El cazapremios
Este es Manuel Terrín, quizás el hombre que ha ganado más concursos literarios en el mundo. Empezó en 1970 y hasta la fecha ha ganado 1.530 (no les extrañe que la cifra sea mayor al momento en que lean esto). Empezó como escritor autodidacta, “fijándose de los ejemplos” como Jorge Manrique, y es académico de la Real Vélez de Guevara de Écija y de la Real y Pontificia de Lérida. Terrín descree de la novela como género y afirma que es imposible vivir de los concursos.
Hay veces en las que sólo te dan un trofeo o un diploma. Las cuantías grandes son para los libros, pero ya no tengo ganas de escribirlos. Cuando lo hacía, llegué a ganar algún concurso de 50.000 pesetas.
El “cazapremios”, como alguien le ha llamado alguna vez, es sin embargo un perfecto desconocido. La fama parece no importarle; de hecho, a estas alturas es probable que lo único que le interese sea acumular suficientes premios para mantener su campeonato mundial por mucho tiempo. Es justamente esa dualidad de enconado ganador y enconado desconocido lo que en su momento llamó la atención al mismísimo Juan José Millás:
Manuel Terrín ha necesitado ganar mil premios para ser un autor insignificante. De hecho, la fama de la que goza estos días no se debe a su condición de escritor, sino a la de desconocido. Ese premio al que acaba usted de presentarse podría ser su tumba.












