García Márquez por los ojos

“El amor en los tiempos del cólera”, película de Mike Newell basada en la novela de Gabriel García Márquez

Es inevitable que, al traducirse un libro a otro lenguaje, el público compare la obra derivada con la original, y generalmente aquella sale perdiendo. La forma como una idea llega por primera vez hasta sus destinatarios suele ser determinante para que se afirme en ellos un concepto inamovible de lo que esa idea debe ser.

El párrafo anterior es algo que, palabras más, palabras menos, leeremos mucho por estos días. El estreno de El amor en los tiempos del cólera tiene alborotados a los lectores del Gabo y algunos han salido decepcionados, como Óscar Collazos, quien ha dicho nada menos:

La película no es mala; es, sencillamente, una versión intrascendental y plana de la más trascendental novela de García Márquez. Es intrascendental, incluso si el espectador se olvida de la novela y ve el filme como la historia de un amor contrariado que revive al final, en clave de ópera, 51 años después del primer estallido de pasión.

Cinéfilo al fin, esperaré a verla y seguramente entraré con entusiasmo al cine aunque me lleve mi tortazo. Incluso recordaré (y no me importará) que detesté las pocas adaptaciones que he visto de obras del Gabo: El coronel no tiene quien le escriba, La viuda de Montiel y la versión teatral que Rajatabla hizo, también, de El coronel, que hace todos los años del mundo vi y lamenté ver, creo que en el Teresa Carreño.

“Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, ilustrada por Roberto FabeloMe intriga, ahora, esta edición especial de Cien años de soledad que acaba de publicar en Cuba el sello Arte y Literatura, y en la que el artista Roberto Fabelo interpreta la historia de Macondo y le da imagen a sus personajes. Pocas ilustraciones del libro, aparte de la portada que acompaña este párrafo y alguna otra, se han colado hacia Internet, así que no nos queda de otra que esperar que alguien nos lleve a conocer el hielo.

El libro, que se vende por veinte pesos cubanos, contiene catorce pinturas de Fabelo, artista que ganó el Premio Nacional de Artes Plásticas de Cuba en 2004. Con las obras se armó una exposición que acompañó a la presentación del libro a finales de diciembre.

Les dejo como colofón un cuento que viene a cuento por el asunto aquel de las adaptaciones cinematográficas. Lo echa Gonzalo Fragui en su reciente y delicioso Poeterías:

Cuenta Bryce Echenique que un día hacía una fiesta en su casa de París. Uno de los invitados habituales era el escritor Juan Rulfo. Por su timidez, Rulfo siempre quería pasar inadvertido, pero no podía. Para colmo de males una funcionaria trepadora se le pegó esa noche como un chicle. Rulfo no sabía qué hacer para quitársela de encima. Consultó entonces a Bryce.

—A la próxima pregunta respóndale con una pesadez —fue la recomendación de Bryce.

Así hizo.

La señora se le acercó de nuevo y con cara de culta preguntó al maestro mexicano que si ya se había leído El capital, de Carlos Marx. Y ahí fue que llegó la oportunidad esperada por Rulfo.

—No, pero vi la película —fue la respuesta del escritor.

La señora no se le volvió a acercar durante toda la noche.

10/01/2008

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Contrariando a Benedetti

Mario Benedetti mejora, según dice el médico Jorge Malo, aunque su condición todavía es de cuidado. Internado ayer por una deshidratación y tratado con líquidos y suero, el escritor ha pasado leyendo, claro, estas horas de ocio obligado. No faltará quien desee contrariarlo y pedirle justamente que se salve.

Por lo pronto, vale la pena verle en esta vieja entrevista en la que habla de El lado oscuro del corazón, el mítico filme de Subiela que entre otros méritos tiene el de mostrar al autor de La tregua recitando en alemán. La gente, dice don Mario, tiene en estos tiempos vergüenza de sentir. Y si quieren algo más, pues véanlo en esta otra entrevista.


09/01/2008

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Replicantes de 25 años

Blade RunnerSé que mucha gente estará de acuerdo conmigo si afirmo que las conversaciones más fumadas, más elevadas y que más nos hacen creernos unos genios, se tienen en la adolescencia. De esa época rescato siempre la tesis de un amigo —hoy anónimo a causa de los baches en mi memoria— de que la mejor ciencia ficción es la que le da prioridad al aspecto artístico por encima del técnico.

