Cómo conocí a João Gilberto

João GilbertoLo gracioso fue que durante todo ese año en que me estuve preparando la entrevista con él, cuando hablaba con otras personas, con Menescal, con Ronaldo [Bôscoli], siempre me preguntaban “¿ya has hablado con João Gilberto?”, “No, todavía me estoy preparando”, y ellos me respondían, “ten mucho cuidado con él. Es una serpiente, hipnotiza a las personas hasta por teléfono. Cuando menos te lo esperes te convertirá en su esclavo. Te va a despertar de madrugada para que vayas a Praça Quinze a comprarle pescado, vas a ser un esclavo de él”. “Ya lo sé”, les decía, “me estoy preparando”, “no, no te lo imaginas. Es una serpiente”, me insistían. Un año después le llamé, a las once y media de la noche, la hora en la que él se está despertando (risas). Descuelga el teléfono, “¿Alô?”, “¿João? Soy Ruy Castro, no me conoces, soy periodista, estoy preparando un libro sobre música brasileña”, no le hablé de que era sobre Bossa Nova porque no sabía cómo iba a reaccionar. “Me gustaría hablar sobre tu participación, que fue tan importante. Quiero hacer un libro como harían los americanos, no quiero dar mi opinión, quiero preguntarle a la gente, que me cuente cómo sucedió todo y organizarlo de manera clara para que el lector sepa realmente cómo pasó, saber cuáles fueron las personas que participaron, la importancia de los conjuntos vocales”, sabía que eso le iba a gustar. Estuve hablando dos o tres minutos. Cuando por fin paré, João me responde [imitando la voz de João] “qué bieeen Ruy, va a quedar taaaaan bien, eres taaaaan inteligeeeeente, eres no-se-qué…” y cuando acabó de hablar le respondo “¿de verdaaaad Joããão?” ¡con su mismo tono de voz! porque cuando llevas hablando con él un rato, ¡acabas hablando como él! Si me hubiera dicho, “ve mañana a la Praça Quinze a las cinco de la mañana a comprarme pescado”, hubiera ido sin dudarlo.

(Ruy Castro hablando de su clásico Chega de Saudade. A historia e as historias da Bossa Nova, sobre el cual existe en Internet este reportaje que es, también, un clásico).


Fernando Fernán Gómez: decir adiós con un libro

Fernando Fernán GómezEcho una mirada a la biblioteca. Cuántos libros en ella que ha devorado el olvido. Y cuántos que ya no podré leer. Quiero decirles a esos libros que no leeré nunca, que no se sientan despreciados. Si sé que no los leeré es porque estoy en esa edad en la que al tiempo se le ve volar como a un gorrión asustado, en la que se nos escapa como agua en un cesto, en la que huye como algunos queridos recuerdos. Pero al decir adiós, que un libro me abra sus brazos y repose sobre mi pecho.

Fernando Fernán Gómez (Lima, Perú, 28 de agosto de 1921; Madrid, 21 de noviembre de 2007), “El abrazo de la lectura”, artículo publicado el 23 de abril de 1994 y reproducido parcialmente el domingo por El País.


La misma gente

Carteles

“Mi esposa me dijo que si seguía bebiendo, me abandonaría. ¡Dios cómo la voy a extrañar!”. Así dice uno de los carteles de la foto, que tomé hace algún tiempo en Magdaleno, esa pequeña y acogedora población de Aragua conocida por ser destino obligado de quien desea comprar artesanía o muebles. Un buen destino para los panas de Curucuteando, por cierto. Al margen, a los que quieran hacerse un buen ponche en estas navidades les paso el dato de que en una de las calles de Magdaleno hay una carpintería donde venden licores andinos. En efecto, en Magdaleno se puede comprar miche en una carpintería. Qué grandes somos.

Pero bueno, a lo nuestro. En los negocios de artesanía es común hallar carteles como los de la foto. Hay otros que dicen cosas como “En este hogar todo está bendito”, más dirigidos a los paladines del optimismo, pero mis preferidos son los que hacen gala de ese humor escandaloso del que nos preciamos en Venezuela.

