La tecnología avanza en la producción de mejores y más económicos dispositivos electrónicos de lectura hasta hacerlos independientes de cualquier fuente energética externa. El libro impreso desaparece.
La humanidad toma al fin conciencia de los perjuicios que ha ocasionado a la Tierra y cesa la destrucción de los bosques. El libro impreso desaparece.
La humanidad no toma conciencia de nada y descubre que debe abandonar el planeta cuanto antes, llevando consigo sólo lo necesario, por lo que se toma toda la información disponible en formato digital para salvaguardar la cultura. El libro impreso desaparece.
La humanidad no toma conciencia de nada y destruye el planeta en una magna festividad atómica apocalíptica. El libro impreso (y todo lo demás) desaparece.
Dani Burón menciona en esta nota en Gizmodo —a la que llego leyendo tweets de maese @libreros— la instalación Scanner, una torre de libros que el artista eslovaco Matej Krén mantuvo expuesta hasta hace unos días en el Museo de Arte Moderno de Boloña (me gustan las siglas de este museo: MAMbo), que la foto de arriba retrata desde dentro. Lo cierto es que Krén lleva bastante tiempo haciendo instalaciones como esta, sólo que Scanner es la más alta que ha hecho hasta el momento. Pero si quieren ver otros ejemplos, no tienen más que googlear un poco. ¿Será este el destino que tendrá el libro impreso cuando lo alcance el destino? Difícil saberlo. Entre tanto, vean el video de la instalación: