Falke en FBV Libros: Federico Vegas ataca de nuevo

“Falke”, de Federico VegasUna nota de Milagros Socorro acerca de la novela Falke, del venezolano Federico Vegas, hablaba así de esta novela: “Sin lugar a dudas, va a constituir en un hito en la novelística nacional”.

Héctor Torres estuvo en casa este fin mostrándome el diseño de Ficción Breve Libros, una librería virtual que acaba de inaugurar junto al experimentado librero Róger Michelena. La librería ha sido planeada como un santuario para verdaderos bibliófilos: nada de carritos de compra y otros adminículos cibernéticos, Héctor y Róger reciben pedidos por correo electrónico y los despachan en 24 o 48 horas —dependiendo del lugar de Venezuela donde se encuentre el comprador— por un servicio postal común y corriente, y por supuesto ofrecen trato personalizado. Tan personalizado, que Héctor me adelantó que en algunos casos podrán enviar el libro autografiado por el autor. Lo único que falta es el cafecito.

El caso es que Héctor me mostró un ejemplar de Falke que cargaba consigo y aprovechó para certificar los elogios de Milagros. Ya lo sospechaba, pues tengo como un preciado tesoro El borrador, un poderoso cuentario de Vegas publicado en 1994 por John Lange Ediciones. Además de escribir ficciones con una de las narrativas más solventes de este país, Vegas es arquitecto y tiene, o tenía —uno ya ni sabe qué cosa ha cambiado en este pandemónium—, una columna sobre arquitectura en el diario El Nacional. Por supuesto, la columna es, o era, una pequeña joya semanal que más allá de lo técnico interesaba inclusive a absolutos legos en materia de construcción y urbanismo, como yo.

Los dejo con parte de la nota de Milagros y la recomendación de que se den una vuelta por Ficción Breve Libros a comprar la novela:

Se trata de una ficción con referencia en la realidad, que cuenta la historia de un grupo de venezolanos, con más corazón que estrategia, que se embarcó (nunca mejor dicho) en el Falke con el propósito de venir de Europa, donde algunos de ellos estudiaban (y no seguían ninguna práctica militar, ni siquiera un poco de educación física al amanecer), para invadir Venezuela y derrocar la tiranía de Gómez. El resultado de esta aventura es conocido, está en la historia contemporánea de Venezuela; lo que la novela aporta es el desplazamiento físico y mental de aquellos hombres, sobre todo de los muchachos involucrados, a partir del momento en que deciden, en una operación quijotesca, convertirse ellos mismos en personajes de la literatura que les tiene la cabeza en ebullición y en redentores de la patria oprimida. El desastre está cantado desde el primer párrafo pero es tal la vitalidad de los personajes, el precioso detalle con que sus psicologías quedan expuestas, que puede afirmarse que Vegas los ha amarrado a la vida por siempre.

12/12/2005

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Francisco Hernández y su poesía pederasta

Francisco HernándezEl poeta Francisco Hernández ha ganado el Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines con Diario sin fechas de Charles B. Waite, un poemario en el que el protagonista es la pederastia por la que un fotógrafo estadounidense fue condenado en México a finales del siglo XIX.

Waite es un fotógrafo estadounidense que vino a México a finales del siglo XIX y empezó a tomar fotos por los lugares donde andaba y, a manera de Lewis Carroll, lo que más le interesaba era tomar fotos de niñas indígenas, básicamente en Oaxaca y en Veracruz. Utilizaba la foto como instrumento de seducción para acercarse a estas menores de edad, y eso fue lo que me atrajo del personaje, además de que lo metieron a la cárcel justamente porque lo acusaron de perversión de menores. También me llamó la atención que de él no se conozca ninguna fotografía, habiendo casi 3.500 negativos tomados por él y que existen en la Fototeca Nacional, en Pachuca, Hidalgo. Por eso escribí inventando un diario que supuestamente él escribió, describiendo las fotos o contando un poco la vida del pueblo en donde estaba.

Waite estuvo preso quince días y luego desapareció. ¿Cuánto tiempo le quedará a Hernández antes de que su libro caiga en manos de los defensores de la moral?

