10 top tópicos para iniciar una conversación interminable

Conversación interminable

¿De qué hablar cuando no se tiene nada de qué hablar? Esa es la pregunta que por eones ha torturado las mentes de los seres humanos. La respuesta es simple: se saca un tópico y de inmediato todos los interlocutores presentes participarán con su porción de intrascendencia. He aquí los diez tópicos que usted siempre debe llevar bajo la manga para esa cola en el banco, esa reunión aburrida o ese almuerzo funesto; en fin, para esas situaciones en las que usted nunca debió involucrarse pero que lamentablemente no pudo evitar:

  1. Y pensar que yo llegué a pagar una locha por esto. La inflación es el pan nuestro de cada día, pero siempre sorprende. Yo llegué a pagar un bolívar por una empanada, pero siempre me voy a conseguir a alguien que pagó una locha. No hay que olvidar incluir en la conversación el nombre del presidente de turno, que sirve para compartir con el interlocutor no sólo el recuerdo de los precios de antaño, sino también el del contexto: “Cuando Luis Herrera, esto costaba tanto, luego del viernes negro subió”. Nunca se ventile el tema ante una potencial pareja que sea más joven que uno.
  1. Los chamos de ahora nacen aprendíos. Siempre ha sido así: los niños son más despiertos que sus padres. Antes con la tele, y ahora con Internet, cualquier muchachito te puede dar clases de lo que sea. Sus destellos de genialidad pueden abarcar desde la travesura más infame hasta el empleo de vocabulario que uno ni siquiera vislumbraba cuando tenía esa edad. Este tópico es especialmente efectivo si entre los interlocutores se encuentran dos o más madres de treintipico.
  1. Fulano es un negrero. Mencione al jefe o al trabajo y tendrá garantizada una buena dosis de conversación absolutamente estéril. Además usted podrá enterarse de cuánto ganan los demás. Siempre es bueno aderezarla con chismes sobre las preferencias sexuales de algún compañero de trabajo o las divertidísimas aventuras vividas en la más reciente dinámica de grupo. Una variante que usted no puede desdeñar si es muy joven para trabajar: conversaciones sobre el liceo o la universidad, profesores, compañeros de estudio y las infaltables farras.
  1. Cómo es posible que sólo estén trabajando dos cajeros. Los servicios nunca funcionarán como usted lo espera o como cree que debieran funcionar. Siempre le estarán cobrando de más y siempre serán prestados de forma caótica. No olvide hablar de lo bien que se la pasan en Estados Unidos o Europa, donde según usted los servicios son perfectos, “eso es otro mundo”. Nunca toque el tema delante de un chavista.
  1. El que inventó esto es un tipo vergatario. Bien, no estamos como en Los Supersónicos, pero tampoco vamos tan mal: esta es la era del celular, la computadora y el Hubble. No importa que usted no conozca a fondo estos temas, diga cualquier cosa que se le ocurra y tenga por seguro que todos le creerán. Puede mencionar cosas más específicas como el iPod o el satélite Simón Bolívar sin importar que sus interlocutores sepan o no de lo que habla. En caso de que un interlocutor sepa más que usted e intente contradecirlo, diga que lo vio en Discovery. Un tema especial: el chat por Internet.
  1. Este es el segundo carro que me roban. ¡Ah, la delincuencia, cuántas conversaciones nos brinda! Nunca como ahora ha sido tan cierto aquello de que todos hemos sido víctimas de un malandro o al menos conocemos a alguien que lo ha sido. Las historias en las que están involucrados delincuentes siempre son efectivas justamente porque todos conocemos al menos una. Agregue detalles truculentos sobre ese secuestro o ese paquete chileno inolvidable. Y no olvide acotar el clásico: “Aquí uno no sabe si desconfiar del malandro o del policía”.
  1. Pasé la tarde montando el alternador. Mencione cualquier parte del vehículo y tendrá usted de forma instantánea una auténtica conversación interminable. Costos de los repuestos, compatibilidad entre las marcas, chiveras surtidísimas, decenas de nombres de partes. Ya es todo un descubrimiento antropológico sacar el tema delante de un grupo de hombres, pero si entre los interlocutores hay una mujer capaz de hablar con propiedad la felicidad puede ser absoluta. Una variante que puede producir maravillosos resultados es hablar sobre compra y venta de vehículos. Palabra mágica: tunning.
  1. Qué vaina con la Vinotinto. Si usted es fanático del fútbol aproveche, porque a estas alturas no se sabe cuánto tiempo durará Richard Páez al frente de la selección. De todos modos en materia deportiva hay una amplia gama de temas, y si usted es capaz de ir más allá del ubicuo béisbol o de la modernísima Fórmula 1, tiene el mundo en sus manos. Un tipo especial de conversación en este rubro: “Si hubieras puesto el cuatro-cinco cuando me acosté con el doble-dos, nos pasamos pa’l rabo’e la vaca”.
  1. Todas las mujeres son iguales. O los hombres, según su preferencia. El sexismo es un tema esplendorosamente rico y sugerente. Si usted es hombre, empiece hablando de la proverbial impericia de las mujeres al volante; si es mujer, detone la conversación con un comentario clásico sobre lo básicos que son los hombres. No olvide contar esas sanguinolentas historias de cachos y, si hay confianza, no deje por fuera sus prodigiosas hazañas sexuales. Lo mejor es que si en el público hay interlocutores de ambos sexos, usted puede empezar hablando porquerías y terminar saliendo con alguien.

Y así llegamos al rey de los temas, el supertop tópico para iniciar una conversación interminable:

  1. ¿Viste lo que dijo Chávez ayer? Basta que Chávez abra la boca para prender el polvorín. No importa que usted sea chavista o escuálido, saque el tema y viva un día Pepsi. Nunca como ahora la política ha sido el tema por excelencia de nuestras improvisadas tertulias. No se limite a hablar del presidente: cuente cómo la familia del vecino se dividió porque los viejos son chavistas y los hijos escuálidos, esgrima sus teorías macroeconómicas que indudablemente salvarán al país, hable del amigo empleado público que fue obligado a inscribirse en el PSUV, describa minuciosamente el sistema de espionaje basado en bombillos ahorradores o las intrincadas maquinaciones de la CIA, defenestre a Bush o a Fidel según el caso. Si usted es chavista, no olvide referirse a los otros como “escuálidos o escuálidas” y a los panas como “chavistos o chavistas”.

04/09/2007

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