Fernando Fernán Gómez: decir adiós con un libro

Fernando Fernán GómezEcho una mirada a la biblioteca. Cuántos libros en ella que ha devorado el olvido. Y cuántos que ya no podré leer. Quiero decirles a esos libros que no leeré nunca, que no se sientan despreciados. Si sé que no los leeré es porque estoy en esa edad en la que al tiempo se le ve volar como a un gorrión asustado, en la que se nos escapa como agua en un cesto, en la que huye como algunos queridos recuerdos. Pero al decir adiós, que un libro me abra sus brazos y repose sobre mi pecho.

Fernando Fernán Gómez (Lima, Perú, 28 de agosto de 1921; Madrid, 21 de noviembre de 2007), “El abrazo de la lectura”, artículo publicado el 23 de abril de 1994 y reproducido parcialmente el domingo por El País.

27/11/2007

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Replicantes de 25 años

Blade RunnerSé que mucha gente estará de acuerdo conmigo si afirmo que las conversaciones más fumadas, más elevadas y que más nos hacen creernos unos genios, se tienen en la adolescencia. De esa época rescato siempre la tesis de un amigo —hoy anónimo a causa de los baches en mi memoria— de que la mejor ciencia ficción es la que le da prioridad al aspecto artístico por encima del técnico.

Entonces mis conocimientos del género se limitaban a Star Trek y Star Wars, de manera que vine a entender la cháchara de mi amigo cuando, unos años después, pude ver clásicos como 2001: A Space Odyssey y Blade Runner, y otros que introducían matices en la ciencia ficción, como Brazil. Sin embargo debo confesar que 2001 es para mí una obra de arte abstracto, con ese final psicodélico quizás muy propio de Kubrick y del año mítico en que apareció la película, 1968, y Brazil está en mi opinión fuera de lote, mientras que Blade Runner me dio una perspectiva plena de la ciencia ficción como arte.

Blade Runner cumplió 25 años en junio pasado y la gente de R.E.Lectura ha organizado, para mañana a las 7 de la noche, el cine-foro “Blade Runner: los replicantes cumplen 25 años”. Salvador Fleján fungirá de moderador y como ponentes estarán Gonzalo Jiménez y Ewald Scharfenberg. La cosa es en el Centro Cultural Chacao, en la avenida Tamanaco. Para no perdérselo (aunque yo tendré que perdérmelo, qué más me queda). El título del cine-foro ya es seductor, pues juega con aquello de la edad de los replicantes.

Al margen: es sabido que 2001 es una de las películas más referenciadas de la historia. Puede hallarse cientos de referencias, desde Brian de Palma hasta Los Simpson y cientos más. Una de las más recientes está en el segundo capítulo de la cuarta temporada de House, M.D. Les dejo el video.

26/11/2007

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Mucho Donoso

Pilar DonosoMientras preparaba la biografía de su célebre padre, Pilar Donoso encontró en un diario unas anotaciones que indicaban la existencia de una novela que había permanecido inédita hasta entonces. Esa es la génesis de La cola de la lagartija, la obra que José Donoso dejó inconclusa, haciendo la salvedad de que, como explica Pilar, es una novela inconclusa no por carecer de final, sino porque su autor no terminó de corregirla.

La leí y me encantó, pero llegaba a la mitad. Fue una desilusión, pensé que era una novela que no siguió. Pero cuando continué leyendo los diarios me di cuenta de que siguió trabajando en ella. Nuevamente busqué en los archivos y aparecía una novela sin título en que ponía Posible cuarta novelita burguesa. La mandé a pedir y era la continuación, que había quedado catalogada en otra época. Ahí vino el trabajo de fundir las dos partes.

Ayer el diario El Comercio publicó un pequeño fragmento de la novela, un capítulo llamado “Lagartija sin cola”, acompañado de un texto introductorio donde el crítico Julio Ortega dice que tiene la impresión de que Donoso renunció a terminar la novela.