28/11/2005

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El misterio del Planeta

María de la Pau Janer y Jaime BaylySi me preguntan, desde el principio quedó demostrado que, mientras Jaime Bayly se bate como el mejor espadachín ante la crítica, a María de la Pau Janer hay que impedirle, por su bien, que salga de casa. Ahora que Francisco Umbral le echó una ayudita diciendo que Pasiones romanas es una novela de mujeres y sin estilo (y después se volvió un ocho tratando de que su apreciación luciera como benigna), la buena de María ha dicho que lo de Umbral ha sido a causa de un mal día y que “no quiso decir lo que dijo sino otra cosa”.

Trabalenguas de por medio, El Diario Montañés se dejó de creer en cuentos de caminos y se buscó a cuatro lectores comunes y corrientes para despejar el misterio del premio Planeta. ¿Merecían el premio María de la Pau Janer y Jaime Bayly? Verónica Ruiz, Borja Ortega, Elena Sierra y Pablo Martínez Zarracina leyeron ambas novelas y emitieron sus juicios categóricos.

Aunque no debería develar el misterio, la verdad es que en líneas generales le dan la razón a Juan Marsé. Y ya que develé lo que no debía develar, les dejo con el juicio que hace Ruiz sobre Pasiones romanas:

La novela de María de la Pau Janer podría pasar desapercibida en la balda de cualquier librería. Pero gracias al Premio Planeta, y a la polémica, esta obra se venderá muy bien.

Y el de Ortega sobre Y de repente, un ángel, de Bayly:

Le falta rematar su propósito. Es como esas películas de humor que se dice que tienen puntos, pero en general no justifican el pago de la entrada, y menos al precio que están. A la historia le falta mordiente. No se sabe si quiere contar un relato costumbrista de denuncia o una reconciliación entre padres e hijos. El escritor no se la juega, no aprovecha el contraste entre los pesares de los pobres y el aislamiento de los ricos.

Información valiosa para Carmelo, que anda haciendo su lista de compras navideñas.

22/11/2005

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Montaner casi completo

Carlos Alberto MontanerCarlos Alberto Montaner se decidió a publicar en Internet lo que ha llamado sus “obras casi completas”. Los libros están en formato PDF y se pueden bajar gratuitamente (si no, qué gracia tendría) de Firmas Press, sitio que distribuye artículos de Montaner y otros autores para periódicos de todo el mundo. Perromundo, La trama y Viaje al corazón de Cuba son algunos de los títulos de Montaner publicados allí.

21/09/2005

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Breve antología de una antología del Chino Valera Mora

“Nueva antología”, Víctor Valera MoraPor una u otra razón nunca tuve libros del Chino Valera Mora. Ya se sabe lo difícil que es conseguir cierta literatura en el interior de Venezuela; en la época en que viví en Caracas sus libros se me escapaban, generalmente por desinterés de mi parte, pues leía poca poesía entonces. Así que me he tenido que conformar con leer poemas sueltos del Chino aquí y allá.

Hace unas semanas tuve que ir a Valencia por asuntos de trabajo y me perdí. Para quien no conoce esa ciudad, Valencia es, vialmente hablando, un misterio. Quizás fue mala suerte de mi parte, pues cada transeúnte al que consultaba me daba indicaciones que contradecían las del anterior.

Lo cierto es que así me vi, sin planearlo, ante la entrada de un gran centro comercial. Después de almorzar me puse a recorrerlo y hallé una librería Kuai Mare, donde entre otras cosas se consigue buena literatura venezolana. Y ahí estaba esperándome el Chino en la Nueva antología preparada por Gabriel Jiménez Emán e incluida en la Biblioteca Básica de Autores Venezolanos de Monte Ávila.

El Chino Víctor Valera Mora escribió una de las poesías más coloridas de la literatura venezolana, aunque básicamente se paseó a través de sólo dos objetos poéticos: el amor y la política. Sin mayores dificultades, salta de una poesía en la que retrata todo lo humano —el amor, claro, pero también el dolor y los hechos cotidianos— a esa poesía militante que igualmente han escrito Cardenal, Dalton, Neruda. Igual en ambos extremos se lucía. Como “poeta político”, por llamarlo de alguna manera, la música de sus letras opaca lo que de panfletario pudiera tener su pensamiento:

Si me tapan los oídos con que oigo
a mis hermanos pálidos y hambrientos,
hablaré seriamente con el aire
para que se abra paso hasta los sesos.

