La primera novela en Twitter… es al menos la tercera

“The French Revolution”, de Matt StewartEsta mañana un tweet de Milton Rojas me condujo a esta nota del diario español El Mundo en la que se informa de la “primera novela en Twitter”, en referencia a La Revolución Francesa, del estadounidense Matt Stewart. Ambientada en la San Francisco contemporánea –y no en el París del siglo XVIII como pudiera pensarse–, la novela explora los conflictos de una familia disfuncional en la que dos gemelos, Robespierre y Marat, se enfrentan a su autocrática abuela e intentan superar la desorientación de sus padres para triunfar en la vida.

Matt no tuvo suerte intentando publicarla por las vías tradicionales, así que desde anteayer, aniversario justamente de la toma de la Bastilla, está publicándola en pequeñas gotas twitterianas de 140 caracteres que aparecen cada veinte minutos. Quienes prefieran algo más cercano a la experiencia lectora de siempre –y si tienen un lector Kindle– pueden descargarla de Amazon.

Luis Alejandro OrdóñezEl caso es que en la página de Matt, y en las notas de prensa que se han repetido en diversos medios y blogs, se indica que La Revolución Francesa es la primera novela que se publica en este formato. No es así. Ya hace tres semanas hablé aquí de Gatubellísima, la novela que Luis Alejandro Ordóñez –aquí a la izquierda– venía publicando por esa vía y que narra la historia de Elyuska, una manicurista aficionada a los superhéroes cuya habilidad para dar consejos mientras hace las uñas le acarrea una persecución por parte de una organización delictiva dedicada a la extorsión de manicuristas y peluqueros. El sueño de KCT, el novio de la intrépida Elyuska, de convertirse en reguetonero, le permitirá derrotar a la Mafia de Manicuristas.

El último capítulo de Gatubellísima, el 35, fue publicado ayer en ocho tweets. Luis escribió la novela directamente en Twitter, lo que comporta un riesgo mayor y una manera distinta de abordar el asunto estético. Aunque ya se terminó su publicación, los interesados en leer la historia pueden hacerlo en su página en Facebook.

Le comenté sobre Gatubellísima a Matt y admitió con humildad: “Desde que empecé, vi que había otros intentos similares. Es agradable saberlo. ¿Cuándo llegará la traducción inglesa?” (en español en su tweet original). Bueno, ya eso será cuestión de Luis, quien dijo en otro tweet que sería una buena idea. Aunque, ¿cómo se traduciría el título? ¿Catbeauty? Se oyen sugerencias.

Mientras hablaba del tema con ambos autores, recibí como nuevo seguidor al escritor Terry Taylor, de Richmond, Virginia (EUA), quien desde el 19 de junio está publicando No Good End, otra novela en Twitter. De manera que la de Matt ha terminado siendo la tercera. La segunda es la de Terry y la primera es la de Luis. Claro, hasta que alguien cuente que ya había hecho antes lo mismo.

¿Y ustedes, se lanzarían a adaptar sus historias a fragmentos de 140 caracteres para publicarlas en Twitter?

16/07/2009

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7 buscadores que uso cuando no uso Google

Addict-o-matic

Addict-o-matic

Localiza información de diversos tipos, en diversos buscadores, todo en una sola página. Se puede usar hasta con 25 recursos, entre los cuales están YouTube, Twitter, FriendFeed, Flickr, Digg… Ideal para saber lo que se dice en diversos entornos sobre un tema, pues Google no siempre lo dice todo. Además se puede compartir la página de resultados en redes como Facebook, Digg o del.icio.us, entre otras.

compfight

compfight

Este buscador es lo que uno usa cuando se ha cansado de perder el tiempo con la engorrosa búsqueda de Flickr. Por ejemplo en la imagen se ve una consulta por “Venezuela”: si hago esa consulta en Flickr, obtengo poco más de 20 resultados; si la hago en compfight, obtengo 115. Unos controles en la parte superior de la pantalla permiten ajustar la búsqueda para ofrecer resultados comerciales o con licencia Creative Commons, imágenes en su tamaño original o reducidas y filtro de contenido.