¿Sólo en Venezuela? Pues no. En Latinoamérica somos la misma gente y el humor parece tener raíces genéticas colectivas. Aunque no tomé fotos de carteles similares que vi en Ecuador, sí me traje esta, de una tienda de ropa en el centro de Quito, “Cholo Machine”, cuyos dueños decidieron “decorar” su vidriera con una estampa de Abdalá Bucaram vistiendo una de sus franelas.

Abdalá Bucaram con una franela de Cholo Machine

El rostro más joven que se ve en la parte de arriba es un futbolista conocido en Ecuador, como me explicó Augusto Rodríguez cuando pasamos por allí, pero mi memoria es un colador. Otra muestra del humor latinoamericano en Quito, esta vez un humor políglota, helo aquí, en el menú de este restaurante frente a cuya puerta pasé una de las noches que estuve allá:

We speak...

Quien no entienda el chiste puede preguntar.

Finalmente, los carteles de Colombia. Allá los vi en machetes de madera en una de las calles principales de Armenia, adyacente al teatro Yanuba, donde se hicieron varios de los conversatorios en los que participé durante el reciente Festival de la Palabra:

Machetes con mensajes

Los mensajes son idénticos a los nuestros. Los curiosos pueden ver la foto más grande para leerlos con toda comodidad, pero como abrebocas el primero de ellos es una frase que con variantes la he escuchado aquí en saraos noctámbulos: “Mátame rasca jijueputa, ya que el amor no pudo!”. Es que somos la misma gente, no cabe duda.


Claves de un superagente

Guillermo SchavelzonEn la más reciente edición de El Hablador el agente literario argentino Guillermo Schavelzon es entrevistado por Jaime Arturo Vargas Luna, quien le dedica una batería de muy acertadas preguntas sobre el trabajo de una agencia y sobre el estado del medio editorial en general.

Les dejo la primera parte de la entrevista, donde Schavelzon habla de las claves para el éxito de un agente, entre otras cosas:

En una entrevista reciente comentaste que un agente literario “tiene como misión conseguir el mayor número de lectores posible en todos los idiomas y en todo el mundo para los escritores que representa”. ¿Cuáles son las claves para conseguirlo?

Las claves son: primero, tener un buen libro —sin importar el género al que pertenezca (sea novela o no ficción)—, luego conseguir para esa obra y ese autor la mejor editorial posible. Tanto en su idioma como en los demás. Finalmente, creo que es necesario desarrollar otros soportes y canales comerciales para lograr la difusión de ese contenido, más allá del tradicional (y principal hasta ahora) que son las librerías.

¿Qué es lo más difícil al abrir una agencia literaria?

Mantenerla abierta diez años después.

¿Es posible aspirar a esta “longevidad”, dado el crecimiento de la autoedición y las publicaciones online? ¿Cambiará el rol del agente literario en la edición impresa a futuro?

Sí. Una agencia literaria de hoy ya es muy diferente a la de hace diez años. Pero lo que más ha cambiado y sigue cambiando no viene del mundo virtual, sino de la sofisticación de los canales comerciales del libro en papel.

Dices que internacionalizar la obra de un autor suele tardar entre tres y cinco años (cuando se puede realizar). ¿Cómo se realiza este proceso?

Presentando la obra de la manera adecuada a los editores indicados. Cuanto más clara y directa sea la elección que el agente realiza, mejores serán los resultados. Para eso hay que conocer los mercados, las editoriales, los catálogos y los editores. Producir mucha información (obviamente no en español) y participar de manera muy activa en las reuniones internacionales de encuentro entre editores y agentes (Frankfurt, Londres, Torino, París) y los eventos donde los agentes presentamos obras a productores de cine y televisión (por ejemplo, los festivales de Berlín, Cannes, el MIDA de Barcelona y alguno más).

