Pamuk al exilio
Hoy El País reporta que el premio Nobel de Literatura 2006, el turco Orhan Pamuk, ha decidido salir de Turquía para no volver “en mucho tiempo”. El asesinato, hace un par de semanas, del periodista turco Hrant Dink (en la gráfica), parece ser el detonante de la decisión de Pamuk de abandonar su país, toda vez que Yasin Hayal, uno de los detenidos por el atentado —que perpetró un joven de 17 años— ha “sugerido” al escritor que tenga cuidado.
Juan Cruz, el autor de la nota, contrasta el efecto que en Pamuk tuvo el asesinato de Dink con la dicha que lo embargaba en diciembre pasado, cuando llegó a Estambul después de recibir el Nobel:
Tras el éxito de Estocolmo, volvió a su país, asistió aún a algunas descalificaciones minoritarias, pero una sola cosa, un graffiti que alguien pintó en rojo por fuera de su casa, le había hecho un hombre inmensamente dichoso, reconciliado con la geografía que más ama.
Ese graffiti dibujaba a un hombre con una flor en la mano y una leyenda: “Gracias, Orhan Pamuk”. Paseamos con él por el barrio, nos llevó a un restaurante magnífico, comió, bebió, tarareó alguna canción italiana y se mostró tan feliz en medio de la ciudad como se expresa en su libro Estambul, un emocionante y entusiasmado canto de amor a su tierra.
Aquella felicidad permite adivinar ahora la desolación con la que habrá tomado la decisión de establecer un paréntesis para marcharse a vivir a otro lado.
Pamuk abandonó Turquía el pasado jueves, aparentemente para asistir a unos compromisos en la Universidad de Columbia, pero Fatih Altayly, director del importante diario turco Sabah, ha dicho que el pasado 1 de febrero “el escritor salió al banco y dijo: ‘No voy a volver en mucho tiempo’ ”. El escritor ya había cancelado compromisos en Alemania.

Hace varios días una desacertada “política de enlaces” de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, uno de los más destacados repositorios de literatura en español, ocasionó una ola de críticas en la blogosfera. Entre las mentadas condiciones 







