La libertad de ser tú mismo

Vincent Bethell

Vincent Bethell tiene una extraña afición por quitarse la ropa y lo mejor es que asume el nudismo no sólo como un derecho, sino como la única manera de ser un ser humano. En Inglaterra se le conoce por sus largos períodos en pelotas, por los cuales se ha enfrentado a la ley, yendo a juicio, por supuesto, totalmente desnudo. Actualmente debe de tener 34 años, pero tenía 27 cuando dio su primer gran golpe: pintarle un símbolo de libra (₤) de color amarillo a este autorretrato de Rembrandt en la Galería Nacional de Londres.

Aunque entonces vestía ropa de mujer, que no dejó de causar extrañeza en los demás visitantes de la Galería. Llevaba un spray de pintura amarrado a sus muslos y, en cuanto determinó que no había moros en la costa, se desnudó e hizo el dibujito. Escogió la ropa de mujer porque era más fácil de quitarse: en las pruebas que el impúdico Vicente hizo en casa, le había tomado 3 segundos quitarse la ropa, sacar el spray y pìntar la libra amarilla. Él mismo explica sus motivos:

Trataba de hacer notar lo injusto de convertir en un crimen el nudismo público. Fue una protesta desnuda que intentaba defender el derecho a estar desnudo en público.

Y si quieren algo más específico, helo aquí:

El propósito de pintarle una libra a Rembrandt fue resaltar la autofobia neurótica prevalente en nuestra sociedad alienada, donde la expresión personal y el nudismo son prohibidos en la vida real y sólo permitidos en el irreal y alienado medio artístico.

Vincent dirigió protestas nudistas en Londres al menos una vez por año entre 1998 y 2001. La correspondiente al año 2000 fue en Brighton y The Independent tituló así: Manifestantes nudistas tienen más frente que Brighton pero poco respaldo, lo cual no dice gran cosa en español pero es al menos un buen sarcasmo si consideramos la expresión little backing. Detenido en varias ocasiones, Vincent ha pasado desnudo su tiempo en prisión, por lo que se le ha mantenido aislado.

El último vestigio que se tiene de la actividad de Vincent fue cuando, en marzo del año pasado, actualizó la página de eventos de su movimiento, The Freedom to be Yourself, indicando que no había evento alguno planeado para el futuro:

No estamos planeando nuevos eventos ni se espera planear alguno en el futuro… esto, por falta de activistas dedicados a la libertad de la piel. Por otro lado, el principal organizador de las protestas de nudismo en Gran Bretaña, Vincent Bethell, sufre estrés y depresión a causa del tiempo que pasó en la cárcel. Así, no se siente dispuesto a verse envuelto publicamente con el movimiento.

En mi opinión, si Vincent no está un poco loco al menos carece de buen gusto, a juzgar por su empeño en llamar arte a las patochadas que perpetra con el HTML. Sus amigos al parecer también son tan malos artistas como él. Por otro lado, la desnudez es tan simple: más allá de la primera impresión de unas tetas o unas nalgas somos simplemente fisiológicos. Traer la desnudez a la cotidianidad terminaría aburriéndonos. Ya Boris Vian determinó que de un cuerpo desnudo lo que nos atrae no es la certeza de su piel, sino su sola sospecha: en el reino de Tunick nadie se excita, pues nada se oculta.


Flojos dignos

PerezaDel 1 al 6 de enero se realizó en el Museo de Bogotá, en el marco de la muestra ¿Estudias o trabajas?, la “Semana de la Pereza”, que no es otra cosa que lo que deja traslucir la expresión: el público tuvo permiso, durante esos días, para permanecer en las instalaciones del museo haraganeando en sofás, camas y otros artefactos perfectos para dedicarse a no hacer nada. Hay hasta videos de la actividad.

La verdad es que no podían escoger fechas más adecuadas para una muestra como esta. Esos días ambiguos, de fin y comienzo de año, en que se da por sentado que todo debe postergarse pues a nadie en su sano juicio se le ocurriría ir a trabajar.