Y ya que estamos, pueden revisar toda la edición de El Hablador, que está, como siempre, de lujo.


Fernando del Paso, la Summa mexicana

Fernando del PasoHace apenas unos minutos el Departamento de Prensa de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara anunció que el ganador del Premio FIL de Literatura 2007 es Fernando del Paso, quien lo recibirá el sábado 24 de noviembre durante la inauguración de la feria en la ciudad jalisciense. A los representantes de los medios que cubrimos la noticia se nos hizo llegar, aparte del acta del jurado y la nota de prensa correspondiente, un pequeño texto sobre Del Paso, escrito por el crítico peruano Julio Ortega, uno de los miembros del jurado:

Fernando del Paso (México, 1935) es autor de una Summa mexicana. Suma el ejemplo de Juan Rulfo al hacer de la novela el lugar moderno de la tradición; asume el modelo de Juan José Arreola haciendo del lenguaje la materia del imaginario; y sigue la lección de Carlos Fuentes de rehacer la historia política como una mascarada mexicana. En sus novelas, Del Paso ha mexicanizado la Enciclopedia universal: la historia trágica, de origen clásico, y la tragedia política, de estirpe humanista, son en ellas un relato gozoso y exorbitado, tan mundano como agonista. El mundo será México, nos dice, en estas novelas monumentales, alegorías de catástrofe y profecías despiertas.

Si les da curiosidad pueden leer todo el texto descargándolo de aquí.

Por cierto que el obtenido por Del Paso pasa a ser, después del recibido el año pasado por Carlos Monsiváis, el segundo de los dos “incunables” premios Rulfo que no llevan el nombre de Rulfo, como consecuencia del forcejeo entre la Asociación Civil del Premio y los herederos del autor de Pedro Páramo. Será en enero de 2008 cuando la asociación decida si retoma el nombre con el que este premio adquiriera todo su prestigio a lo largo de los últimos años.


Sexo: tres visiones

Fotografía: Hans NelemanSexo con amor

Así que vete a buscar ahora mismo a esa pobre criatura aunque sea verdad lo que te dicen los celos, sea como sea, que lo bailado no te lo quita nadie. Pero eso sí, sin romanticismos de abuelo. Despiértala, tíratela hasta por las orejas con esa pinga de burro con que te premió el diablo por tu cobardía y tu mezquindad. En serio —terminó con el alma—: no te vayas a morir sin probar la maravilla de tirar con amor.

Gabriel García Márquez, Memoria de mis putas tristes (2004).

Sexo sin amor

De todos mis amantes él es, sin dudarlo, el más efectivo. Me gusta también quedarnos conversando en la cama después. Podemos pasar por temas intrascendentes, más serios, más cultivados, más divertidos, sin la necesidad de marcar que cambiamos de registro. Y, sobre todo, después me iré sin remordimientos, sin nostalgias, sin presentimientos. Es fantástico hacer el amor con alguien a quien no se ama.

Ana Teresa Torres, El corazón del otro (2005).

Sexo sin sexo

Casarse, fundar una familia, aceptar los hijos que lleguen, mantenerlos y hasta encaminarlos un poco en este mundo inseguro es, a mi entender, lo máximo que puede alcanzar un hombre. El que tantos, aparentemente, lo consigan con facilidad, no es una prueba en contrario, porque, en primer lugar, muchos en realidad no lo consiguen, y en segundo lugar, esos “no muchos” por lo común no lo “hacen” sino que meramente “les sucede”.

Franz Kafka, Carta al padre (1919).


Poetas wannabe

Fedosy SantaellaLo dijo el pana Fedosy —quien no deja de andar de plácemes por la aparición de su Rocanegras que ya sumaré a mi pila—, en esta nota muy chévere sobre bloguerismo, cuestionarios, masturbación e intrascendencia (o algo así):

…la democracia, más bien la anarquía del blog, ha atraído a todos los poetas wannabe del planeta. Todos son poetas, todos escriben versos con impunidad.


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