Venezolanitos verdes

Erídano: Lo mejor de la ciencia ficción venezolanaMe ha sorprendido gratamente el trabajo que hicieron José Joaquín Ramos y su equipo al confeccionar, para el número 15 de la serie Erídano, la antología Lo mejor de la ciencia ficción venezolana, en línea desde ayer. La lista de autores incluye a William A. Trabacilo —quien ilustró su propio cuento—, Susana Sussmann, Ermanno Fiorucci, Iliana Gómez Berbesí, Jorge de Abreu —el encargado de convocar a los demás escritores—, Julio Nicolás Camacho, Marcos Molero, Ronald R. Delgado C., Juan Carlos Aguilar y este servidor. Destacan las alucinantes, y muy alucinadas, ilustraciones aportadas por Juan Raffo. La antología mide poco más de 2 Mb, está en formato .pdf y garantiza buena lectura por todas sus 84 páginas.

Erídano es la colección de libros digitales de la revista de ciencia ficción Alfa Eridiani. Se trata de una iniciativa nacida, digamos, de la casualidad: en 2003 JJ recibió cuatro cuentos de Franco Arcadia y, con la pasión del buen editor, prefirió publicarlos en un solo volumen, bajo el título Extraño Buenos Aires, que ir dándoles curso en las ediciones sucesivas de Alfa Eridiani. En Erídano se ha difundido la obra de diversos autores, y algunos números especiales han reunido a varios de los exponentes de la narrativa de ciencia ficción en nuestros países. Ya han sacado ediciones de ciencia ficción cubana, colombiana, peruana y argentina (volúmenes I y II). Que lo disfruten.

Actualización: Jorge y yo vamos a ser compadres, hablamos del tema casi al mismo tiempo. :)

15/05/2007

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Juan Marsé ataca de nuevo

Juan MarséEl premio de novela Tusquets Editores, que va por su tercera edición y cuyo plazo de recepción de obras cerró el pasado mes de abril, anunció a finales de la semana pasada los nombres del jurado. El presidente es el español Juan Marsé (Barcelona, 1933), y le acompañan Almudena Grandes (Madrid, 1960), quien repite en el jurado; el tocayo Jorge Edwards (Santiago de Chile, 1931); el colombiano Evelio Rosero (Bogotá, 1958), ganador de la anterior edición, y Beatriz de Moura, directora editorial y fundadora de Tusquets Editores.

Marsé vuelve a las andadas en esto de los jurados después de que en 2005 renunciara al del premio Planeta por el nivel “bajo y en algunos tramos subterráneo” de las novelas finalistas. La ganadora en aquella oportunidad fue María de la Pau Janer por Pasiones romanas quedando como finalista Jaime Bayly por Y de repente, un ángel. A María la rabieta de Marsé no le hizo mucha gracia y al parecer quedó de mal humor durante varios días, pues luego cargó también contra Francisco Umbral. Bayly, en cambio, lúdico y 150.000 euros más despreocupado, alabó la actitud de “viejo cascarrabias” de Marsé.

De cualquier manera, dense por enterados quienes están concursando en el Tusquets, pues con Marsé allí y el precedente de que la primera edición de este mismo premio fue declarada desierta, es al menos esperable que el hombre quiera ratificar su postura de alta exigencia.

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Los argumentos de Yunus

Muhammad YunusEl doctor Muhammad Yunus estuvo en Caracas estos días para, entre otras cosas, participar en la velada “Palabras para Venezuela” en el auditorio de Ciudad Banesco, donde el pasado sábado compartió la tribuna con el poeta santaluciano Derek Walcott. El discurso de Yunus sobre la conveniencia de prestarle dinero a los pobres para que desarrollen su potencial económico es importante no sólo por lo que implica, sino por los resultados de su trabajo que le valieron el Nobel.

Previamente al evento, Yunus tuvo una reunión privada con ejecutivos e invitados de Banesco, la institución financiera anfitriona, para hablarles sobre su trabajo en Bangladesh al frente del Banco Grameen, fundado por él en 1976. Allí, me cuenta un amigo por correo electrónico, Yunus se dio el lujo de rebatir un argumento sin utilizar, para ello, argumentos. Sucedió cuando alguien le preguntó:

—En un trabajo de cierta universidad venezolana hay un estudio que dice que no sólo el financiamiento a la gente pobre es suficiente para sacar a la gente de la pobreza, ¿qué argumentos tiene usted para rebatir eso?

—Yo no estoy aquí para discutir argumentos —respondió Yunus—, estoy aquí para mostrarles mi experiencia. Yo tengo hechos. Tengo más de siete millones de prestatarios y un cambio radical en nuestra sociedad desde nuestro primer intento en el año 1974, ¿qué tiene usted aparte de ese estudio y sus argumentos?

Yunus es el protagonista de una historia mítica que empieza con 27 dólares y la decisión de un joven profesional de abandonar el mundo glamoroso de los negocios en Estados Unidos para dedicarse a ayudar a los suyos en un Bangladesh recién independizado pero asolado por la hambruna. Y es la demostración de un axioma básico que no sale en los libros: cuando se tiene trabajo y experiencia, ¿qué importancia tienen los argumentos?

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