Habrá un estricto control para evitar el intercambio y diseminación de información nociva, como es el diversionismo ideológico, la propaganda contrarrevolucionaria, la desinformación científica y social y la pornografía. Se trata de construir una carretera propia o Intranet y concebir un paradigma autóctono en relación con el acceso y transmisión de información electrónica.

Se trata de un documento de la Facultad de Medicina “Comandante Manuel Fajardo” cuyas autoras intentan explicar qué es eso de Internet, para qué sirve y cuáles son sus riesgos. Data, vayan y lean, de 1997.

23/11/2006

Guardado en Santa Inquisición
Ya hay 7 notas acerca de esta nota. ¿Quieres agregar otra?
 

Abrazos de Lucía

Lucía Etxebarría“Abrazos a los que me quieren” es el título del post con el que Lucía Etxebarría ha anunciado el cierre de su blog. La razón: un troll la ha estado atacando y asegura saber dónde vive.

Y sí, me asusté. Puede que se trate de un loco, puede que se trate de varios, pero sabe quién soy y dónde vivo. Desgraciadamente para mí, demasiada gente sabe ya dónde está mi casa, o a qué colegio va mi hija. He abierto mi puerta a muchos desconocidos, cosa que quizá no debería haber hecho.

Un año duró “la blog” —ella lo dice en femenino— de Lucía Etxebarría. En enero se reabrirá el espacio, ya no como bitácora sino para reproducir materiales de la escritora. Verdaderas retahílas de comentarios amenazantes —decenas por post— la llevaron a tomar su decisión.

No ser famoso tiene sus bondades, ¿no?

22/11/2006

Guardado en Blogofagia
Ya hay 5 notas acerca de esta nota. ¿Quieres agregar otra?
 

La suma de todas las colas

Punto Fresco 

Allá está La Encrucijada. Aquí está Punto Fresco. Al ojo por ciento calculo que serán unos tres kilómetros de típica carretera venezolana, con huecos hasta en el hombrillo. La Encrucijada se hizo famosa por ser uno de esos hitos de carretera de los de antes, con sus reputados sandwichs de pernil que ahora, bueno, sólo queda de ellos la fama. En algún momento compramos demasiados carros y La Encrucijada se hizo un gigantesco himno a la palabra colapso.

Punto Fresco, más modesto, es el cruce que conecta a Fundacagua y Santa Rosalía —urbanizaciones que nacieron bajo la sombra y el frescor del cerro El Empalao— con el resto de Cagua. Hay una panadería que lleva allí toda la vida, o toda mi vida, al menos, y un restaurante al otro lado de la carretera.

Cuando mi papá nos sacaba los domingos a comprar el periódico en La Encrucijada, por puras ganas de pasear porque podía comprarlo a unas cuadras de casa, siempre parábamos en la panadería de Punto Fresco. Él pedía un café, yo un refresco. A veces yo me escapaba tempranito y compraba el periódico por él. Así me ahorraba la alcabala de La Encrucijada antes de irnos al Parque Codazzi. Apenas a una hora de camino de Caracas, Cagua era ni más ni menos un bucólico pueblo muy verde. Hasta espantos había.

Ahora Punto Fresco tiene dos panaderías, una a cada lado de la carretera. El antiguo restaurante, que apenas hace unos años tenía pista de baile y una de los mejores atmósferas nocturnas de Cagua, es hoy un remate de caballos. Un sitio peligroso, dicen. Parece mentira que en algún momento reciente fue sitio de reunión de la bohemia local.

En el año 2006, ya casi 2007, la cola de La Encrucijada llega cada día hasta Punto Fresco y no se detiene. Algunos aventureros aseguran haberla visto llegar hasta Bella Vista, otros tres kilómetros desde el punto que en alguna ocasión pudo llevar con justicia el nombre Punto Fresco. Que, claro, ya no es fresco. Para nada.

El progreso ha llegado.

21/11/2006

Guardado en Ex libris
Ya hay 7 notas acerca de esta nota. ¿Quieres agregar otra?
 

La noche de Ficción

Alberto Barrera Tyszka, Oscar Marcano, Antonio López Ortega y Federico Vegas 

Como pude me le escapé al trabajo este miércoles y llegué —eso sí, en la rayita, retardado pero bajo el amparo de la hora veneca— al sarao de los siete años de Ficción Breve. Héctor se despachó al principio unas breves palabras en las que habló de la historia de Ficción, sitio que con toda justicia fue reconocido poco más adelante, por Oscar Marcano, como el archivo de nuestra narrativa.