Entonces mis conocimientos del género se limitaban a Star Trek y Star Wars, de manera que vine a entender la cháchara de mi amigo cuando, unos años después, pude ver clásicos como 2001: A Space Odyssey y Blade Runner, y otros que introducían matices en la ciencia ficción, como Brazil. Sin embargo debo confesar que 2001 es para mí una obra de arte abstracto, con ese final psicodélico quizás muy propio de Kubrick y del año mítico en que apareció la película, 1968, y Brazil está en mi opinión fuera de lote, mientras que Blade Runner me dio una perspectiva plena de la ciencia ficción como arte.

Blade Runner cumplió 25 años en junio pasado y la gente de R.E.Lectura ha organizado, para mañana a las 7 de la noche, el cine-foro “Blade Runner: los replicantes cumplen 25 años”. Salvador Fleján fungirá de moderador y como ponentes estarán Gonzalo Jiménez y Ewald Scharfenberg. La cosa es en el Centro Cultural Chacao, en la avenida Tamanaco. Para no perdérselo (aunque yo tendré que perdérmelo, qué más me queda). El título del cine-foro ya es seductor, pues juega con aquello de la edad de los replicantes.

Al margen: es sabido que 2001 es una de las películas más referenciadas de la historia. Puede hallarse cientos de referencias, desde Brian de Palma hasta Los Simpson y cientos más. Una de las más recientes está en el segundo capítulo de la cuarta temporada de House, M.D. Les dejo el video.

26/11/2007

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Buñuel, Lorca, Dalí y sus cenizas

Federico García Lorca (izquierda) y Salvador DalíEn los locos años 20, tres jóvenes artistas convergen en Madrid y fijan las bases tempranas del arte que conmoverá a Europa y al mundo en las décadas siguientes. Los unirá y los enfrentará, al mismo tiempo, una profunda amistad y… en el momento menos pensado hará acto de presencia el amor.

Parece el anuncio de una película, ¿cierto? Bueno, es que lo es: Little Ashes (que en cristiano es algo así como Pequeñas cenizas) reproduce la Madrid de principios del siglo XX, cuando Luis Buñuel, Federico García Lorca y Salvador Dalí se conocen en la Residencia de Estudiantes.

En 1926, una foto de Dalí, José Moreno Villa, Buñuel, García Lorca y José Rubio SacristánBuñuel fue el primero en llegar y rápidamente se hace notar. Lo cuenta Francisco Arias Solís en esta nota:

Muy pronto Buñuel se convierte en uno de los estudiantes más famosos de la Residencia. Federico García Lorca, que llegará a la Residencia un año después que él, le solía repetir: “Tú eres muy bruto”. “Y era verdad”, nos decía Buñuel. “Y, sin embargo”, añadía Buñuel, “a Federico se lo debo todo. Es decir, sin él yo no habría sabido lo que era la poesía”. Dalí llega a la Residencia tres años después de haber entrado Buñuel, pero pronto se convierten en grandes amigos.

Lorca y Dalí, el amor que no pudo ser, es el título de un libro en el que Ian Gibson habla del tema:

Se conocen en la residencia de estudiantes en 1923 y tras su encuentro en Cadaqués en 1925, Lorca sale de Cataluña enamorado de Dalí. Pero Dalí no asume su tendencia homosexual y por eso su amor no pudo ser. (…) Cuando Dalí se da cuenta de que Lorca se ha enamorado de él, se produce un distanciamiento. Si Dalí hubiera aceptado su homosexualidad, su obra hubiera sido diferente. Le conocí en sus últimos años y me dijo que Lorca, para él, había sido su gran amigo.

Es dirigida por Paul Morrison, un director británico de 63 años y 8 películas, con algunos premios importantes en su haber por sus dos más recientes, Solomon and Gaenor y Wondrous Oblivion, protagonizada esta última por el actor de engañoso apellido Delroy Lindo.

