Reglas de oro para no volverse loco en un viaje en bus
- Carga contigo un periódico o una revista. ¿Eres buen lector y siempre cargas un libro? OK. Pero además lleva tu periódico (o tu revista). Si el bus al que te subiste no tiene aire acondicionado y no puedes cambiarte a otro que sí tenga, verás la utilidad del periódico (o la revista).
- En la medida de lo posible, elige la ventana. Te será más fácil evadir la molestia de los vendedores ambulantes. (También funciona abrir tu periódico, tu revista o tu libro, leer con atención y despachar al vendedor con un displicente gesto de la mano).
- Si eres curioso y te gusta mirar a la gente que va en los otros vehículos (y que no sospecha que los están mirando), escoge al entrar la fila de tu derecha. Si sólo quieres un viaje tranquilo y mirar el paisaje, escoge la de tu izquierda.
- Siempre que sea posible, escoge bien a tu compañero de asiento. A tu lado es preferible que vaya alguien con quien compartirías quizás un café o una conversación, al menos juzgándolo por su apariencia (claro que si el asiento está vacío no podrás escoger). Pero muy importante es que también te fijes quién va en el asiento de atrás. Si es una pareja con niñitos, huye tan rápido como puedas.
- Si detestas hablar durante el viaje pero quien va a tu lado es un radio prestado, por nada del mundo le des pie a establecer una conversación. Cuando te pregunte la hora, dile que no sabes, aunque tengas reloj. Cuando te hable del clima, quédate quieto. No muevas ni un músculo. Son muy útiles los anteojos oscuros.
- Si te encanta hablar durante el viaje, y especialmente con gente del sexo opuesto, carga contigo al menos tres clases de golosinas: caramelos duros tipo Hall’s, chocolates y chicles. Son inmejorables para romper el hielo.
- Por nada del mundo te bebas una cerveza antes del viaje. En especial si es un viaje largo.









