Letralia en Facebook

Letralia en Facebook

El martes pasado, minutos antes de que empezara la segunda jornada de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, me tomé un café con el muy necropanfletario Daniel Pratt, uno de esos panas con los que se puede prescindir de la frecuencia. Allí me habló el pana de las facultades virales de Facebook y de la conveniencia de aglutinar a los camaradas de Letralia en esa red social que uno, que tiene más de diez años en estas lides, suele ver como gallina que mira sal. Así que, con la esperanza de llegar a viejo, oí el consejo y ahí tienen, con más de 80 miembros en 4 días de creado, el grupo de Letralia en Facebook. Lo creé dejando públicas todas sus áreas, así que cualquiera que se afilie puede subir sus fotos, videos o enlaces, dejar sus comentarios y contactar gente. En fin, buscarle la vuelta para que Facebook, que a algunos les parece tan inútil, sirva para algo.


El reino de Carpentier

Alejo Carpentier, en los andes venezolanosEn el año 2004 se celebró en La Habana el centenario de Carpentier con actos que al mexicano Armando Sánchez Quintanilla, coordinador de Bibliotecas, Publicaciones y Librerías de Coahuila, le parecieron más bien modestos.

Cuando pregunté por qué, me dijeron que fue porque a la viuda del escritor —Lilia Esteban—, no le gustaba aparecer mucho en público y no quiso que se hiciera el gran homenaje y creo que se lo debemos. Nosotros en Saltillo quisiéramos modestamente colaborar estableciendo la cátedra que llevará su nombre.

La cátedra Alejo Carpentier será inaugurada del 15 al 20 de septiembre con la presencia de Gonzalo Celorio, “quien asegura que en México nadie ha estudiado tanto a Carpentier como él” —acota Sánchez Quintanilla—, y quizás también esté Gabriel García Márquez, otro seguidor del autor de El reino de este mundo. Para otra fecha se pretende invitar a Carlos Fuentes, “porque cada año vamos a invitar a un deudor de Carpentier”. Terminarán invitándonos a todos.


La muerte me enseñó que no se muere de amor; se vive de amor

Juan Gelman en la Caja de las Letras del Cervantes

Después de leer el inicio del Quijote, recibir el premio Cervantes de manos del rey e inaugurar un centro de estudios latinoamericanos con otros dos ganadores, Juan Gelman se fue al Instituto Cervantes para dejar, en la caja 1.028 de la bóveda, un legado que volverá a ver la luz dentro de 42 años, el 3 de mayo de 2050. En la foto se lo ve guardando un pergamino envuelto en satén rojo, acompañado por Carmen Caffarel, la directora del Cervantes. En CervantesTV se puede ver el documental Juan Gelman y otras cuestiones, del tocayo Jorge Denti, que inicia con unas palabras del maestro que he usado en el título de esta nota. Hoy a las 8 de la noche, Gelman se batirá en “duelo poético” con Antonio Gamoneda. Para no perdérselo. Si uno estuviera en León, claro.


Junot Díaz, Paul Auster y Toni Morrison

Junot Díaz

El mes arrancó con la excelente noticia del Pulitzer de Junot Díaz. La cosa sorprendió gratamente por estos lares pues Junot estuvo en Caracas a principios de marzo presentando la antología Narrativa estadounidense contemporánea y participando en una lectura en la Universidad Simón Bolívar.

Ayer el diario Últimas Noticias publicó esta entrevista en la que Junot habla del panorama literario en el Imperio. Especialmente interesante lo que dice sobre las firmas que de ese país nos llegan, y de cómo por allá no tienen una mínima parte de la notoriedad de que gozan por aquí:

Aquí vienen los Paul Auster; los que tú puedes invitar a tu casa y no van a hacer nada, no te van a robar nada, comen bien fino… allá los escritores que están pegando son los que tú no quieres invitar a tu casa, y no porque sean pobres o nada así o plebe, es que son peligrosos… de veras, están tocando temas… que yo lo digo, son autores fuera de control.

De Auster dice que no es siquiera uno de los 83 escritores más importantes. Vaya usted a saber por qué no entre los 50 o los 100: Auster no está entre los 83 más importantes. Suena extraño para uno que se acostumbra a los números redondos.

Como no tengo acceso a la edición digital de ÚN, he escaneado para los curiosos la entrevista completa, donde por cierto hay tremendo desliz de la periodista al atribuirle a Junot la noticia de un aparente cambio de sexo de Toni Morrison. La entrevista es ligera pero pese a tamaño gazapo tiene su sustancia. Pueden leerla haciendo click sobre la imagen de allá arriba.


L’Avispon était tombé dans un trou du chemin

Estocolmo

Ayer el cartero me entregó mi ejemplar de Arcoiris, la revista literaria bilingüe que la incansable escritora chilena Diomenia Carvajal publica en Francia desde mediados de los 90. Este es el número 26 y representa el regreso de la revista tras un receso de tres años. Para mí tiene además un significado especial: entre sus páginas 105 y 129 se puede leer, en español y en francés, mi cuento “Estocolmo”, al que ya le debo unas cuantas buenas noticias.