G2P

G2P

“Google To Person” no es propiamente un buscador, sino un caparazón para aprovechar las capacidades de Google. Pues sí, Google puede buscar información de acuerdo al tipo de archivo deseado por el usuario, pero como la sintaxis es tan estrambóticamente complicada, lo mejor es usar G2P. Permite localizar archivos de música, archivos comprimidos, programas, libros digitales y ringtones. Además tiene una opción “prox-ify” que nunca he podido saber para qué sirve. :)

Google Image Ripper

Google Image Ripper

Otro buscador de imágenes, aunque este es también una caparazón que simplemente manipula los resultados de Google para mostrar las imágenes en una misma página y sin información adicional. Puede configurarse para imágenes minúsculas o gigantescas (en total ofrece 7 tamaños) y para que muestre imágenes de noticias, caras, cliparts, arte lineal o sólo fotografías. Incluye también una opción “nsfw” (”No safe for work”, no aptas para ver en el trabajo) para que la lista de resultados sea sin censura. Como las imágenes se muestran en su tamaño original, se pueden descargar de una vez, sin pasar por la alcabala que pone Google. Y si el usuario necesita situar la imagen en su contexto simplemente con un click sobre ella se abre una nueva pestaña con la página que la contiene.

SkreemR

SkreemR

Ya hablé de las búsquedas de música cuando mencioné a G2P, pero SkreemR –que se limita a archivos .mp3– tiene el valor agregado de que uno puede escuchar la música que encuentra sin descargarla ni abrir programas externos. Los resultados incluyen información sobre el álbum en el que aparece el tema, su duración, su tamaño en bytes y la página donde se encuentra, entre otras cosas. Además permite compartir el tema en Facebook, Twitter y otras redes. Y si uno se mete en la búsqueda avanzada puede pedir archivos según su bitrate o duración.

TinEye

TinEye

¡Búsqueda en reversa! En este buscador no se hace consultas escritas: se sube una imagen y el buscador informa de los sitios donde se pueden encontrar imágenes similares. Es ideal para saber si alguien nos ha robado una imagen o para investigar el nombre de un personaje que aparezca en una fotografía, por ejemplo. Permite ordenar los resultados por el mejor o peor resultado, o por el menor o mayor tamaño. El usuario puede subir la imagen directamente desde su computadora o proveer una dirección en Internet donde se encuentre la misma.

Mycroft Project

Mycroft Project

Lo pongo al final porque de alguna manera este buscador resume todo lo bueno de todo lo anterior. Cuando encuentro un sitio cuya información me es extremadamente útil, generalmente guardo un buscador del sitio entre los plugins de búsqueda de mi Firefox. Mycroft congrega plugins de casi todo lo que pueda buscarse en Internet. Un click sobre el buscador deseado y listo, ya se puede empezar a buscar desde la propia interfaz del navegador.

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El cuento en español más traducido del mundo

José DonayreJosé Donayre está animando a quien quiera animarse, a enviarle traducciones de su cuento “Asunto de esferas sobre el río Arno”, publicado en la página 87 de su libro de microrrelatos Ars brevis, en todos los idiomas posibles. Dice el cuento original:

Beatriz inventó a Dante: escogió al muchacho y puso en juego todas sus artes de seducción. Fue un encuentro diseñado por la distancia de dos sujetos que se observan discretamente desde un momento hipotético -en el puente Santa Trinidad- hasta un punto temporal en el que la ficción corre el riesgo de perder el encanto de la intriga sobre la que se estuvo erigiendo tras años de evocación. Dante hizo de este drama una comedia poco humana. Y Beatriz jamás pudo entrever ni adivinar el sentido divinamente angélico de su infantil maldad.

José, quien quiere hacer de este el relato más traducido, ha recibido ya traducciones al quechua, búlgaro, gallego, portugués, inglés y otros idiomas. Hay incluso una traducción al “idioma de la pe”, en el que Beatriz se lee “Bepeapatripiz”, así que yo mismo me he animado a enviar una versión en cuti.

12/12/2008

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Leyendo El gotero, de Luis Amézaga, en Issuu.com


Llego a Issuu invitado por Luis Amézaga, quien acaba de publicar allí su libro El gotero, una breve colección de aforismos en los que se destila el espíritu irónico de su autor:

Los viejos consideran que con decir su edad, lo demás sobra, se da por entendido, como si el tiempo por sí solo se encargara de hacer las biografías y definir los detalles del absurdo.

