Quién mató a la madre de Borges

Édgar BorgesEl pana de la foto es Édgar Borges, un escritor venezolano asentado en Madrid que, con su novela ¿Quién mató a mi madre?, quedó finalista en el III Premio Nacional de Novela Ciudad Ducal de Loeches. No es cualquier cosa que Andreu Martín, conocido entre otras cosas por ser el coautor del joven detective Flanagan, escriba así de la novela de Borges:

La novela se lee con gran facilidad, incluso diría que pasión (una vez has sintonizado exactamente con las claves necesarias), aun cuando no recurre al truco habitual en la novela policíaca que yo conozco de plantear un enigma para capturar y retener la atención del lector. La pregunta ¿Quién mató a mi madre? sólo está en el título. En cuanto se inicia el interrogatorio, el lector percibe de inmediato que no se va a seguir un método policial de persecución de la verdad sino que se va a encontrar con un largo diálogo platónico que lo llevará más allá de lo policial para sumergirlo en la filosofía.

Mañana, día del periodista por estos lares, será la presentación de la novela, que fue publicada por Ediciones Irreverentes y de la que se pueden descargar algunas páginas para agarrarle el gustico. La cosa es en la Casa del Libro de Gran Vía a las 8 de la noche, o a las 20 horas, según prefieran.

26/06/2008

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Ego de escritores

EgoEscribe Luis Barrera Linares sobre el ego de los escritores y cómo los afecta en sus relaciones con los editores, los lectores y, cómo no, los otros escritores:

Digamos que hay editores maulas y otros que realmente no lo son, pero todos necesitan sobrevivir, tarea que no es fácil en un mercado bibliográfico tan oscilante y deprimido como el venezolano. Sin embargo, eso no justifica que el autor o autora siempre deba pensar que no es que sus libros no se venden sino que el editor lo estafa permanentemente. Sabemos que hay editores locales y foráneos que no reportan todo lo que venden. Y que incluso existen los que pagan un desmirriado y a veces diezmado porcentaje con base en el precio de costo y no en el precio de venta al público. Pero eso tampoco significa que constantemente nuestros volúmenes sean best sellers por los que los lectores se desviven apenas salen al mercado. Y sin que tengamos que mover ni un dedo. No acabamos de entender que a veces la “fama” de un escritor no pasa de los linderos de sus amistades y conocidos.

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