La paradoja del acortador t.co de Twitter

Twitter está anunciando vía correo electrónico un par de toques que mejoran el servicio, específicamente en el área de la seguridad. El primero está vigente desde el 31 de agosto y es el empleo de la tecnología OAuth para la interacción entre tu cuenta y las aplicaciones twitteras que utilizas.

El segundo toque es el más importante a mi juicio. Al ser Twitter una plataforma cuya razón de ser es la economía de caracteres, su aparición ha dado lugar a una candente revitalización de los servicios de redireccionamiento, lo que comúnmente conocemos como acortadores de URLs. Supongo que saben de qué hablo: hay direcciones de sitios en Internet cuya longitud hace difícil, y en muchos casos imposible, incluirlas en un tweet. Entonces la pasas por uno de estos acortadores, y obtienes algo del tipo http://bit.ly/bYq1l0 (la dirección lleva simplemente a la portada de este blog). Buenos ejemplos de estos servicios son bit.ly o el venezolano li.co.ve, pero hay centenares de ellos desperdigados por toda la red.

Pues bien, Twitter está por activar para todo el mundo el acortador de URLs t.co, que no sólo acorta las direcciones, sino que además revisa las URLs acortadas en busca de malware (en cuyo caso te impide avanzar y te advierte del peligro), aplica mecanismos de personalización de las URLs mostradas, ofrece una alternativa para que el usuario vea a dónde se dirige antes de hacer clic en una de estas URLs y, por si fuera poco, registra cada clic que se haga sobre estos enlaces, lo que en el futuro conllevará a una mejor administración del servicio. En pocas palabras, será un potente acortador con gran valor agregado que hasta ahora sólo había sido aplicado —con resultados muy diversos— por algunas aplicaciones externas.

Por eso no deja de ser una graciosa paradoja que en la versión en español de la página del acortador, que aún está en fase de preparación —pues todas las aplicaciones que interactúen con Twitter deberán hacer algunos cambios—, haya un error de sintaxis precisamente en el lugar donde debería escribirse una contracción:

t.co, el acortador de URLs de Twitter

22/09/2010

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Centeno sobre las hojas

Israel Centeno (fotografía de Laura Morales Balza)

Israel Centeno acaba de publicar su novela Bajo las hojas, que el año pasado fuera una de las diez finalistas del Premio Planeta-Casa América. La historia, según indica la promoción de Alfaguara, sigue el hilo narrativo que comenzó con Exilio en Bowery y que continuó con Criaturas de la noche, y trata de un escritor que parte a Londres convocado por los propulsores de un proyecto, y se ve envuelto en una serie de episodios que son narrados con la característica estética gótica del autor.

Pero de lo que quería hablarles es de la entrevista que le hizo Ana María Hernández, publicada hoy por El Universal . Y hay que decirlo: cuánta claridad demuestra Israel cuando habla del lamentable momento que vive Venezuela actualmente, y de las elecciones parlamentarias que se celebrarán el próximo domingo.

Deberíamos estar más esperanzados ante este proceso al que vas con las manos atadas: no vas a elegir sino a tomar la mejor decisión del mal menor, y eso desvirtúa la democracia. Nosotros no tenemos democracia desde el momento cuando ni siquiera podemos decir “voy a votar por este proyecto aunque no tenga chance”. O “me da la gana de votar nulo”, e incluso, decir “en este proceso electoral no quiero participar”. Esa sería una situación normal, en democracia plena. La libertad es opción, y por ahí también va Bajo las hojas.

A menos de una semana de los comicios, las campañas de ambos bandos son estremecedoras. Por un lado el gobierno promete más control y más impunidad, amenaza con negarle recursos a comunidades que voten en contra y vulnera repetidamente la ley electoral que fuera promulgada desde el poder mismo. Por otro lado una oposición carente de otro proyecto que no sea salir de Chávez, se muestra cansada de tanta intentona fallida —incluyendo la comedia el golpe de estado del 11 de abril de 2002—, sin líderes con peso real y con un discurso limitado a asustarnos con lo que pasaría si el chavismo vuelve a arrasar en la Asamblea Nacional, olvidando convenientemente que en las elecciones pasadas esos mismos líderes abandonaron el proceso suponiendo que con eso iban a ocasionar qué sé yo, la caída del sistema, la invasión gringa o la caída de un meteorito sólo-mata-chavistas.