El libro, de 51 páginas, ha sido producido por la revista Groenlandia de literatura, opinión y arte en general, y diseñado por Ana Patricia Moya Rodríguez.

Issuu es una plataforma en la que puedes publicar tu libro o tu revista en una metáfora del mundo real que te permite pasar las páginas con el mouse, ampliarlas o revisar detalles, y que se puede acoplar, usando para ello una de esas ventanas tipo YouTube, en un blog o incluso en plataformas como Facebook o MySpace. Previo registro, los lectores pueden, además, descargar la publicación o escribir comentarios sobre su lectura. Todo desde un documento que uno sube al servicio sin costo alguno y que puede ser Word, PDF o PowerPoint.

Issuu no es un servicio como Bubok, donde uno publica sus libros y además los vende. Tiene una plataforma de negocios (un tanto confusa a mi juicio, ellos sabrán) en la que uno puede convertirse en revendedor y publicar libros de otras personas. La cosa incluye un visualizador adaptable a las necesidades de los clientes y otras ventajas como ausencia de publicidad, herramientas de interacción y posibilidad de subir archivos sin límite alguno. Este último punto es uno de los que presentan confusiones, pues es ofrecido como una ventaja de la cuenta Pro pero en el documento de preguntas y respuestas se ofrece también como una característica estándar del servicio. En fin. Issuu le cobra al revendedor una tarifa plana que, de acuerdo al número de vistas que alcancen las publicaciones, estará entre los 19 y los 1.140 dólares mensuales. El revendedor cobra a sus clientes lo que quiera. Un servicio interesante, en definitiva, y que se ha vuelto particularmente popular entre usuarios hispanoparlantes.

10/12/2008

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Subiendo fotos al Facebook en tiempo récord

Las cámaras digitales de hoy en día tienen tantos megapixeles que suelen superar las necesidades reales de la mayoría de sus usuarios, fotógrafos aficionados como yo. Chévere, ya se sabe que es mejor que zozobre y no que fafalte, pero en ciertos casos ese exceso de calidad crea problemas alternos.

Uno de esos problemas es el tamaño de las fotos. No me refiero al tamaño físico, sino al tamaño en bytes de los archivos: por ejemplo, mi camarita tiene sólo 4,1 megapixeles y cada foto que tomo con ella mide, por lo general, alrededor de 1,8 megabytes. Mucha gente ignora que buena parte de esos 1,8 megas es innecesaria: si abro una de esas fotos en un programa como XnView y, sin hacer modificación alguna, vuelvo a guardarla, el tamaño baja de golpe a 600 Kb o menos; es decir, una tercera parte del tamaño original.

Otro dato que poca gente conoce: la red social Facebook reduce cualquier fotografía a 604 pixeles. Facebook no es Flickr, donde uno puede matener el tamaño original de sus fotos. Es un hecho: no importa cuántos megapixeles tenga la cámara ni cuántos pixeles mida la foto por su lado más largo: Facebook reducirá ese lado a 604 pixeles. Las fotos que tomo con mi cámara miden 2.304 x 1.728 pixeles, pero cuando las subo al Facebook quedan reducidas a 604 x 453.

Si hago esa reducción en mi computadora antes de subir las fotos al Facebook, una foto que originalmente mide 1,9 Mb termina midiendo ¡49 Kb! Eso es sólo el 2,57% del tamaño original. Mis siempre despiertos lectores ya se habrán dado cuenta de la incidencia de esto en el tiempo que pueden tardarse en subir fotos al Facebook… Obviamente, fotos más pequeñas subirán en menor tiempo, y como Facebook siempre reducirá las fotos a 604 pixeles, no vale la pena subirlas en su tamaño original.

Entonces, ¿cómo reducir las fotos? Yo suelo usar para esto el powertoy ImageResizer de Microsoft, que permite reducir al mismo tiempo varias fotos sin importar la cantidad. Este programita me gusta porque con él puedo seleccionar varias fotos en el explorador de Windows y reducirlas desde el menú contextual que se abre haciendo click derecho. Pero el programa sólo funciona con Windows XP.