Yo me tomé una semana para pasear en buena compañía y otra para volver a pasear en la no menos buena de mis hijos. En ocasiones le preguntaba a cualquiera que estuviera cerca: ¿qué será bueno pa’ una picá’e culebra? (un chiste viejo; gallina negra el que no lo conozca).

En fin. Si el Niño viviera, lo habría mandado a Bogotá a que estuviera entre los suyos. El Niño era un viejo vagabundo que se la pasaba recostado a la entrada de la Iglesia de Cagua y famoso por su desapego al trabajo. Un jodedor pasó un día con toda la intención de sacarle la piedra.

—Niño, párate de ahí, anda a trabajar.

—No, viejito —le respondió el Niño—, quién le va a dar trabajo a un vagamundo como yo.

—Yo te doy trabajo, vente pá’la casa pá’que cortes un monte.

—No, chico, yo pá’llá no voy a cortá monte, ¿no ves que no tengo herramientas?

—Tranquilo, Niño, yo tengo las herramientas.

—¡No señor! ¡Qué va! —exclamó, indignado, el Niño—. ¡Yo no trabajo con herramientas prestadas!

(Vía Diario del Viajero).


Los alegres paseos de la muerte

A veces la muerte se va de paseo y se encariña con un territorio. Por estos días parece que el territorio escogido es el de las letras: además de nuestro Adriano González León, otros cinco escritores cayeron cual piezas de dominó desde finales de diciembre hasta hoy.

Fernando Sánchez MayánsEl primero fue el poeta y dramaturgo mexicano Fernando Sánchez Mayáns, quien murió en su casa el 27 de diciembre a causa de un derrame cerebral que había sufrido semanas atrás. Ganador del Premio Nacional de Poesía en 1963, Sánchez Mayáns tenía 84 años. Había sido diplomático, ocupando el cargo de cónsul general de México en Barcelona y agregado cultural en Guatemala. Para el momento de su muerte el gobierno de Campeche ya había decidido lanzar sus obras completas, que verán la luz este año.

Roberto CastilloLe siguió el hondureño Roberto Castillo, quien murió el 2 de enero en Tegucigalpa a la edad de 57 años, a causa de una enfermedad cerebral que se le había descubierto hace varios años. Castillo obtuvo en 1984 el Premio Latinoamericano de Narrativa Plural, que concede en México la editorial homónima, y en 1992 el Premio Nacional de Literatura “Ramón Rosa”, que otorga el Estado hondureño.

Lisandro OteroAl día siguiente murió a los 75 años, víctima de un paro cardíaco, el cubano Lisandro Otero, Premio Nacional de Literatura 2002 y director de la Academia Cubana de la Lengua. Uno de los narradores más respetados de su país en la segunda mitad del siglo XX, fue autor de la trilogía novelística integrada por La situación (premio Casa de las Américas), En ciudad semejante y Árbol de la vida. También destacó como periodista y ocupó cargos en instituciones culturales, en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y en el servicio diplomático.

Andrés HenestrosaEl jueves pasado le tocó al mexicano Andrés Henestrosa, el mayor de la lista con 101 años a cuestas. Poeta, narrador, ensayista, orador, escritor, político e historiador, se destacó por sus aportes al indigenismo. También transitó por los lares de la política, siendo diputado federal y senador. Días antes de morir la Universidad Autónoma Metropolitana le había otorgado un doctorado honoris causa, que debió ir a recoger su hija Cibeles. “El maestro está lúcido, pero enfermo”, dijo su hija en esa ocasión. Su último artículo publicado habla, premonitoriamente, de las despedidas.

Ángel GonzálezEl más reciente fue el español Ángel González, quien murió el viernes a los 82 años tras sufrir una crisis respiratoria. Una de las voces más destacadas de la poesía española y miembro de la Generación del 50, obtuvo premios de la talla del Príncipe de Asturias de las Letras y el Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana. Fue abogado, maestro de escuela, funcionario, corrector de estilo, periodista y crítico literario y musical, además de ocupar un sillón en la Real Academia Española.

