La herida sangrante de Otto-Raúl González

Augusto Monterroso y Otto-Raúl GonzálezCuenta el poeta Otto-Raúl González que cuando estalló la Revolución de Octubre en Guatemala contra Ubico, por allá del año del señor de 1944, él participó en las manifestaciones para derribar al dictador y en una de ésas un soldado de caballería le asestó un sablazo en la cabeza.

Otto refiere que quedó tirado en la calle y que sus amigos y camaradas al verlo bañado en tanta sangre lo dieron por muerto; se dio incluso el hecho de que el poeta, también guatemalteco, Carlos Illescas, le escribiera una sentida esquela.

A más de medio siglo de distancia, Otto-Raúl, siempre con el buen humor a cuestas, y con un caballito de tequila entre los dedos deja escapar una sonora carcajada que Crónica celebra plenamente: “Y desde entonces, por el mes de junio, la herida me sangra todos los años”.

La historia es del año 2004, cuando el poeta Otto-Raúl González presentaba su libro de cuentos Sea breve. Uno de los cuentos:

Y cuando Tito Monterroso dijo que mis cuentos breves estaban bien, todavía estaba aquí.

La herida de Otto-Raúl González sangró por última vez el pasado 23 de junio. En la imagen de arriba, Augusto Monterroso (de boina) con el poeta.

06/07/2007

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La vida exagerada de Bryce Echenique

Alfredo Bryce Echenique (foto de la revista Caretas)

En Venezuela, cuando alguien se muestra afectado por el flagelo de la explicadera —uno comete un error, mira hacia el cielo con expresión culpable y luego empieza a explicar, sin demasiada convicción, por qué hizo lo que hizo—, siempre hay quien le lance el refrán fulminante que aplica en tales casos: No aclares, que oscureces. Cada explicación con la que trates de justificar tus acciones terminará por asentar con bases más firmes, en tus interlocutores, la certeza de que no contento con meter la pata, ahora vuelves a meterla al intentar liberarte de tus responsabilidades.

En algo así pensaba mientras leía, guiado por esta nota de Gustavo Faverón, la entrevista que la revista peruana Caretas publicó ayer en la que Bryce Echenique mete la pata tratando de negar que alguna vez haya metido la pata. Las respuestas del escritor son tan alucinantes que por un momento pensé: esto tiene que ser parte de un complot del hombre del cigarro. Acusa a alguien y después dice que no puede afirmar nada al respecto. Dice que no tiene secretaria, que en su momento le echó la culpa a “la secretaria” para darse importancia. Que no recuerda si lo plagió o si lo plagiaron (o algo así). Que el plagio es “un acto de admiración, de cariño”, pero también que llamar a alguien “maricón o plagiario” es un insulto. Creo que lo más coherente que dice tiene que ver con hospitales siquiátricos y alcoholismo.

En fin. Qué cosa más rara es esta de la literatura, ¿no?

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Bogart en Narrativas

Narrativas 6Narrativas, la revista que editan en formato .pdf los amigos Magda Díaz y Morales y Carlos Manzano, llega a su número 6 con 121 páginas de literatura de todos los colores y sabores. María Dubón, Lilian Elphick, Sergio Manganelli, Sergio Borao Llop, Moisés Sandoval Calderón y Agustín Cadena son algunos de los amigos que aparecen en este número. En la página 66 aparece mi cuento “Con el rostro de Bogart”, la historia de Elo, un tipo que… mejor no les adelanto nada.

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