Luego se procedió al recital de lujo de la noche. Federico Vegas leyó un cuento sobre la primera noche de Freddy Mercury en Venezuela, en 1981, en aquel concierto de Queen de una tanda que originalmente debía ser de tres, pero que fue suspendida por la muerte de Rómulo Betancourt, acaecida al día siguiente y que motivó duelo nacional. Le siguió Antonio López Ortega con varios cuentos breves, bastante intimistas. Oscar Marcano leyó un par de capítulos de Puntos de sutura, la novela con la que el año pasado quedó entre los finalistas del Herralde. Y por último el ganador del Herralde de este año, Alberto Barrera Tyszka, ofrendó a la concurrencia con un regalo invaluable: un capítulo de La enfermedad.

Hubo bonus track, pues Marcano le insistió a Vegas para que leyera un cuento de El borrador, y el autor de Falke obviamente no se hizo de rogar, por lo que fue el responsable de carcajadas —y otras emociones— al inicio y al cierre del evento.

Todo sarao debe terminar con un brindis, y así fue. Aquí abajo, Manuel Llorens, Héctor Torres, Daniel Pradilla y este servidor. Gallina negra el que se lo perdió.

Manuel Llorens, Héctor Torres, Daniel Pradilla y Jorge Gómez Jiménez 

17/11/2006

Guardado en Paparazzi
Ya hay 2 notas acerca de esta nota. ¿Quieres agregar otra?
 

Quijote al ataque

Quijote 

Michael Hughes es un tipo con algún dinero para viajar y mucho ingenio para tomar fotos. Llegué a Souvenir, su colección de fotos en Flickr, gracias a este post de Esquizopedia, esa suerte de Ripley criollo. Hughes se va a sitios donde hay “landmarks”, paisajes o edificios que todos reconocemos porque se han convertido en parte de nuestra cultura. En el post esquizopédico se puede ver la foto correspondiente a la Torre de Pisa; en la colección de Hughes hay fotos alusivas a Londres —con sus autobuses de dos pisos—, la torre Eiffel, Stonehenge, la Alemania mundialista… y España, con este Quijote a punto de tener la batalla de su vida.

Guardado en Quixote
Ya hay 2 notas acerca de esta nota. ¿Quieres agregar otra?
 

Reglas de oro para no volverse loco en un viaje en bus

Viaje en bus 

  1. Carga contigo un periódico o una revista. ¿Eres buen lector y siempre cargas un libro? OK. Pero además lleva tu periódico (o tu revista). Si el bus al que te subiste no tiene aire acondicionado y no puedes cambiarte a otro que sí tenga, verás la utilidad del periódico (o la revista).
  2. En la medida de lo posible, elige la ventana. Te será más fácil evadir la molestia de los vendedores ambulantes. (También funciona abrir tu periódico, tu revista o tu libro, leer con atención y despachar al vendedor con un displicente gesto de la mano).
  3. Si eres curioso y te gusta mirar a la gente que va en los otros vehículos (y que no sospecha que los están mirando), escoge al entrar la fila de tu derecha. Si sólo quieres un viaje tranquilo y mirar el paisaje, escoge la de tu izquierda.
  4. Siempre que sea posible, escoge bien a tu compañero de asiento. A tu lado es preferible que vaya alguien con quien compartirías quizás un café o una conversación, al menos juzgándolo por su apariencia (claro que si el asiento está vacío no podrás escoger). Pero muy importante es que también te fijes quién va en el asiento de atrás. Si es una pareja con niñitos, huye tan rápido como puedas.
  5. Si detestas hablar durante el viaje pero quien va a tu lado es un radio prestado, por nada del mundo le des pie a establecer una conversación. Cuando te pregunte la hora, dile que no sabes, aunque tengas reloj. Cuando te hable del clima, quédate quieto. No muevas ni un músculo. Son muy útiles los anteojos oscuros.
  6. Si te encanta hablar durante el viaje, y especialmente con gente del sexo opuesto, carga contigo al menos tres clases de golosinas: caramelos duros tipo Hall’s, chocolates y chicles. Son inmejorables para romper el hielo.
  7. Por nada del mundo te bebas una cerveza antes del viaje. En especial si es un viaje largo.

16/11/2006

Guardado en Manual de instrucciones
Ya hay 5 notas acerca de esta nota. ¿Quieres agregar otra?
 
•  Siguientes »»