Y si una bala loca se enamora
de mis sienes violentas,
yo seguiré pensando con los huesos.

“Canción del soldado justo” (fragmento), en el libro homónimo de 1961.

Esa misma pasión desenfrenada se mantiene en los poemas en los que habla de la mujer. Su poema emblemático, lo saben sus lectores, es ese “Oficio puro”, del libro Amanecí de bala (1971) cuyos dos primeros versos (“Cómo camina una mujer que recién ha hecho el amor / En qué piensa una mujer que recién ha hecho el amor”) pululan en los murmullos de las tertulias venezolanas cuando a alguien se le ocurre la feliz idea de mencionar al Chino. El amor es, en su poesía, una fuerza telúrica:

Cuando amo despejo las terrazas
La noche es el sol contenido en los huesos
de las bestias muertas
Mis espaldas hendidas por la mecánica celeste
En tu cuerpo me tenso como un arco
y derribo las puertas y estallo en las alturas
y la rama dorada se me ofrece
Voy hasta el fondo
El asunto es de pura animalidad
Somos tú y yo y la poética

“Teoría y solfeo”, en Amanecí de bala.

Es, también, un misterio:

Yo he bebido aguas de oro de la mujer amada.
Yo he bebido sangre sudor y lágrimas
de la amistad de la mujer amada
Vapuleado por los celos y las incomprensiones
he bajado a los dos infiernos y he visto
una gran sombra y una puerta secreta.

“Laberinto”, en Del ridículo arte de componer poesía (1994).

Y en algún caso, como es de esperarse, mezcla sus dos amados objetos:

Ya la boca me duele Emilba Rave
me duele de tanto decirte que jamás
he pensado pasarte a la Revolución
y menos por mi culpa vayas a hundirte en el infierno
Que es palabra de hombre hablarte de este modo
Que deseo arrasarme en el sol de tu vientre
Averiguarte con los hierros de trabajar la carbonería

“Tender”, en Amanecí de bala.

Valera Mora murió antes de tiempo, como suelen morir los poetas, o quizás un poco antes. No había cumplido los cincuenta cuando, en 1984, lo alcanzó la muerte.

De los poetas como él se suele decir que se oyen mejor cuando cantan al amor que cuando cantan sus fiebres políticas. Se dijo de Pablo Neruda, se dijo de Alí Primera, se dirá —hasta el hartazgo— de Silvio Rodríguez. Leyendo su poesía uno adivina que no le concedía mayor importancia a quienes, colegas incluidos, criticaron su militancia y su paso por la guerrilla. Y aunque nadie se lo pidió, él mismo se explica:

Los escritores que le viven
buscando cuatro patas
al triángulo y luego dicen
que no les importa la política
deberían cortarse los cojones
y echárselos a los cochinos.

“Juego limpio”, en 70 poemas stalinistas (1979)

Mi opinión sobre Víctor Valera Mora es simple. El Chino es uno de los pocos poetas a quienes uno podría llamar, sin dudarlo, poeta mayor.

27/08/2005

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Notas asimétricas sobre la simetría en Doña Bárbara

María Félix y Marina Baura como doña BárbaraAunque endurecida por las circunstancias, doña Bárbara es una mujer con múltiples debilidades. Sus apetitos sexuales, que satisface cuando es necesario, no superan el tamaño de su apetito de poder y de riquezas. A la par que escoge hombres para destruirlos, para “devorarlos”, va amasando una fortuna en morocotas de oro oculta en algún lugar que nadie conoce. Y, para asegurar su poder material, le hace creer a la gente, ayudada por los rufianes que trabajan a su servicio, que tiene poderes sobrenaturales.