Pura ficción, dice Centeno. Y es aquí donde la entrevista vale oro (el destacado es mío):

Sobre el 11 de abril lo que existe es ficción, no realidad. No hay algo fáctico, comprobable, porque ellos [gobierno] lo convirtieron en ficción; y la oposición, quizá por esa falta de garra política de imponer una comisión de la verdad que volviera tangibles esos hechos, dejó que se diluyera en esa ficción. Desde el 98 a esta parte, se está haciendo ficción constantemente. Sobre el paro petrolero no se sabe exactamente qué pasó. No sabemos si jugaron unos intereses para quebrar a otros. Vamos creando un imaginario ficticio, y el país se ha convertido en una gran novela con muchos relatores dentro del poder; y permanentemente ves a los periodistas del Estado reescribiendo la realidad, forzándola, alterando videos, inculpando, porque ellos necesitan generar esa realidad que entra dentro del campo de la ficción.

Grande Israel. Este es el tipo de cosas sobre las que debiéramos estar reflexionando los venezolanos de uno y otro bando.

Por cierto, Alfaguara aún no publica información oficial sobre la novela. Sólo una breve página informativa que informa poco y mal, como verán si entran y se fijan bien.

20/09/2010

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Ink versus link

Jeff Jarvis

Lo he dicho en otras ocasiones: Internet pone en relieve la dificultad que tenemos para despegarnos de nuestras minúsculas perspectivas personales. Y no hay mejor ejemplo de ello que las reacciones de la gente ante las evidencias del momento histórico que nos ha tocado en suerte vivir, y que está trocando la vieja y tranquila sociedad impresa en un vertiginoso enredijo informativo apoyado en las tecnologías más eficientes y económicas que hayamos conocido jamás. Los detractores del libro digital están en contra, por extensión, de la digitalización de contenidos en general (sean éstos libros, noticias o intrascendentes fotografías de fiestas interminables). Pero cuando lees sus argumentos te das cuenta de que no se basan en razones, sino en lo que ellos desearían que ocurriera.

Algo por el estilo es lo que comenta Jeff Jarvis hoy en esta entrevista en El País. Jarvis, por si hiciera falta presentación, es uno de los periodistas provenientes del medio impreso que con mayor éxito se han insertado en el medio digital. Bueno, quizás sería más apropiado decir que se ha insertado en el sitio digital, atendiendo a sus certeras palabras:

La gente de los medios vemos Internet como si fuera un medio; esperamos que actúe como un medio: producido, editado, pulido, limpio, controlado. Pero Internet no es un medio; es un sitio. Internet es sociedad, un espacio donde nos conectamos con los demás; con información, con acciones, con transacciones. Hay gente buena, gente mala, gente inteligente, gente estúpida. Internet es vida, la vida es desordenada, y así es Internet, desordenado.

No es poca cosa esta frontera entre medio y sitio: es, ni más ni menos, la brecha que separa dos maneras de entender la comunicación. De aquel lado, el esquema según el cual la comunicación es emitida desde el coto cerrado de una oficina para ser consumida por el sumiso recipiente. De este lado, el recipiente se convierte en individuo y gana la capacidad de comunicarse por sí mismo (aunque haya quien decida no ponerla en práctica o lo haga de manera poco eficaz). El medio sirve la información procesada sin esperar respuesta. En el sitio, en cambio, los individuos interactúan propiciando un ámbito informativo del que cada quien toma lo que quiere y, lo mejor de todo, pueden responder.

Y, ya lo sabemos, todo en relación con los medios se deteriora en estos tiempos. Por un lado la economía, que se empeña en hacer más caros los insumos necesarios para sostener por mucho tiempo la vieja fórmula impresa. Por otro lado la reputación: nos hemos habituado a desconfiar de los medios. Sospechamos que nos mienten y que intentan manipularnos. Es el efecto que produce el choque entre ambas realidades: en un mundo en el que todos somos potencialmente comunicadores y consumidores de información al mismo tiempo, no es difícil detectar en un contenido las falsedades, inexactitudes y abiertas mentiras. Si a mí se me ocurre decir que en este momento está lloviendo en Cagua, mi vecino puede desmentirme con toda facilidad. Y quizás su audiencia sea tan amplia como la mía.

Paradójicamente, el papel del editor cobra según Jarvis nuevas dimensiones:

En un mundo de hiperabundante oferta de contenido, lo caro no es crear el contenido, sino encontrar el mejor contenido. No es que sea gratis crearlo, pero hay tanto que elegir que la selección se convierte en una gran necesidad. Y ese es un papel editorial.