Hay cientos de programas gratuitos para hacer esto, y que funcionan en XP, Vista y otros “sabores” de Windows. Para esa demostración escogí el Wiseval Photophant, muy fácil de usar. Véanlo aquí (haciendo click sobre la imagen pueden verla a tamaño completo):

Wiseval Photophant

Para reducir un grupo de fotos primero es necesario añadirlas al programa. Esto se puede hacer arrastrándolas desde el explorador o usando los botones que se ven en la parte superior, que permiten agregar carpetas o fotos individuales, lo que quiere decir que se puede procesar al mismo tiempo fotos ubicadas en distintas carpetas del disco duro (algo que el programita de Microsoft no hace). En el panel derecho superior podemos ver las fotos y en el inferior tenemos las opciones:

  • Save to: La carpeta en la que serán guardadas las fotos una vez procesadas (las originales se quedan sin cambios en sus carpetas, de manera que puedan usarse en su resolución completa para otras cosas).
  • Resize: El tamaño al que serán reducidas las fotos. Nótese que el programa identifica la resolución 640 x 480 como apta para el Facebook.

Las otras tres son características opcionales, pero vamos a darles un ojo:

  • Convert: El formato ideal para el Facebook es .jpg, pero si el usuario tiene necesidades especiales puede también generar copias de sus fotos en formatos .png, .bmp, .gif o .tif.
  • Rename: Obviamente, para darle nuevo nombre a las fotos reducidas.
  • Add watermark: Se puede agregar una “marca de agua” a las fotos. La marca aparecerá en el borde inferior derecho de cada foto procesada.

Una vez que esté configurado el programa y se haya añadido el grupo de fotos a reducir, se oprime la tecla F9, y listo. Ya se puede ir a recoger las fotos en la carpeta de destino, para subirlas al Facebook. En el caso de las fotos que usé en este ejemplo, originalmente medían, todas juntas, 18 Mb, y tras la reducción con el programa quedaron en sólo 526 Kb. Y 526 Kb suben en un santiamén.

08/12/2008

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Pegar texto sin formato en Word

Todo el que trabaja con información lo sabe: pegar, en un documento de Word, texto de una página web o de otro documento, es un fastidio si el material original incluye elementos pesados, especialmente imágenes (y si éstas residen en algún lugar de Internet, peor). Incluso si se necesitara las imágenes en el nuevo documento, resulta más rápido pegar el texto sin formato, descargar las imágenes a una carpeta y luego agregarlas manualmente.

El procedimiento más expedito para pegar texto sin formato es este:

  1. Se selecciona el material en el documento original (o en la página web), usando para ello el ratón o la combinación de teclas Ctrl+A.
  2. Se copia a la memoria usando la combinación de teclas Ctrl+C.
  3. Ya en el documento de destino, se abre el cuadro de diálogo “Pegado especial” (en Word 2003 se hace mediante el menú Edición | Pegado especial; en Word 2007, con la combinación de teclas Ctrl+Alt+G).
  4. Se hace doble clic en la opción “Texto sin formato”. Como resultado, se obtiene sólo el texto de lo que se había copiado previamente a la memoria. Las imágenes quedan descartadas, aunque si el material original era una página web quizás aparezca un texto descriptivo en lugar de cada imagen. Las tablas quedan convertidas en párrafos comunes, con sus elementos separados por tabuladores o espacios, según el caso.

Pegado especial en Word

Pero, ¿realmente es este el procedimiento más expedito? La cosa involucra varios pasos y puede tornarse bastante molesta si, como es mi caso, se necesita pegar caudales diarios de información usando esta opción. Así que investigué un poco y conseguí una solución que lo hace aun más fácil. El truco aparece explicado aquí, pero a mí no me funcionó y me fui a buscar una opción por lados anglosajones, donde encontré infinidad de variantes. Me decidí por esta. Lo primero que hay que hacer es abrir la herramienta de creación de macros. En Word 2003 se hace mediante el menú Herramientas | Macro | Macros. En Word 2007, mediante la combinación de teclas Alt+F8.

