Estafó a una escritora y podría ir preso un año
Edith Checa llamaba mi atención hace rato sobre este caso:
La Fiscalía de Sevilla ha pedido un año de cárcel para un editor que cobró 3.437 euros a una escritora novel con la promesa de que editaría su libro, lo presentaría, promocionaría y repartiría ejemplares a la crítica, aunque sólo editó 500 ejemplares e incumplió los restantes compromisos. El escrito de acusación explica que el acusado, S.R.P., como único dueño de la editorial sevillana Jamais, firmó en septiembre de 2002 un contrato de coedición de la obra literaria de la autora novel M.J.M.O.
“S.R.P.” es Santiago Rojas Pulido. ¿Recuerdan Jamais? En algún momento los manejos de esta editorial produjeron hasta la creación de un grupo MSN –hoy desaparecido– donde los afectados publicaban sus denuncias. Siete años le tomó a esta escritora conseguir este resultado, pero al menos lo consiguió.
Un escritor no debe pagar para ser publicado. Lo he dicho muchas veces, y la semana pasada lo decía Ricardo Iribarren:
Un escritor no debe pagar para ser publicado. Lo que realiza es un trabajo y como tal, puede publicar sin cobrar, pero nunca desembolsar dinero por hacerlo. La verdad es evidente, pero la oculta una suerte de emocional colchón extraliterario. Cuando empezamos a escribir y recibimos los primeros elogios, surge la satisfacción y la necesidad de ser leído por grupos más amplios, lo que es una búsqueda de aprobación; sentimiento muy humano, pero que constituye la herida por la cual editoriales de segunda, grupos de promoción, correctores o pretendidos agentes literarios, empiezan a sorber la sangre del escritor.
¿Se entiende el punto?




El asturiano 










