El premio invisible de Jacqueline Goldberg

Jacqueline GoldbergJacqueline Goldberg ganó una de las más codiciadas preseas literarias de Venezuela, el premio de poesía de la Bienal Ramos Sucre, pero nunca podrá ostentar tamaño reconocimiento en su currículum. Como explica esta nota de Albinson Linares, Jacqueline se cansó de esperar el veredicto del premio, que se postergó más allá de lo normal, y se retiró para entregarle el manuscrito de su poemario, Verbos predadores, al sello Equinoccio, de la Universidad Simón Bolívar.

Pero el caso no es tan simple. El veredicto debía ser emitido en noviembre pasado, pero se fue postergando y en enero fuentes de la Universidad de Oriente, que convoca cada año este premio, anunciaron que harían una nueva convocatoria, “cosa que me pareció extraña y en marzo decidí retirarme”, explicó Jacqueline.

Hace apenas unos días, el jurado del premio emitió al fin el veredicto, que la daba a ella como ganadora. Los organizadores corrieron a llamarla y fue entonces cuando se enteraron —pese a que ella había llamado y escrito varias veces comunicando su decisión— de que Verbos predadores ya no era un poemario inédito.

En primer lugar, me siento profundamente triste, porque el premio de poesía de la Bienal José Antonio Ramos Sucre es algo que todos los poetas de este país hemos querido ganar. Ya he perdido la cuenta de las veces que envié manuscritos. En realidad, aquí no hay culpas. Pero lo cierto es que hay mucha desorganización. (…) No tengo nada contra la gente de la bienal, ni de la Universidad de Oriente. Pero nuestros concursos son un desorden, quizás eco de la enorme desidia que hay en este país, donde no se respetan los pequeños nichos de espiritualidad.

Lamentable episodio, no sólo para Jacqueline, una de nuestras poetas más destacadas, sino también para el colectivo de las letras venezolanas, en donde cunden desconfianzas de todos los colores y sabores cuando de premios literarios se trata, tendencia de la que se había mantenido ajena hasta ahora esta bienal con más de tres décadas de historia.

El premio en el género de cuento fue concedido a Liliana Lara, tallerista de la Casa Ramos Sucre que participó con “Los jardines de Salomón”. En poesía, aunque los organizadores resolvieron finalmente declararlo desierto, le dieron una mención a Relámpago entre dos, de Milagro Haack.

18/06/2007

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