Corrigió unas páginas, se detuvo en el primer capítulo, y dejó el resto en su primera redacción. Sin embargo, ordenó el borrador como libro: lo dividió en partes, pasó el primer capítulo a tercero, y no prohibió su publicación. Pilar Donoso, que escribe una memoria sobre su padre, me ha dicho que tal vez el golpe de estado contra Salvador Allende interrumpió la novela y otras demandas narrativas se le impusieron, lo cual me parece veraz.

Pilar, entre tanto, ha decidido hacer un alto en la preparación de la biografía de su padre. Según ella ya está lista, pero aun así se tomará un descanso porque ya es “mucho Donoso por ahora”.

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Alias

Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Fernando del Paso y Gabriel García Márquez

Ayer, Fernando del Paso pudo meterle el dedo a la llaga del litigio que desde hace dos años llevan la familia Rulfo y la organización de la Feria de Guadalajara por el nombre del reconocimiento que ayer fue entregado como Premio FIL de Literatura. Don Fernando, quien estuvo en la inauguración de la feria gracias a un permiso especial del hospital en el que se encontraba, no pudo desaprovechar la oportunidad para agradecer el premio del que es epónimo su amigo Juan Rulfo, “y que no venga a decirme un abogadillo que no puedo, porque ya lo hice”. Y al término de su discurso lanzó el remate:

A los ocho minutos de las doce horas del día de hoy sábado 24 de noviembre de 2007, declaro, en el uso de todas mis facultades mentales y delante testigos, cientos de ellos lo pueden atestiguar, declaro que acepto de buenísima gana el XVII Premio de Literatura Iberoamericana Juan Rulfo, alias II Premio FIL de Literatura, y asumo todas las consecuencias tanto legales y periodísticas como literarias y pecuniarias de esta declaración.

Por cierto que la foto de arriba es histórica. Álvaro Mutis, Carlos Fuentes, Fernando del Paso y Gabriel García Márquez, durante la entrega del premio. Mutis y García Márquez son dos de los grandes amigos colombianos del autor de Noticias del Imperio, y así lo recordó en su discurso, donde contó sobre un viaje que hicieron los tres a Veracruz. En un momento especialmente memorable, cuenta Del Paso, él se levantó, alzó su copa y dijo: “Señoras y señores, quiero comunicarles a todos ustedes que soy muy feliz”.

25/11/2007

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¿Por qué votar No?, el meme excesivo

ReyRomRod me pasa el testigo de ese famoso meme sólo-para-venezolanos en el que se pide a los blogueros participantes que den tres razones por las que votarían en contra de la inminente reforma constitucional. La cosa presupone que los que reciben el testigo votarán en contra… y en mi caso no se pelaron.

Sin embargo creo que es un meme excesivo. Pide tres razones, y la verdad es que se podría aducir cientos de ellas. De hecho hace unos días escribí sobre el tratamiento que se le da en la reforma a la propiedad intelectual (un tema que hizo brincar al mesmésemo Luis Britto García, como se puede ver aquí y aquí), y se podría mencionar también la lesión que para la libertad de expresión significa el artículo 337, que elimina el derecho a la información y el derecho al debido proceso durante un estado de excepción, o la absurda reducción del horario de trabajo que —creo yo— redundará en mayor inflación y desempleo, o el militarismo, o la centralización. Son muchos pelos para una sola sopa.

Pero a mí me basta con una, y esa es la reelección eterna a que da lugar el artículo 230: “El Presidente o Presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida”. Ojo, no estoy diciendo con esto que el actual presidente haya hecho una constitución a su medida como las del siglo XIX, ni que él tenga intenciones de perpetuarse en el poder. Lo que estoy diciendo es que ese artículo, así como está, sin límites para la reelección, podría ser una absoluta perversión en manos de un hipotético presidente que llegue a ganar unas elecciones en este país y secuestre los poderes, de manera que todo proceso electoral posterior le garantizara sucesivas reelecciones. ¿Se imaginan? Bicho. Sería como una monarquía, y ya se sabe lo mal que suelen portarse algunos reyes.

