Después del fin de los libros

Después del fin de los librosComo ya les había comentado, Después del fin de los libros es el título de la ponencia que leí este fin de semana en el Encuentro Colombo-Venezolano de Escritores, en San Cristóbal. En ella hablo un poco de los vaticinios literario-tecnológicos de Robert Coover, ese reconocido escritor estadounidense que en 1992 hablaba del “fin de los libros” en aquel artículo en The New York Times en el que alababa las virtudes del hipertexto como elemento renovador de la creación literaria. Luego explico un poco las relaciones entre hipertexto y literatura a la luz de las circunstancias contemporáneas —desde Coover hasta hoy han pasado casi veinte años— y termino con algunas reflexiones sobre lo que podría ocurrir después del temible fin de los libros.

Como suele sucederme, apenas empecé a escribir las líneas fluyeron mucho más allá del máximo estipulado en las condiciones del encuentro, así que tuve que leer una versión un poco mocha en la que se omite buena parte de la sustancia del texto. Así que he puesto el artículo completo en mi página personal. Pueden llegar desde aquí y, una vez que vean esa foto milenaria —me la tomé con la primera cámara digital que tuve en mis manos, a finales de los 90—, haciendo click sobre el enlace “Ensayo” y luego sobre “El escritor ante la especie”, verán a la derecha, encabezando el índice, el enlace a la ponencia. Claro que también pueden entrar directamente; la descripción de todos esos complicados pasos es una forma de recordarme a mí mismo que debo rehacer mi página personal, tarea que vengo postergando, como verán, desde hace años.

05/11/2009

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Escaleras al cielo

Desde la primera vez que fui a San Cristóbal como invitado del Encuentro Colombo-Venezolano de Escritores, en 2003, quedé prendado del Ateneo del Táchira, una construcción señorial cuyo magnífico patio interior es descrito hermosamente —aún en los programas de mano, por lo general tan fríos— como el patio de ladrillo y cielo. Y sí, es una descripción justa, pues es entre ladrillo y cielo que ocurre la poesía en el Ateneo del Táchira.

Pero a mí siempre me llamó la atención otra cosa. El viernes pasado fui a presenciar el Recital de Nuevas Voces —varios jóvenes poetas mostrando sus letras y sus promesas— y encontré abierta la puerta que conduce a estas escaleras que unen el ladrillo y el cielo del Ateneo. Desde 2003 hasta ahora, nunca había visto abierta esa puerta, y ante la oportunidad no pude evitar trasponerla y subir esas escaleras de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas.

Escaleras al cielo

Escaleras al cielo

Escaleras al cielo

Escaleras al cielo

Escaleras al cielo

Escaleras al cielo

Escaleras al cielo

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