El cuento no puede tener personajes más venecos: Gerónimo, el Tuerto, Paúl y un cuarto camarada que nunca se identifica pero que funge de narrador y actor al mismo tiempo; está también el Avispón, el carro de mil averías y correrías en el que se desplazan por los sitios en los que se desarrolla la historia. El Avispón era un Ford Zephyr del 82 en el que rodé unos cuantos años y que fue hasta su muerte el mejor compañero de trabajo y de farra. “Estocolmo” es, por otro lado, una historia de amor, pero no les cuento más. El caso es que ver mi cuento en francés ha sido una experiencia alucinante, así que no reprimiré las ganas que tengo de reproducir aquí parte del primer párrafo:

L’Avispon était tombé dans un trou du chemin, et Geronimo se décida à énoncer la théorie qu’on “était bon pour la distribution”. Il sortit une lanterne de dessous le siège, ouvrit le capot et vérifia que les cables se trouvaient bien à leur place. Alors, le Tuerto et moi descendimes. Nous avons révisé les connexions et la batterie, secoué le levier de l’accélérateur et donné quelques petits coups à plusieurs pièces choisies au hasard, vu notre ignorance générale de la mécanique.

Para los curiosos, haciendo click en la foto la pueden ver a tamaño completo. La revista puede adquirirse escribiéndole a Diomenia en re.arcoiris@gmail.com.


Antonio Orlando Rodríguez, el niño escritor que ganó el Alfaguara

Antonio Orlando RodríguezAntonio Orlando Rodríguez ganó hoy el Alfaguara alzándose sobre más de quinientos participantes con una historia que huele a infancia: Chiquita, basada en la historia real de la artista cubana Alice Espiridiona Cenda, nacida en Matanzas en 1869 y quien en su vida adulta medía apenas 66 centímetros. Su estatura le valió el sobrenombre de “la muñeca viviente” y como tal presentó en diversos escenarios sus delicadas sesiones de canto a las que, puede uno suponer, nadie asistía realmente para oírla cantar sino para verla como fenómeno de circo, estigma que ella se esforzaba en desvanecer.

Alice Espiridiona Zenda, “Chiquita”“Por detrás del afán de Chiquita en retratarse como una gran estrella siempre brillante”, dice el boletín de Alfaguara, “se deslizan de a poco las sombras de la decadencia, los desengaños amorosos, la lenta relegación a las ferias de freaks, y el drama íntimo de una artista que no quiere resignarse a ser exhibida como un mero fenómeno de circo”. Hay por ahí alguna nota sobre la artista, curiosamente todas en inglés, así como un breve reportaje (PDF, 66 Kb) sobre una de sus presentaciones en el Nueva York de 1896, directamente desde el archivo de The New York Times.

“Un elefante en la cristalería”, de Antonio Orlando RodríguezPero bueno. Lo que me parece verdaderamente interesante es que Rodríguez es un autor destacadísimo en las lides de la literatura infantil, un tipo que se ha pasado más de media vida escribiéndole a los chamos. Bravo por esta fauna literaria que es capaz de seguir escribiendo (y en muchos casos, viviendo) como niños. En Cuatrogatos, revista sobre literatura infantil que editaba Rodríguez con Sergio Andricaín, puede leerse su bello cuento “Fantasmas”, del libro Un elefante en la cristalería, cuya portada es la que aparece a la izquierda, al principio de este párrafo. De allí rescato este párrafo que les dejo con el encargo de que vayan a leer el cuento completo.

Si uno abraza a una chica fantasma, es como si estuviera abrazando a un puñado de aire. Y si alguna vez te levantas de noche a tomar agua y sientes un friecito húmedo en la mejilla, no te asustes: es que algún fantasma sentimental te ha dado un beso.


Recuerdos del Yanuba

Teatro Yanuba, en Armenia (Colombia)

Mi viaje a Armenia en octubre pasado, como uno de los ponentes del Festival de la Palabra, me dejó profundamente marcado por la calidez del pueblo del Quindío, el abrazo fraterno con amigos lectores y escritores que allá conocí, la potencia prodigiosa de Samaria Márquez Jaramillo y la singularidad de una tierra que celebra con fervor su disposición al trabajo. Pero algo que nunca olvidaré será la estructura imponente del Teatro Yanuba, una mole de nervios de arte que se convirtió en nuestra casa por una semana. De allí es la fotografía de arriba, tomada en el corazón del teatro: un mensaje para el habitante de Armenia y para el caminante. El paisaje de bambús que se observa en el mural de la derecha, por cierto, es una pintura de un artista local, no una fotografía.

La noticia del incendio del Teatro Yanuba, que el viernes pasado dio fin a sus casi 70 años de vida, me ha caído ayer como un balde de agua fría, un agua fría amarga y funesta. Borges resonaba en mis oídos como una plegaria:

La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita.

Uno, que hasta en las noticias infaustas quiere ver algo de esperanza, tenía la idea de que ese coloso cultural había resistido y sólo era cuestión de reparar lo que el fuego hubiera dañado. Pero la realidad es que el universo se aparta sin tregua de lo que queremos y el Yanuba será demolido la semana próxima.


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