Por eso es que votaré en contra. De todos modos, no está de más que atiendan al llamado de Kira y se lean todo el proyecto.

Ah, y el meme puede recogerlo quien guste.

24/11/2007

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La misma gente

Carteles

“Mi esposa me dijo que si seguía bebiendo, me abandonaría. ¡Dios cómo la voy a extrañar!”. Así dice uno de los carteles de la foto, que tomé hace algún tiempo en Magdaleno, esa pequeña y acogedora población de Aragua conocida por ser destino obligado de quien desea comprar artesanía o muebles. Un buen destino para los panas de Curucuteando, por cierto. Al margen, a los que quieran hacerse un buen ponche en estas navidades les paso el dato de que en una de las calles de Magdaleno hay una carpintería donde venden licores andinos. En efecto, en Magdaleno se puede comprar miche en una carpintería. Qué grandes somos.

Pero bueno, a lo nuestro. En los negocios de artesanía es común hallar carteles como los de la foto. Hay otros que dicen cosas como “En este hogar todo está bendito”, más dirigidos a los paladines del optimismo, pero mis preferidos son los que hacen gala de ese humor escandaloso del que nos preciamos en Venezuela.

¿Sólo en Venezuela? Pues no. En Latinoamérica somos la misma gente y el humor parece tener raíces genéticas colectivas. Aunque no tomé fotos de carteles similares que vi en Ecuador, sí me traje esta, de una tienda de ropa en el centro de Quito, “Cholo Machine”, cuyos dueños decidieron “decorar” su vidriera con una estampa de Abdalá Bucaram vistiendo una de sus franelas.

Abdalá Bucaram con una franela de Cholo Machine

El rostro más joven que se ve en la parte de arriba es un futbolista conocido en Ecuador, como me explicó Augusto Rodríguez cuando pasamos por allí, pero mi memoria es un colador. Otra muestra del humor latinoamericano en Quito, esta vez un humor políglota, helo aquí, en el menú de este restaurante frente a cuya puerta pasé una de las noches que estuve allá:

We speak...

Quien no entienda el chiste puede preguntar.

Finalmente, los carteles de Colombia. Allá los vi en machetes de madera en una de las calles principales de Armenia, adyacente al teatro Yanuba, donde se hicieron varios de los conversatorios en los que participé durante el reciente Festival de la Palabra:

Machetes con mensajes

Los mensajes son idénticos a los nuestros. Los curiosos pueden ver la foto más grande para leerlos con toda comodidad, pero como abrebocas el primero de ellos es una frase que con variantes la he escuchado aquí en saraos noctámbulos: “Mátame rasca jijueputa, ya que el amor no pudo!”. Es que somos la misma gente, no cabe duda.

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Sin Viagra

Este es un cuento viejo, pero no quería dejar de contarlo por aquí. En una nota anterior dije que la Capilla del Hombre era uno de los sitios que quería visitar cuando viajé a Ecuador en septiembre. Otro de esos sitios era, precisamente, la línea del ecuador. Si vas a Ecuador y no visitas el ecuador eres gallina negra.

El lugar es llamado “la Mitad del Mundo”, claro. En 1979 levantaron este monumento colosal, de treinta metros de altura, dentro del cual hay un museo que ofrece una visión resumida de las diversas etnias que habitan el Ecuador desde siempre. La esfera que se ve en la parte superior es una representación del globo terráqueo, puesto de lado para que su ecuador coincida con el ecuador real. La foto no tiene precio, me la tomó Domingo Martínez Castilla cuando visitamos el lugar:

En el monumento de la Mitad del Mundo, en Ecuador

Sin embargo la cosa no deja de tener su ribete tragicómico. Ese monumento está allí porque tras la primera misión geodésica, en el siglo XVIII, se estableció que ese era el sitio por donde pasaba la línea del ecuador. Pero hace poco más de dos años vino la tecnología a estropear la cosa: el GPS permitió determinar, en 2005, que la medición original estaba errada por 250 metros, y en la verdadera Mitad del Mundo se ha construido un pequeño parque privado donde te cobran hasta por toser, pero uno paga con gusto. Los primeros beneficiados del error geográfico fueron los taxistas, que ahora te llevan a ambos sitios por algunos dolarillos de más.

