Bolaño imprescindible

“Los detectives salvajes”, de Roberto BolañoYo creo que a nadie le sorprende el resultado de la consulta “Los mejores libros de la década” que lanzamos desde Letralia, y de la que presentamos el informe final ayer en la tarde. Bolaño es el autor de los dos libros que sin duda alguna han dado más de que hablar en los últimos años, y seguramente si llegamos a hacer una consulta similar dentro de diez años seguirá dando pelea.

Hay algunas cosas en los resultados que me parecieron interesantes, como la presencia también doble de Vargas Llosa, un autor que no está entre mis favoritos, por cierto, pero sería absurdo negarle su papel en la literatura contemporánea. Laura Restrepo engalana, a mi juicio, la selección que hicieron los lectores de Letralia, pues Delirio es una magnífica novela que basa su estructura en un arriesgadísimo experimento que más de un autor habría abandonado en la segunda página.

Respecto a los compatriotas lamenté que Falke, de Federico Vegas, no figurara en ese grupo de diez, pero sí que está la Historia universal de la destrucción de los libros, de Fernando Báez.

No se pierdan las opiniones con las que algunos de los participantes razonaron sus votos. Algunas son verdaderas reseñas en miniatura, como la que desde México hace Guillermo Chávez Conejo de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón, novela que paradójicamente ninguno de los autores letralianos se mostró en disposición de escribir una reseña completa —mea culpa: debí dar más tiempo—, o la muy entusiasta que María E. Mayer hace desde Estados Unidos en relación con Donde no estén ustedes, de Horacio Castellanos Moya. Otras son más bien monterrosianamente parcas, como una que se limita a decir que del libro escogido le gustó: “Todo”.

En fin. Ya extendí un agradecimiento en la presentación del informe, pero lo reitero aquí, a Juan Pérez Rosales, Alejandro Sanz y Flor Marina Yánez Lezama, quienes nos ayudaron en el análisis de los votos recibidos, y a Estrella Cardona Gamio, Jairo García Méndez, Dixon Moya, Andrés Mauricio Muñoz, Antonio José Rodríguez Soria, Rafael Toriz y (de nuevo) Flor Marina, quienes se encargaron de reseñar los libros. El informe, como seguramente ya saben, puede visitarse en su versión Web o descargarse como archivo PDF. Espero que lo disfruten.


Utopías

Ante esta realidad sobrecogedora que a través de todo el tiempo humano debió de parecer una utopía, los inventores de fábulas que todo lo creemos nos sentimos con el derecho de creer que todavía no es demasiado tarde para emprender la creación de la utopía contraria.

Una nueva y arrasadora utopía de la vida, donde nadie pueda decidir por otros la forma de morir, donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad, y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra.

Supongo que muchos de mis perspicaces lectores saben de dónde es esta cita. Otros más perspicaces lo intuirán sin haber leído el texto de donde la extraje. En todo caso, es mi forma de recordarles que acaba de empezar la World eBook Fair, que tiene en línea gratuitamente, hasta el 4 de agosto, más de 330.000 textos, entre ellos el que contiene la cita.


Socceranto

SoccerantoLo que nos faltaba: un idioma específico para el fútbol. El socceranto ha sido compuesto con palabras del argot futbolístico provenientes de los idiomas portugués, español, italiano, francés, alemán y el ubicuo inglés, y por supuesto su nombre es una mezcla de soccer (la palabra anglosajona para fútbol) y esperanto.

Eso sí, pese a abrevar de tantas lenguas, toma sus reglas del inglés. De hecho, sus propulsores lo llaman “un dialecto del inglés”. Algunas de sus palabras provienen de nombres de jugadores: un pelé es una chilena (para los no entendidos, vean esta imagen autografiada por el propio rey Pelé haciendo su jugada maestra), un maradona es un tipo que mete un gol con la mano y un rono (por Ronaldinho, Ronaldo, etc.) es un futbolista que juega tan bien que parece brasileño.

Según los autores de este libro (cuesta $12,99 pero la versión digital en PDF es gratuita), el socceranto tiene la intención de resolver un problema de comunicación a jugadores y personal técnico de eventos internacionales como el que transcurre en estos momentos, así como a todo ese montón de gente que, como yo, no se puede costear el viaje a Alemania para verlo en vivo.

¿Tendrá futuro la cosa? La verdad después de bajar el libro y darle una ojeada, no me queda claro si es una iniciativa legítima o el invento de alguien para sacarle unos dólares a los fanáticos que decidan adquirir la versión impresa…


Miller entre conejitas

Henry MillerNo podía faltar el buen Henry en la lista de Playboy de las 25 novelas más sexy jamás escritas. Su Trópico de Cáncer aparece de tercero, sólo detrás de Memoirs of a Woman of Pleasure, de John Cleland, y Lady Chatterley’s lover, de D. H. Lawrence.

Otros títulos también incluidos: Interview with the Vampire, de Anne Rice; Lolita, de Vladimir Nabokov, y An American Dream, de Norman Mailer.

Via Omar Pérez Santiago.


¿Dónde estará el enterrador de cuentos?

