Bryce, el cleptómano

Alfredo Bryce Echenique. Foto de Sophie Bassouls (1997)En menudo zaperoco anda metido Alfredo Bryce Echenique a causa de las repetidas acusaciones de plagio que le han hecho estos días. Ya en julio del año pasado, Herbert Morote había encendido la mecha con las acciones penales que inició contra el escritor por el plagio de su ensayo Pero, ¿tiene el Perú salvación?, y Bryce Echenique dijo que él no necesitaba plagiar a nadie, faltaba más.

El domingo pasado, El Comercio publicó el artículo “Potencias sin poder”, firmado por el autor de La amigdalitis de Tarzán. El martes 20, apareció en el mismo diario una carta del embajador Oswaldo de Rivero donde se aclaraba que era él, y no Bryce, el autor del artículo. El diario, además de publicar la carta, quitó el nombre del escritor y lo sustituyó por el del embajador. Como debe ser. También difundió la defensa de Bryce, que le echa la culpa a su secretaria. Por eso es que yo no tengo secretaria.

El problema es que luego surgieron nuevas acusaciones. Peru21 cuenta en esta nota tres casos más en los que artículos de otros autores fueron plagiados por Bryce Echenique, y después salieron otros: en total van ocho. Para enterarse bien de la cosa basta con leer las notas que Gustavo Faverón le ha dedicado al tema: esta, esta, esta y esta. Gustavo, además de recordar que Bryce es un autor realmente prolífico, sostiene que el precedente de las acusaciones de Morote el año pasado haría presuponer que el escritor estaría ahora más pendiente de sus cosas:

…el que Bryce se viera sometido en julio pasado al escándalo de la primera acusación, hace aun más inverosímil que haya perpetrado voluntariamente los otros tres, que se produjeron entre octubre y diciembre últimos.

Por ello, hay quienes hablan de la posible contratación de escritores que hubieran hecho para Bryce el trabajo de escribir estos artículos de corto aliento, y que, en vez de cumplir su tarea, habrían simplemente tijereteado los textos de otros y se los habrían entregado a Bryce o a su secretaria como propios. No es nada inusual que ciertas personas recurran a los oficios de terceros para escribir textos circunstanciales.

Si alguien me preguntara al respecto, yo respondería que me parece bien extraño que de pronto un escritor de renombre empiece a comportarse como cleptómano, dejando un montón de plagios regados por allí. De paso, un escritor que tiene una obra que lo defiende a capa y espada. Como Cela, pues.

Bueno, reconozco que eso último fue un comentario rebosante de sarcasmo.

24/03/2007

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Benito me cae gordo

Pitol y Toledo

El miércoles la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca montó un fiestón en el teatro Macedonio Alcalá para otorgarle sendos doctorados honoris causa al escritor Sergio Pitol y al artista plástico Francisco Toledo, dos de las figuras más brillantes de la cultura mexicana contemporánea. Fue un lujo de ceremonia, en la que nada menos que Carlos Monsiváis hizo de orador de orden. Sobre los homenajeados dijo Francisco Martínez Neri, rector de la Uabjo:

Francisco Toledo, alma universal de los colores y figuras de una mitología ancestral, la zapoteca, y Sergio Pitol, Premio Cervantes de Literatura, equivalente al Nobel en lengua española. Ellos son dos grandes artífices de nuestra cultura actual, por eso hacer con ellos este acercamiento nos da nombre porque también aspiramos a ser universales.

Toledo es todo un personaje. Además de artista plástico, ha destacado como dirigente social, algo que no olvidó Monsiváis en su intervención, al mencionar su participación el año pasado en las protestas de los docentes y grupos civiles en Oaxaca. Cuando le entregaron la distinción, Toledo agradeció que le dieran un título sin haber estudiado. Esa mañana La Jornada había publicado esta entrevista en la que se preguntaba por qué le hacían tal homenaje un 21 de marzo.

Quizá sea por el inicio de la primavera. Porque si es por el aniversario de Benito Juárez, a mí Juárez me cae gordo. Cuando fue gobernador persiguió a los juchitecos; su hijo fue peor, quemó el pueblo.

El hijo de Juárez al que Toledo se refiere es Benito Juárez Maza, y aunque en la entrevista de La Jornada se explica más o menos de qué va la cosa, en esta nota de Juan María Alponte se profundiza un poco más en el episodio. De cualquier manera, la medalla de oro que, con la efigie de un búho, representa el doctorado honoris causa que la Universidad Benito Juárez acaba de otorgarle a Pitol y a Toledo, fue diseñada por Toledo en persona.

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