Herramienta de creación de macros en Word

Luego, seguir estos pasos:

  1. Se asigna un nombre a la macro que se creará, obviamente en el campo “Nombre de macro” que se ve en la parte superior. Yo me puse creativo y la llamé “SinFormato”.
  2. En el campo “Macros en” se escoge la plantilla global, llamada Normal.dot en Word 2003 y Normal.dotm en Word 2007.
  3. Clic en el botón “Crear”. Se abrirá el editor VisualBasic de Word.
  4. Poner el cursor al comienzo de la línea inmediatamente anterior a la que dice “EndSub” y escribir esto:
    Selection.Collapse Direction:=wdCollapseStart
    Selection.Range.PasteSpecial DataType:=wdPasteText
  5. Cerrar el editor VisualBasic.

Creando la macro en el editor VisualBasic de Word

Ahora es necesario que esa macro sea accesible, porque abrir la herramienta de creación de macros cada vez que se vaya a pegar algo sin formato, es casi igual de incómodo que el procedimiento original. Se puede hacer creando un botón para la macro (así se hace en Word 2003, así en Word 2007), pero creo que más sencillo es asignarle una combinación de teclas. Yo he decidido usar Ctrl+May+V. Aquí los pasos:

  1. En Word 2003, ir al menú Herramientas | Personalizar | Comandos. Se selecciona Normal.dot en el menú “Guardar en”, ubicado en la parte inferior del cuadro de diálogo, y se escoge el botón “Teclado”.
    En Word 2007, se abre el botón Office (borde superior izquierdo) y se escoge “Opciones de Word”. Luego, se abre la pestaña “Personalizar”. En la parte inferior del cuadro de diálogo se hace clic en el botón también llamado “Personalizar”.
  2. Tanto si se usa Word 2003 como Word 2007, a continuación se escoge “Macros” en la lista “Categorías”.
  3. En la casilla de la derecha aparecerá nuestra macro recién nacida. Si es la única macro que hemos creado, aparecerá seleccionada; en caso contrario hay que localizarla y seleccionarla con el ratón.
  4. Verificar que aparezca Normal.dot o Normal.dotm en la casilla “Guardar cambios en”, en la parte inferior.
  5. Hacer un clic sobre la casilla “Nueva tecla de método abreviado” y presionar la combinación de teclas. En mi caso, presioné Ctrl+May+V y el programa me informó que esa combinación está asignada a otra función. Como no uso esa función, simplemente hice clic en el botón “Asignar”.

Asignar una combinación de teclas a la macro

Y listo. De ahora en adelante, cada vez que necesito pegar algo del portapapeles sin incluir el formato, uso Ctrl+May+V en lugar de la tradicional Ctrl+V.

16/10/2008

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Un libro nunca estará caído

Un libro nunca estará caído

¿Se puede concebir un error 404 en un libro impreso? Este será quizás uno de los problemas a los que tendremos que acostumbrarnos con el libro digital: en el libro impreso, nunca habrá páginas “caídas” como suele ocurrir en Internet. A menos que sea como aquel ejemplar de Boves el Urogallo, de Herrera Luque, que encontré debajo del puente de la Fuerzas Armadas hace casi veinte años, que estaba tan barato que me dio hasta pena estafar al librero pagándole tan poco por un libro que yo juzgaba tan valioso. Como si estuviera robando al pobre hombre, tomé el libro y lo metí en el maletín a toda velocidad, y sólo lo abrí cuando llegué a casa… para descubrir que le faltaban varias páginas.

Esto que parece uno de esos ingeniosos anuncios de la Librería Gandhi es en realidad una de las falsas páginas de error 404 que agrega al navegador Firefox la extensión Override Mozilla Firefox Guidance, que encontré ayer curioseando en el sitio de extensiones de Mozilla. En lugar de esas aburridas páginas informativas que sólo sirven para aumentar tu frustración, cada vez que intentes entrar a una página que esté caída la extensión mostrará alternativamente una de ocho falsas páginas de error 404 con chistes, algunos más geeks, otros menos, aunque lamentablemente todos en inglés.

En fin. Un breve pretexto sólo para celebrar con ustedes que esta es la nota número 1.000 de JorgeLetralia. En la imagen de aquí abajo, parte del panel de control del blog justo antes de publicar esta nota. ¡Salud!

Uno para el 1.000

20/08/2008

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