Daniel LugoVeinte años separan entre sí las dos películas venezolanas en las que ha destacado como actor el puertorriqueño Daniel Lugo (en la gráfica). La más reciente es Cien años de perdón, de 1998, en la que interpreta a uno de los cuatro sufrientes venezolanos clasemedia quienes, tras la decisión de resolver sus problemas económicos robando un banco, se encuentran con que el gerente del banco ya se lo había llevado todo. La más añosa —y que representó para Lugo la consagración definitiva como actor— es El enterrador de cuentos, de 1978, una pequeña joya cinematográfica basada en una pequeña joya literaria: un cuento homónimo del escritor merideño Román Leonardo Picón.

“El enterrador de cuentos” es un relato muy breve, y es natural pues Picón es —además de guionista— un autor de relatos breves. La anécdota es simple y conmovedora: un mendigo recorre las calles del pueblo arrastrando la urna donde previsiblemente algún día tendrá que caerse muerto.

Fue publicado dentro del volumen El enterrador de cuentos y otras barbaridades el mismo año en que se hizo la película. Un libro de relatos breves, algunos brevísimos —lo tuve en mis manos, también, por breve tiempo, aunque sí el suficiente para leerlo un par de veces—, que bastaron para ubicar a Picón en uno de los sitiales de mayor respeto de nuestra narrativa contemporánea.

De las brevedades magistrales de Picón este botón:

Noctuario

De los gallos le desconcertaba su excesiva puntualidad para el canto. Y estaba por asegurar la estrecha relación entre sus voces y la fuerza que posibilitaba la salida del sol. Un día, amordazó a todos los gallos vecinos para fabricar un eclipse, y el sol salió para podrir a los gallos asfixiados.

Hay más aquí. Y aquí. Disfrútenlo. Román Leonardo Picón, el autor de El enterrador de cuentos y otras barbaridades, vive en Mérida y ha publicado otro libro, Cuentos de una sola palabra.


El Lazarillo de Vives

“Juan Luis Vives, autor del Lazarillo de Tormes”, de Francisco CaleroNo se sabe con certeza quién es el autor del Lazarillo de Tormes, y diversas fuentes atribuyen tal autoría a personajes como fray Juan de Ortega, Diego Hurtado de Mendoza, Sebastián de Horozco, Lope de Rueda, Pedro de Rhúa, Hernán Núñez de Toledo, Juan de Valdés, Francisco Cervantes de Salazar y Alfonso de Valdés.

Francisco Calero, un filólogo que le ha dedicado varios años al estudio de esta obra, se lanza contra todas las atribuciones de autoría anteriormente mencionadas y, enfocándose en la que se refiere a A. de Valdés, afirma en este completo trabajo, publicado en la más reciente Espéculo, que a quien debemos reconocer como el auténtico autor es a Luis Vives, un humanista valenciano que vivió entre 1493 y 1540. El artículo resume varias de las pruebas de que Calero cree disponer para afirmar que su tesis es la correcta. En total son más de 150 pruebas. Vean la primera:

Para escribir una obra maestra como el Lazarillo se necesita un escritor genial. Ahora bien, tenemos testimonios contemporáneos de que A. de Valdés no sólo no fue un gran escritor sino que su latín provocaba la risa en los círculos cultos. Así se lo dijo el cardenal García de Loaysa, confesor de Carlos V, a Francisco de los Cobos:

    suplico á vuestra merçed tomeys un gran latino y no lo es Valdés, porque aca se burlan de su latinidad y dizen que se atraviesan algunas mentiras en el latín que por aca se enbia escryto de su mano.

Rosa Navarro pretende quitar fuerza a este testimonio por el hecho de que García de Loaysa fuese enemigo de Valdés. Pero no lo consigue, porque el cardenal lo que hizo fue atacar a Valdés en su punto débil, en lugar de propalar calumnias. De hecho, a partir de entonces Valdés no escribió las cartas latinas sino sólo las castellanas.

Aunque no se puede decir que esta sea una prueba concluyente, vale la pena leer el artículo completo y conocer todo el esquema argumental de Calero. Autor de una reciente edición del Lazarillo (Editorial Blázquez, 2004), Calero ha publicado su tesis completa en el libro Juan Luis Vives, autor del Lazarillo de Tormes, que acaba de publicar el Ayuntamiento de Valencia. Además otro artículo suyo en Espéculo, anterior al que me ha inspirado esta nota, toca el tema de la interpretación del Lazarillo. Todo un banquete.


Harry Potter y sus 25 metidas de pata

Harry Potter¿Quién iba a decirlo? Harry Potter contiene tantos errores que un chico español de 19 años ha encontrado al menos veinticinco en el último libro de la serie, El misterio del príncipe. Se trata de Álex Vivaut, de Barcelona, cuya acuciosa lectura de fan potteriano le permitió al sello Salamandra hacer las correcciones del caso.

Los gazapos están listados en esta nota de Red-Literaria. Aquí mi favorito:

En una de las cartas de Harry a Sirius le menciona que su primo Dudley se enfadó y tiró su Playstation por la ventana. Para explicarle mejor la función de ese aparato no mágico le dice que es como un ordenador en el que se puede jugar. Sirius no podía saber la diferencia entre ordenador y Playstation siendo mago. Además, la acción se sitúa en 1994 y la “Play” salió en 1995 (pág. 29, capítulo 2: “La cicatriz”).


«« Anteriores •  Siguientes »»