Poniatowska, Toscana, Solares y Celorio: México arrasa en el Rómulo Gallegos

“El tren pasa primero”, de Elena PoniatowskaAyer a primeras horas de la tarde RNV anunció los ganadores del Romulón, el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, que este año ha apuntado hacia México. La novela ganadora fue El tren pasa primero, de Elena Poniatowska. Como primer finalista quedó David Toscana, por El ejército iluminado, y como segundo Martín Solares por Los minutos negros. Además, en esta nota se da a Gustavo Celorio como otro de los finalistas por Tres lindas cubanas.

De la novela de Poniatoska dice el veredicto:

Se trata de una obra compleja, de personajes bien dibujados y construidos. En esencia, una epopeya colectiva por la dignificación del trabajador, mediante la reconstrucción ficcional de hechos reales.

El jurado estuvo compuesto por los venezolanos Luis Britto García y Luis Navarrete, los españoles Juan Madrid e Isaac Rosa, y la hondureña Helen Umaña. El premio, como es tradicional, se entregará el 2 de agosto, natalicio de Gallegos.

27/06/2007

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La última aventura del duque de Rocanegras

“Rocanegras”, de Fedosy SantaellaEl duque de Rocanegras vivió una vida de ensueño, alimentando su vanidad con el elogio constante —a veces en serio, a veces en broma— que le dedicaba la Caracas de principios del siglo XX. Se llamaba Vito Modesto Franklin y, según Aquiles Nazoa, en su personalidad se concentraban “la elegancia de un Brummel y el mundanismo refinado de un Oscar Wilde”.

Publicada por Ediciones B, Rocanegras es el título de la novela que el pana Fedosy Santaella le ha dedicado a este particular personaje. La presentación es hoy a las 7 de la noche en la Librería El Buscón, en el Trasnocho Cultural del Centro Comercial Paseo Las Mercedes. Fedosy, cual duque, se dará esta noche el lujo de ser presentado nada menos que por Armando José Sequera.

26/06/2007

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Las tablas de Bolaño

2666Ha pasado casi un año desde que escribí sobre la obra de teatro que Àlex Rigola y Pablo Ley estaban escribiendo para llevar a las tablas la macronovela 2666, de Roberto Bolaño. Pues bien, la cosa es la semana que viene: entre el miércoles y el sábado, unos muy envidiados espectadores asistirán a las primeras cuatro funciones de esta obra de cinco horas, dividida a su vez en cinco obras que, según cuentan Rigola y Ley, intentan captar la esencia del texto original.

Julio Manrique, Andreu Benito, Joan Carreras, Chantal Aimée, Alicia Pérez, Cristina Brondo, Manuel Carlos Lillo, Ferran Carvajal, Félix Pons, Alba Pujol y Víctor Pi son los once actores que interpretarán a los cuarenta personajes de la obra, que mostrará además fotografías de Ciudad Juárez —como la que encabeza esta nota— tomadas por Rigola. La entrada cuesta 22 euros.

Las Palmas, Granada y Madrid son algunos de los escenarios en los que ya se ha confirmado la representación de la obra de aquí a noviembre, cuando regresará a Barcelona. Se habla ya de la posibilidad de presentarla en Suramérica, aunque por ahora es sólo eso, una posibilidad. Despiértenme cuando anuncien la presentación en Venezuela.

23/06/2007

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El Big Bang y los tiranosaurios comecocos

Big Bang

Para los creacionistas, el Big Bang es un disparate que contradice los más elementales principios de la Termodinámica: la energía ni se crea ni se destruye, y todo tiende al desorden. Es más lógico pensar que el Universo fue obra de un soplo divino. Como mucho, algunos creacionistas están dispuestos a admitir que Dios pudo utilizar el Big Bang para poner las cosas en orden.

Lean el resto de lo que Antonio Martínez Ron llama “los diez gags más celebrados del Creacionismo”. Tiranosaurios comecocos, osos polares árabes, fósiles alterados y otras bellezas de la argumentología.

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La metástasis anarquista, el proceso neometafísico y el Manifiesto Comunista

Generador aleatorio de nombres de ponencias

Una herramienta que no debe faltarle a ningún investigador serio: el generador aleatorio de nombres de ponencias de Yeray-Muab’dib.

22/06/2007

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Juan Pomponio ante la ley

Juan Pomponio

El poeta argentino Juan Pomponio agarró un buen día una maleta y se puso a viajar. En buses, carros y motos pasó por Chile, Perú, Ecuador y Colombia antes de llegar a Venezuela, donde ya lleva cuatro meses. Entre nosotros ha sido recibido por colegas poetas de Mérida, San Cristóbal y Cagua, donde junto con Miguel, Marco y otros amigos le serví de anfitrión durante varios días. En Maracay le organizamos un recital; el 11 de abril lo llevé a conocer la Maestranza César Girón, una de las maravillas locales del estado Aragua, donde le tomé la foto que encabeza esta nota. Pasó con nosotros algún tiempo hasta que se fue a Choroní (“No atravesé el continente para irme sin conocer el mar Caribe”, decía antes de tomar el bus a la costa aragüeña). Juan ha plasmado lo mejor de sus aventuras continentales en su blog.