Juan Ramírez RuizCierro esta nota con una nota trágica. Antes que todos ellos moría en Trujillo, a los 66 años, el poeta peruano Juan Ramírez Ruiz. En julio salió de casa y no regresó. Su familia había iniciado una búsqueda por toda la región, involucrando a medios de comunicación y a blogs de amigos y colegas. Fundador, con Jorge Pimentel, del grupo Hora Zero, Ramírez Ruiz fue atropellado por un ómnibus de la empresa American Express, que asumió la responsabilidad del sepelio enterrando sus restos en una tumba NN —Ningún Nombre—, pues no se halló documentos que certificaran su identidad. El cadáver fue identificado apenas el viernes pasado.

Mala cosa esta de los paseos de la muerte, que deben de tener en estado de alerta a los médicos de Saramago y Benedetti.


Adriano González León y las noticias imbéciles

Adriano González León—¿Sería posible hacer poesía con las noticias de todos los días?

—Ésas son completamente imbéciles, sobre todo las de tipo político.

Entrevista en Espéculo, por María Luisa Páramo (1998).

Adriano González León murió ayer mientras leía la prensa en el restaurante Amazonia Grill, al que se había vuelto habitué en los últimos tiempos. Este su país portátil estará siempre en deuda con él, quizás sin saberlo.


Contrariando a Benedetti

Mario Benedetti mejora, según dice el médico Jorge Malo, aunque su condición todavía es de cuidado. Internado ayer por una deshidratación y tratado con líquidos y suero, el escritor ha pasado leyendo, claro, estas horas de ocio obligado. No faltará quien desee contrariarlo y pedirle justamente que se salve.

Por lo pronto, vale la pena verle en esta vieja entrevista en la que habla de El lado oscuro del corazón, el mítico filme de Subiela que entre otros méritos tiene el de mostrar al autor de La tregua recitando en alemán. La gente, dice don Mario, tiene en estos tiempos vergüenza de sentir. Y si quieren algo más, pues véanlo en esta otra entrevista.



Buñuel, Lorca, Dalí y sus cenizas

Federico García Lorca (izquierda) y Salvador DalíEn los locos años 20, tres jóvenes artistas convergen en Madrid y fijan las bases tempranas del arte que conmoverá a Europa y al mundo en las décadas siguientes. Los unirá y los enfrentará, al mismo tiempo, una profunda amistad y… en el momento menos pensado hará acto de presencia el amor.

Parece el anuncio de una película, ¿cierto? Bueno, es que lo es: Little Ashes (que en cristiano es algo así como Pequeñas cenizas) reproduce la Madrid de principios del siglo XX, cuando Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí se conocen en la Residencia de Estudiantes.

En 1926, una foto de Dalí, José Moreno Villa, Buñuel, García Lorca y José Rubio SacristánBuñuel fue el primero en llegar y rápidamente se hace notar. Lo cuenta Francisco Arias Solís en esta nota:

Muy pronto Buñuel se convierte en uno de los estudiantes más famosos de la Residencia. Federico García Lorca, que llegará a la Residencia un año después que él, le solía repetir: “Tú eres muy bruto”. “Y era verdad”, nos decía Buñuel. “Y, sin embargo”, añadía Buñuel, “a Federico se lo debo todo. Es decir, sin él yo no habría sabido lo que era la poesía”. Dalí llega a la Residencia tres años después de haber entrado Buñuel, pero pronto se convierten en grandes amigos.

Lorca y Dalí, el amor que no pudo ser, es el título de un libro en el que Ian Gibson habla del tema:

Se conocen en la residencia de estudiantes en 1923 y tras su encuentro en Cadaqués en 1925, Lorca sale de Cataluña enamorado de Dalí. Pero Dalí no asume su tendencia homosexual y por eso su amor no pudo ser. (…) Cuando Dalí se da cuenta de que Lorca se ha enamorado de él, se produce un distanciamiento. Si Dalí hubiera aceptado su homosexualidad, su obra hubiera sido diferente. Le conocí en sus últimos años y me dijo que Lorca, para él, había sido su gran amigo.

Es dirigida por Paul Morrison, un director británico de 63 años y 8 películas, con algunos premios importantes en su haber por sus dos más recientes, Solomon and Gaenor y Wondrous Oblivion, protagonizada esta última por el actor de engañoso apellido Delroy Lindo.