Domingo y yo nos pusimos medio suspicaces cuando el taxista nos habló de la diferencia de precio, especialmente porque Domingo ya había visitado el monumento original en un viaje anterior hace años. Percibiendo nuestra desconfianza, el taxista decidió despertarnos la curiosidad: en la verdadera Mitad del Mundo “van a ver los experimentos”, nos dijo. Y bueno, así fue como nos convenció. Por fortuna.

MayraAl llegar vimos unas llamas, y Domingo que prácticamente creció entre esos animales iba a pasar como si nada. Yo, en cambio, me detuve un buen rato a tomarle fotos a esos seres de miradas expresivas. Luego nos recibió una de las guías, Mayra, esta pequeña belleza de rasgos indígenas que se ve aquí a la izquierda. Mientras pronunciaba su muy bien aprendido discurso de bienvenida reparé en lo que decía su franela (que pongo en detalle aquí abajo) y muerto de risa le pregunté qué significaba aquello. Me respondió que lo entendería al final de la visita.

En la Mitad del Mundo NO necesitas Viagra para que él se pare

Y bueno, así fue. En el pequeño museo te muestran cómo vivían los antiguos pobladores de Ecuador con réplicas de sus viviendas tradicionales. De hecho una de las viviendas es, según Mayra, auténtica, aunque con las necesarias refacciones para que el tiempo no termine de comérsela. Y para que sientas la experiencia te dejan probar tu puntería soplando una cerbatana contra un cactus. Pero lo realmente interesante estaba al final, sobre la línea del ecuador. Dos fotos sobre dos líneas del ecuador el mismo día, vaya.

Sobre la verdadera mitad del mundo

Los “experimentos” a los que aludía el taxista eran procedimientos simples para demostrar el efecto del magnetismo terrestre en tan particular sitio. Un reloj de sol de dos caras, por ejemplo, que cambia la cara por donde dice la hora cada vez que llega un solsticio. Un paseo con los ojos cerrados y los brazos extendidos, sobre la línea del ecuador, donde puedes sentir cómo el magnetismo de la Tierra te hala a ambos lados, amenazando con hacerte caer. Una batea a la que le quitan el tapón para demostrar que el agua no hace remolinos cuando se vacía sobre la línea del ecuador, y te demuestran cómo cambia la situación cuando vacían la batea un metro al norte o un metro al sur. Por cierto que allí vimos a una familia venezolana, y me di cuenta del extraño efecto que produce escuchar el propio acento después de pasar varios días entre gentes que hablan de forma distinta.

Y, finalmente, la explicación de la franela de la guía: sobre la línea del ecuador tienen un pedestal de cemento con un clavo en el centro. Te dan un huevo y con algo de paciencia, puedes parar el huevo sobre el clavo. Yo lo hice. Y sin Viagra (aún):

Parando un huevo sin Viagra

Luego Domingo hizo el intento, pero no pudo. Cosas de la edad, dijo.

El vano intento de Domingo

Mi exitoso intento me hizo acreedor de un certificado en el que dice: “Jorge Gómez llegó al Museo Solar y puso sus pies sobre la línea máxima de la latitud 0º0′0″ y equilibró un huevo en el centro magnético del planeta Tierra calculado con satélite GPS”. Como para que no haya dudas, abajo firman dos testigos, que en este caso fueron Domingo y Mayra:

Certificado de que uno paró el huevo

Como colofón dejo aquí el video del agua sin remolinos. “Increíble”, se me escucha decir al final. Que lo disfruten.


22/11/2007

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