Esto, pienso, siempre ha sido así, sólo que en el esquema tradicional el editor cuenta con un alcance muy inferior, incluso en el caso de editores de grandes y muy transnacionales medios. La razón es que en el mundo de la tinta es muy caro ampliar, profundizar, rectificar la información —y no se diga nada sobre interactuar con el público—, mientras que, en contraposición, el mundo del enlace convierte en pan comido estas tareas y, de hecho, vive de ellas, son su razón de ser. Es este el combate al que asistimos: ink versus link, en palabras de Jarvis. El medio estático y unilateral contra el sitio dinámico y caóticamente plural.

La misma entrevista de El País es estremecedoramente paradigmática, si se fijan. Jarvis es uno de los comunicadores más interesantes de la actualidad, de esos que han estado en las entrañas tanto de la tinta como del enlace, y los han llegado a comprender con similar profundidad. Quien en el mundo de la tinta creara en 1990 la revista Entertainment Weekly, es ahora en el mundo del enlace un twittero con más de cincuenta mil seguidores, y escribe un blog, BuzzMachine, que con un pagerank de 8 es leído a diario por más de cien mil personas en la Web y por casi cuarenta mil en su feed. Como la mayoría de los viejos medios impresos que tratan de trasladar sus conductas a la red, El País ofrece esta entrevista sin incluir enlaces al blog de Jarvis ni a los sitios con los que él tiene relación. Sólo hay un enlace a su Twitter, al principio, pero la dirección de su blog aparece mencionada como al pasar, sin un enlace efectivo que le ahorre al lector la absurda tarea de resaltarla, copiarla al portapapeles, pegarla en la barra de direcciones de su navegador y oprimir la tecla Enter. Esto es porque la entrevista fue hecha bajo la estructura de pensamiento de un diario que sigue siendo un medio impreso por mucha presencia que tenga en la Web.

Por cierto, nota al margen: Jarvis bromea al respecto en este tweet de hace un rato: “La entrevista en El País produjo un montón de tweets. (¿Venderá un montón de libros?)”. Se refiere a su libro What Would Google Do?, del que también habla en la entrevista. Y al que, por supuesto, tampoco se enlaza.

19/09/2010

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El lento deseo de Manuel Cabesa

“Un lento deseo de palabras”, de Manuel CabesaTodos los amigos de Manuel Cabesa pensamos lo mismo al enterarnos de que Monte Ávila publicaría este año su poesía reunida: es un acto de justicia. Manuel, un hermano con el que comparto no pocos genes, tiene una amplia producción poética, narrativa y ensayística que, salvo su primer libro, Vida en común, de 1985 —publicado por Fundarte—, ha llegado a un número limitado de sus lectores a través de publicaciones en diversas editoriales alternativas y sitios literarios entre los que se encuentra, claro, Letralia.

Manuel recogió toda su obra poética hace unos años y la envolvió en un libro llamado Crisaire que no llegó a ver la luz hasta ahora. Monte Ávila lo convirtió en Un lento deseo de palabras, que era el título del texto introductorio que Manuel preparó entonces. Allí, el poeta se ponía la cachucha de ensayista y decía, entre otras cosas:

Borges dice que la lectura es una forma de la felicidad. Leer por gusto es leer para ser felices. Cuando se lee por placer el único sistema metodológico que existe es la mirada del lector, el lector que vive en el poema, que convive con sus palabras, las saborea, se realiza en su lectura, se torna más feliz por ella. La felicidad, continúa Borges, no exige esfuerzos, por eso al leer debemos evadir los esfuerzos: ha de leerse por un acto de amor, un amor que como el amor físico se logra a través del placer.

La poesía es más que un producto del lenguaje, es la conciencia y memoria de una lengua, el instrumento más apto para explorar los recursos creativos e imaginativos de una sociedad. La poesía se desdobla, se duplica, multiplica el campo de comunicación entre los hombres. Por eso la poesía es irreducible a cualquier discurso analítico, pues como dijimos, todos miran sólo una parte del fenómeno.

Y digo yo: se suele hablar mucha palabra vana, mucha zoquetada, en la presentación de un poemario. Quizás es por algo que también deja entrever Manuel en ese breve prólogo, algo de lo que hemos hablado en los bares infinitos de Maracay, Cagua y otros lares: entre la gente que no se atreve a leer poesía, y los poetas que escriben para sí mismos, la poesía termina siendo la más menor de las minorías. Sépase que no es vano lo que diré: la poesía de Manuel lo refleja sin ambages como un espejo. Unas líneas de su primer libro ya muy mayor de edad:

Es tan deleznable toda poesia amorosa

Tendrás que saber
que este es un poema de amor

Me pregunto cómo lo escribo
si al decir te quiero no lleno el vacío
que produce tu silencio

Los poemas de amor
viven del lugar común

De ti guardo
un hilo de oro escondido
pequeña flor de tu piel

Pero bueno, no digo más. La idea es que compren, lean y compartan el libro, que ya está en las Librerías del Sur de todo el país.