Philippa GoslettLa película —que está aún en proceso de filmación— explota, pues, tan cinematográfico affaire. Demasiado tiempo había pasado sin que se le ocurriera a alguien. La verdad es que hace años se le había ocurrido a Philippa Goslett, guionista y coproductora, quien ya en 2001 contaba en esta entrevista (en inglés) que había conseguido financiamiento tras ganar un concurso de guiones. Little Ashes iba a ser dirigida originalmente por Marleen Gorris, pero a seis años de distancia es obvio que las cosas cambiaron. Lo que no cambió fue la idea original, que Goslett describía entonces:

Está ambientada en la España de los años 20 y es esencialmente sobre la relación sentimental entre un muy joven Dalí y el gran poeta español García Lorca. Dalí tenía entonces sólo 18 años, y no era en modo alguno el hombre en que se convertiría en su vida posterior: nada del bigote y la extravagancia, aunque hay algo de eso hacia el final de la película. Se presenta como un estudiante totalmente paralizado por los nervios, cuya timidez le impedía hablar en público y que deseaba con desesperación ser parte del grupo erudito en que estaban envueltos Buñuel y Lorca.

De vuelta al presente, Goslett defiende su película, que sabe polémica, advirtiendo que el guión está basado en sus investigaciones sobre el episodio. Así lo declara a The Observer:

Todo empezó como una amistad, que se volvió más íntima y avanzó hacia un nivel físico, aunque a Dalí se le hizo difícil y no pudo soportarlo. Él dijo que Lorca intentó tener sexo con él pero dolía, por lo que no llegaron a consumar la relación. Considerando las enormes inhibiciones de Dalí, no es sorprendente.

Sabe Dios qué saldrá de este invento. El presupuesto es ínfimo, de sólo 1,4 millones de libras; los actores son jóvenes en ascenso y, al menos, tienen un aceptable parecido con los personajes que interpretan, aunque —como sabe cualquier cinéfilo— esto es secundario. A ver:

Matthew McNulty (izquierda) y Luis Buñuel

Matthew McNulty interpreta a Luis Buñuel. En sus británicos lares es famoso por su papel como el soldado Shane Gulliver en La marca de Caín, una película para la televisión sobre la guerra de Irak.

Robert Pattinson (izquierda) y Salvador Dalí

Robert Pattinson interpreta a Salvador Dalí. Es el Cedric Diggory de la saga de Harry Potter y, parece cosa de casualidad, también trabajó en una película para la televisión llamada El anillo de los nibelungos, que supongo está inspirada en la obra de Wagner.

Del tercero, Javier Beltrán, no tengo fotos ni idea de quién es, así que por ahora sólo sé que se parece a García Lorca en que ambos son españoles.

Los puristas de la vida privada pueden ir guindando sus gritos de la nube que más les guste, pues por lo que se ha dejado traslucir la película no se enfocará en la importancia radical que tuvieron Buñuel, Lorca y Dalí para el arte contemporáneo. El componente de escándalo que tiene toda historia homosexual donde estén implicados famosos de cualquier índole ya ha sido advertido por medios de todo el mundo, y es de suponer que la cosa irá en aumento hasta el estreno de la película, en 2009.


Lorca como nunca lo habías visto

Federico García Lorca a los 16 años

Este viernes se ha hecho pública la existencia de una fotografía hasta ahora desconocida del poeta Federico García Lorca. El autor de Poeta en Nueva York tenía entonces 16 años y estaba a punto de salir del bachillerato. La fotografía es parte de un documento de “Registro de Identidad Escolar” de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, y además de apreciarse la firma del autor, se pueden leer las materias en las que se inscribió: Lengua y Literatura españolas, Lógica fundamental, Historia de España, Lengua griega, Lengua árabe, Paleografía, Lengua latina (primer curso) y literatura española (curso de investigación), Lengua y Literatura griega, Lengua hebrea, Historia de la Lengua castellana, Lengua latina (segundo curso) y bibliología. El documento quedaría invalidado más tarde, pues García Lorca se decidiría finalmente por la carrera de derecho.


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