La semana pasada Juan regresó de Choroní y pasó con nosotros un par de días más, aquí en Cagua. Anteayer, los amigos fuimos a despedirlo en el terminal de Maracay, desde donde partió a las 8 de la noche rumbo a San Cristóbal, donde lo esperaba nuevamente el gallo pollo Cruz Yayes para hospedarlo durante algún tiempo más.

Poco después de las 2 de la madrugada, el bus en el que embarcamos a Juan pasó por Guanare, la ciudad donde confluyen los peregrinos que van a rendirle tributo a la Virgen de Coromoto. En una alcabala de esa ciudad santa la policía detuvo el bus y revisó a los pasajeros. Cinco policías, “cinco mierdas de uniformes azules”, como los describiría Juan poco después, razonaron que un pasajero de nacionalidad argentina debía llevar dólares consigo. El problema es que Juan, en efecto, los llevaba.

Tras verificar en sus documentos la nacionalidad de Juan, los policías le pidieron “la visa”. El poeta tuvo que aclararles que él no necesitaba visa para transitar por este país de arepas y eufemismos. Entonces le pidieron el pasaporte y Juan debió bajar, pues lo guardaba en la maleta y ésta se encontraba en el compartimiento del equipaje, al que se tiene acceso sólo desde afuera del vehículo. En este punto dejo que Juan cuente lo que ocurrió:

Me piden el pasaporte. Bajo, lo saco de la maleta y se los doy. Me llevan lejos de los demás, y me preguntan si tengo dólares… Les digo que no porque les percibo la intención… Me dicen: démelos, me revisan y me sacan de los bolsillos los 600 dólares y los 300 mil bolívares, amenazándome que podía ser peor; intento hacer algo pero me intimidaron fuerte.

Afortunadamente no pasó de allí. Un delincuente que es capaz de creerse inmune a la ley por portar un uniforme y un arma oficial, quizás es capaz también de silenciar a un mochilero perdido en las entrañas de un país en el que es desconocido. Juan no ha perdido el aplomo, como comprobé cuando hablamos por teléfono ayer en la mañana. Cruz, por su parte, está desde ayer acompañándolo en el trámite de denunciar a los delincuentes, a los cinco mierdas de uniformes azules, ante el CICPC y ante la prensa.

21/06/2007

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El premio invisible de Jacqueline Goldberg

Jacqueline GoldbergJacqueline Goldberg ganó una de las más codiciadas preseas literarias de Venezuela, el premio de poesía de la Bienal Ramos Sucre, pero nunca podrá ostentar tamaño reconocimiento en su currículum. Como explica esta nota de Albinson Linares, Jacqueline se cansó de esperar el veredicto del premio, que se postergó más allá de lo normal, y se retiró para entregarle el manuscrito de su poemario, Verbos predadores, al sello Equinoccio, de la Universidad Simón Bolívar.

Pero el caso no es tan simple. El veredicto debía ser emitido en noviembre pasado, pero se fue postergando y en enero fuentes de la Universidad de Oriente, que convoca cada año este premio, anunciaron que harían una nueva convocatoria, “cosa que me pareció extraña y en marzo decidí retirarme”, explicó Jacqueline.

Hace apenas unos días, el jurado del premio emitió al fin el veredicto, que la daba a ella como ganadora. Los organizadores corrieron a llamarla y fue entonces cuando se enteraron —pese a que ella había llamado y escrito varias veces comunicando su decisión— de que Verbos predadores ya no era un poemario inédito.

En primer lugar, me siento profundamente triste, porque el premio de poesía de la Bienal José Antonio Ramos Sucre es algo que todos los poetas de este país hemos querido ganar. Ya he perdido la cuenta de las veces que envié manuscritos. En realidad, aquí no hay culpas. Pero lo cierto es que hay mucha desorganización. (…) No tengo nada contra la gente de la bienal, ni de la Universidad de Oriente. Pero nuestros concursos son un desorden, quizás eco de la enorme desidia que hay en este país, donde no se respetan los pequeños nichos de espiritualidad.

Lamentable episodio, no sólo para Jacqueline, una de nuestras poetas más destacadas, sino también para el colectivo de las letras venezolanas, en donde cunden desconfianzas de todos los colores y sabores cuando de premios literarios se trata, tendencia de la que se había mantenido ajena hasta ahora esta bienal con más de tres décadas de historia.

El premio en el género de cuento fue concedido a Liliana Lara, tallerista de la Casa Ramos Sucre que participó con “Los jardines de Salomón”. En poesía, aunque los organizadores resolvieron finalmente declararlo desierto, le dieron una mención a Relámpago entre dos, de Milagro Haack.

18/06/2007

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