Un lento deseo de palabras ya fue presentado en Caracas, y ahora viene a los predios aragüeños. Se realizará mañana a las 6 de la tarde en el Ateneo de La Victoria como una actividad conjunta entre Monte Ávila y el Gabinete de Cultura de Aragua.

Enhorabuena, Manuel.

17/09/2010

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Mixero, excelente para Twitter, pero muy escandaloso

Mixero

Cuando conocí Twitter, supuse —y con fundadas razones— que para hacer lo que yo quería en esa red social me era indispensable utilizar alguna aplicación que me facilitara las cosas un poco más que la página original. Empecé a probar y finalmente me quedé no con una aplicación, sino con una extensión para Firefox: Echofon (que en aquellos días tenía el nombre, para mí más apropiado, de TwitterFox). Un gran trabajo, minimalista y práctico, que tiene la ventaja de que se integra al navegador y su interfaz es sencilla.

Sin embargo, meses después entró en escena la excelente aplicación externa Mixero y fue amor a primera vista. Aunque su interfaz puede ser apabullante al principio, pronto uno se acostumbra a las múltiples opciones de comunicación y configuración, que son una verdadera delicia para infómanos de peso. Desde las actualizaciones regulares de mis contactos hasta mis mensajes directos, pasando por los tweets favoritos y hasta los retweets, Mixero acomoda todo en una sola pantalla, y todo puede ser retuiteado, respondido, convertido en mensaje directo o hasta traducido; si empiezo a escribir el nombre de un contacto (precedido por la arroba) o el de un hashtag (precedido por el símbolo de numeral), Mixero me propone opciones entre las que “recuerda” gracias a su función de autocompletar. Y esta es sólo la parte simple, pues el programa además incluye funcionalidades para organizar tus contactos en listas —que pueden ser independientes o no de las listas nativas de Twitter—, centrar tu atención en contactos específicos o filtrar la información que llega, entre muchas otras cosas.

Pero, pues todo tiene un pero, ¡qué escandaloso es Mixero! El programa tiene también un sistema de alertas sonoras que, si bien está muy bien diseñado, con sonidos que dicen lo que tienen que decir, puede alterarle los nervios al usuario más paciente. De estas alertas la que más destaca es, por supuesto, la que me indica que alguien ha mencionado en un tweet mi identificador @jorgeletralia:


Como dije antes, es un sonido que dice lo que tiene que decir: es el gorjeo de un pájaro. Pero, ¿no les parece que está muy alto? Si trabajara en una oficina, me imagino que me habría convertido en el gafo de la semana a causa de ese insufrible chirrido. Algo gracioso pues el eslogan del programa es justamente “Reduciendo el ruido”, aunque en realidad hace referencia, claro, al desorden informativo en que puede convertirse Twitter cuando tienes muchos contactos.

Pues bien, yo me harté de la escandalosa alarma sonora hace algún tiempo, y me di a la tarea de bajarle el volumen usando para ello la conocida aplicación Audacity. Ahora suena así:


Si son usuarios de Mixero o piensan serlo, quizás les interese sustituir este sonido. Las alertas sonoras de Mixero están guardadas en forma de archivos MP3 en la carpeta Archivos de programa | mixero | sounds (o Program files | mixero | sounds si usan Windows en inglés). He puesto a disposición de todos un archivo ZIP que contiene todas las alertas sonoras de Mixero a un volumen más decente, algo que no convertirá a nadie en el hazmerreír friki de la oficina, ni destruirá tímpanos de usuarios con audífonos. Todo lo que tienen que hacer es descargarlo, descomprimirlo y leer las instrucciones que incluí. No olviden guardar aparte los MP3 originales, por si llegaran a arrepentirse. Que lo dudo.

Pueden descargar el ZIP haciendo clic aquí. Advierto que las instrucciones sólo aplican al programa corriendo bajo Windows. Los usuarios de otros entornos, me temo que deberán ajustarlas a sus características propias.

07/09/2010

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Jornal do Internet

Jornal do Brasil

¿Cuán sorprendente es la noticia de que el colosal Jornal do Brasil ahora sólo circula en Internet? No mucho en realidad, para quienes le vienen siguiendo la pista al desarrollo de la relación entre los medios y la red. Aunque en la actualidad existen ya innumerables medios sólo-Internet, los tradicionales se han resistido al cambio por razones más que fundadas; principalmente, la dificultad que todavía representa para muchos de sus lectores tener que conectarse a Internet para leer las noticias del día. Internet, en muchos ámbitos, sigue siendo un lujo.

