Visitando a don Alonso

Esta mañana tomé el tren hasta Alcalá de Henares para conocer la casa natal de Miguel de Cervantes, en cuya entrada pude sentarme un rato a conversar con don Alonso y su prudente escudero. Confieso que hace tiempo no me emocionaba tanto. Hice el trayecto de Atocha a Alcalá con mucha impaciencia y salí del tren con tanta prisa que cuando empecé a caminar fue que me di cuenta de que no sabía dónde quedaba la cosa. Afortunadamente los españoles han resultado ser muy cordiales y bastó con preguntarle al primero que se me cruzó.
En la casa de don Miguel, como ya suponía, no permiten tomar fotografías, a excepción de la zona del patio interior, que es un recuadro bastante pequeño. Así que la experiencia es de esas que son hechas para conservar en la memoria y nada más. Como los consejos de don Alonso.









