Sexo: tres visiones
Sexo con amor
Así que vete a buscar ahora mismo a esa pobre criatura aunque sea verdad lo que te dicen los celos, sea como sea, que lo bailado no te lo quita nadie. Pero eso sí, sin romanticismos de abuelo. Despiértala, tíratela hasta por las orejas con esa pinga de burro con que te premió el diablo por tu cobardía y tu mezquindad. En serio —terminó con el alma—: no te vayas a morir sin probar la maravilla de tirar con amor.
Gabriel García Márquez, Memoria de mis putas tristes (2004).
Sexo sin amor
De todos mis amantes él es, sin dudarlo, el más efectivo. Me gusta también quedarnos conversando en la cama después. Podemos pasar por temas intrascendentes, más serios, más cultivados, más divertidos, sin la necesidad de marcar que cambiamos de registro. Y, sobre todo, después me iré sin remordimientos, sin nostalgias, sin presentimientos. Es fantástico hacer el amor con alguien a quien no se ama.
Ana Teresa Torres, El corazón del otro (2005).
Sexo sin sexo
Casarse, fundar una familia, aceptar los hijos que lleguen, mantenerlos y hasta encaminarlos un poco en este mundo inseguro es, a mi entender, lo máximo que puede alcanzar un hombre. El que tantos, aparentemente, lo consigan con facilidad, no es una prueba en contrario, porque, en primer lugar, muchos en realidad no lo consiguen, y en segundo lugar, esos “no muchos” por lo común no lo “hacen” sino que meramente “les sucede”.
Franz Kafka, Carta al padre (1919).

Al otro lado del charco está causando revuelo la edición de Libros de amor, una recopilación de poemas eróticos del gran 