“Lula saluda la osadía de Jornal do Brasil 100% digital”, titulaba, optimista, la edición del miércoles, la primera que sus lectores debieron ver en Internet en lugar de ir a buscarla en el quiosco de la esquina. No es que haya sido muy osada la medida del diario, pues la ha tomado a la fuerza, obligado por su situación económica: de los 150.000 ejemplares de sus mejores días, su circulación había bajado a 21.000. Y, por supuesto, esto se reflejó en los números, como se explica en esta nota de EFE:

Según versiones de prensa, la deuda del diario asciende a cerca de 800 millones de reales (unos 460 millones de dólares) y la empresa aprovechará el cambio de formato para realizar un significativo recorte en la plantilla, actualmente compuesta por 180 empleados, 60 de ellos en la redacción, que hace una década tenía 240 periodistas. La crisis financiera ya había obligado a los antiguos dueños a alquilarle la marca en 2001 a la Compañía Brasileña de Multimedia (CBM), de propiedad del empresario Nelson Tanure y que controla otros medios. La CBM también había arrendado la marca del diario Gazeta Mercantil, que dejó de circular en 2009 por problemas económicos.

Los costos de producción y distribución que implica sostener un medio impreso no son cualquier cosa. En todo caso es un movimiento que empezaremos a ver con cada vez más frecuencia en los próximos años, y que ha tenido claros avisos en el pasado reciente. Procesos similares, y por razones similares, han transitado ya desde el periódico más antiguo del mundo, el Post-Och Inrikes Tidningar —que en 2006 dejó para siempre el papel— o uno de los más antiguos de Estados Unidos, el Seattle Post-Intelligencer —cuya última edición impresa salió en marzo del año pasado—, hasta el chambón y nada serio Weekly World News —que llegó a tener más de un millón de lectores en los 90 y también dejó el papel en 2007; mientras otros diarios afrontan las dificultades como pueden pero aún sin plantearse —al menos públicamente— el abandono de la edición impresa, como The New York Times —que hipotecó su sede por 225 millones para afrontar una deuda que pasa de los 1.000— o The Miami Herald —que ha pasado por despidos y recortes de gastos.

No deja de ser una ironía el caso del Jornal, dado el acelerado ritmo al que Brasil está acabando con la Amazonia. Yo hablaba el otro día, un poco en broma, del problema de los recursos, pero creo que este es uno de los más serios que afrontaremos en el futuro, pues no veo que exista conciencia del mismo ni, por consiguiente, una estrategia firme que seguir al respecto. Mientras tanto, Internet bulle por todos lados —en especial por el lado de las redes sociales—, descentralizando y multiplicando las fuentes informativas. Son los signos de los tiempos, supongo. Son los mejores tiempos. Son los peores tiempos .

03/09/2010

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Manuscrito en una botella

Manuscrito firmado por Gabriela MistralMás de medio siglo llevaba enterrada en una plaza una botella encontrada este lunes en el pueblo de Montegrande, en Chile, y que contenía un mensaje escrito nada menos que por Gabriela Mistral en 1954, tres años antes de su muerte. La escritora escogió ese emplazamiento para enterrar el manuscrito por estar al frente de la antigua casa-escuela donde transcurrió su infancia.

Como muestra la imagen —que puede verse a mayor resolución aquí—, buena parte del manuscrito ha sido desfigurada por la humedad, por lo que la Municipalidad ha pedido ayuda para su restauración. Pero estas cosas siempre generan fascinación, pues de alguna manera es como si se abriera un agujero de gusano que permitiera entrar en contacto con la celebridad. Así, el hallazgo entraña ahora el problema de quién se lo queda:

La municipalidad del pueblo reclama ahora que la reliquia se quede en la ex escuela, que actualmente es un museo, porque “la botella es de la gente de Montegrande”, señaló el alcalde, que espera contar con el apoyo del Consejo de Monumentos Nacionales. Fuentes de este organismo dijeron hoy a Efe que no va a haber un pronunciamiento sobre el tema hasta que se determine si corresponde a su jurisdicción.

Enterrado por la propia Mistral, el mensaje fue escrito en ocasión de la colocación de la primera piedra de un parque infantil. Hacia el centro, invencible ante el tiempo, la firma de la autora. Un hallazgo invaluable, especialmente si se piensa en el largo camino de regreso a casa que hace pocos años recorrió su legado desde Estados Unidos.

02/09/2010

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