La aparición de Santos Luzardo la hace recuperar a ratos la lozanía de su feminidad, estropeada en el remoto episodio del Arauca cuando fuera vejada por los bandidos de su padre, y aunque sólo fuera para “devorarlo” se empeña en enamorar a Luzardo. A medida que van siendo inútiles sus esfuerzos y que Luzardo gana terreno, tanto en su intención de hacer prevalecer la ley como en su amor hacia Marisela, doña Bárbara se afirma en el recuerdo de Asdrúbal para percatarse de que ha sido vencida. La simetría implícita en la novela la castiga, pues el amor actúa al principio y al final para convertirla en un ser sufriente, dejando su época triunfal para el largo centro que existe entre ambos extremos y que constituye la sustancia de la trama.

En la estructura de Doña Bárbara, Rómulo Gallegos alcanza la cumbre de su preocupación estética por la simetría formal. A un nivel superficial, por ejemplo, el título de cada capítulo es explicado, o inclusive copiado textualmente, al final del mismo.

Más en lo profundo del ars narrativa galleguiana en sí, las relaciones entre los personajes dibujan una trayectoria cuyas líneas se hallan unidas en los extremos y separadas en el centro: los Barquero y los Luzardo, pese a estar emparentados por la sangre, son enemigos; Lorenzo Barquero empieza a convivir con la aún joven Bárbara —joven pero ya convertida en la devoradora de hombres—, quien le quita su hacienda mediante una trampa y lo manda a vivir a un rancho con la hija de ambos, Marisela; luego, cuando Santos Luzardo regresa al llano, se enfrenta a ella y se enamora de Marisela, cerrando el círculo y anulando las diferencias entre Barqueros y Luzardos cuando doña Bárbara es derrotada y los hatos Altamira y El Miedo vuelven a convertirse, como lo fueron años atrás, en uno solo.

Hoy en día estos manejos no impresionan a muchos, aunque ciertamente siguen utilizándose con mayor o menor suerte. Pero en 1929, cuando Gallegos publicó la novela, la literatura se nutría mucho de la geometría.

No es extraño que el regusto de don Rómulo por lo simétrico se extendiera a su apreciación de la belleza femenina. Es harto conocida la historia de cómo llegó María Félix a interpretar a la devoradora de hombres en la versión que rodaron en 1943 Fernando de Fuentes y Miguel M. Delgado:

El escritor vino a México; el papel de doña Bárbara se le dio a una actriz de teatro; para celebrar el inicio de la filmación se le dio una comida en un conocido restaurante, María se presentó como invitada; al verla entrar Rómulo Gallegos exclamó:

—¡Esa es la doña Bárbara que yo escribí!

Lo demás es historia. María interpretó el personaje de doña Bárbara con tanto éxito que a partir de entonces el pueblo de México, sus amigos y sus fans del extranjero la llaman “La Doña”.

La representación de doña Bárbara a cargo de la actriz mexicana fue, en efecto, demoledora: sólo una belleza simétrica y de rasgos fuertes podía interpretar el personaje. En 1975 se repite la historia: José Ignacio Cabrujas escribe el guión de la versión telenovelesca de Doña Bárbara, cuya protagonista sería Marina Baura, una mujer que además de ocupar los sitiales más altos de la actuación venezolana, goza de una belleza a lo María Félix, como se puede apreciar en la foto.

Rómulo Gallegos murió en 1969. Nunca sabremos su opinión sobre las cualidades de Marina Baura para interpretar a doña Bárbara.

18/08/2005

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El mundo según el Gabo

El mundo según el GaboPiedad Bonett, reconocida escritora y docente colombiana, acaba de publicar El mundo según Gabriel García Márquez, un colosal trabajo de diccionarización del vocabulario del Gabo para el cual tuvo que leer nuevamente toda su obra con la intención, dice, de delinear la visión garciamarquiana del mundo.

El Tiempo publicó esta selección —un tanto desangelada, a mi manera de ver— de diversas definiciones encontradas por Bonett en la obra de García Márquez. Algunas de ellas, para los curiosos:

Amor: El amor es muchas cosas a la vez. Pero por encima de todo es un trastorno digestivo.

Desayunar: En nada puede conocerse mejor la sensibilidad de un hombre que en su manera de desayunar.

Escribir: Nadie enseña a escribir salvo los buenos libros, leídos con la aptitud y la vocación alertas.

H: Es preciso convenir en que la hache es la única letra con personalidad.

Novela: Toda buena novela es una adivinanza del mundo.

13/08/2005

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