Philippa GoslettLa película —que está aún en proceso de filmación— explota, pues, tan cinematográfico affaire. Demasiado tiempo había pasado sin que se le ocurriera a alguien. La verdad es que hace años se le había ocurrido a Philippa Goslett, guionista y coproductora, quien ya en 2001 contaba en esta entrevista (en inglés) que había conseguido financiamiento tras ganar un concurso de guiones. Little Ashes iba a ser dirigida originalmente por Marleen Gorris, pero a seis años de distancia es obvio que las cosas cambiaron. Lo que no cambió fue la idea original, que Goslett describía entonces:

Está ambientada en la España de los años 20 y es esencialmente sobre la relación sentimental entre un muy joven Dalí y el gran poeta español García Lorca. Dalí tenía entonces sólo 18 años, y no era en modo alguno el hombre en que se convertiría en su vida posterior: nada del bigote y la extravagancia, aunque hay algo de eso hacia el final de la película. Se presenta como un estudiante totalmente paralizado por los nervios, cuya timidez le impedía hablar en público y que deseaba con desesperación ser parte del grupo erudito en que estaban envueltos Buñuel y Lorca.

De vuelta al presente, Goslett defiende su película, que sabe polémica, advirtiendo que el guión está basado en sus investigaciones sobre el episodio. Así lo declara a The Observer:

Todo empezó como una amistad, que se volvió más íntima y avanzó hacia un nivel físico, aunque a Dalí se le hizo difícil y no pudo soportarlo. Él dijo que Lorca intentó tener sexo con él pero dolía, por lo que no llegaron a consumar la relación. Considerando las enormes inhibiciones de Dalí, no es sorprendente.

Sabe Dios qué saldrá de este invento. El presupuesto es ínfimo, de sólo 1,4 millones de libras; los actores son jóvenes en ascenso y, al menos, tienen un aceptable parecido con los personajes que interpretan, aunque —como sabe cualquier cinéfilo— esto es secundario. A ver:

Matthew McNulty (izquierda) y Luis Buñuel

Matthew McNulty interpreta a Luis Buñuel. En sus británicos lares es famoso por su papel como el soldado Shane Gulliver en La marca de Caín, una película para la televisión sobre la guerra de Irak.

Robert Pattinson (izquierda) y Salvador Dalí

Robert Pattinson interpreta a Salvador Dalí. Es el Cedric Diggory de la saga de Harry Potter y, parece cosa de casualidad, también trabajó en una película para la televisión llamada El anillo de los nibelungos, que supongo está inspirada en la obra de Wagner.

Del tercero, Javier Beltrán, no tengo fotos ni idea de quién es, así que por ahora sólo sé que se parece a García Lorca en que ambos son españoles.

Los puristas de la vida privada pueden ir guindando sus gritos de la nube que más les guste, pues por lo que se ha dejado traslucir la película no se enfocará en la importancia radical que tuvieron Buñuel, Lorca y Dalí para el arte contemporáneo. El componente de escándalo que tiene toda historia homosexual donde estén implicados famosos de cualquier índole ya ha sido advertido por medios de todo el mundo, y es de suponer que la cosa irá en aumento hasta el estreno de la película, en 2009.

29/10/2007

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Woody Allen, Scarlett Johansson y los políticos de Barcelona

Scarlett Johansson

Soy enemigo de las generalizaciones, pero todos los políticos son iguales. Por estos días Woody Allen está rodando Midnight in Barcelona, lamentablemente no la Barcelona de aquí sino la de España, y los políticos andan vueltos locos buscando la manera de tomarse una foto con él. O al menos es lo que ha dicho Ángels Esteller, concejal del PP, según cuenta esta nota:

Con la película “se está dando un espectáculo sin precedentes, más propio de una ciudad provinciana que una cosmopolita, que tendría que estar acostumbrada a que cineastas y gente con talento” acudan a la ciudad.

De inmediato le saltaron encima el teniente de alcalde, Carles Martí, y el delegado de Cultura, Jordi Martí —sí, tienen el mismo apellido. Woody, mientras, estaba esta mañana grabando unas escenas en La Rambla de Barcelona.

OK, pero, ¿por qué he encabezado esta nota con una foto de Scarlett Johansson? Pues porque, aparte de que es una de las protagonistas del filme, sé que muchos por aquí preferirán ver a Scarlett que a Woody. Una ñapa, aquí abajo: Scarlett nuevamente, en Lost in translation, acostadita como la niña buena —en más de un sentido— que es.

Scarlett Johansson

10/07/2007

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Las tablas de Bolaño

2666Ha pasado casi un año desde que escribí sobre la obra de teatro que Àlex Rigola y Pablo Ley estaban escribiendo para llevar a las tablas la macronovela 2666, de Roberto Bolaño. Pues bien, la cosa es la semana que viene: entre el miércoles y el sábado, unos muy envidiados espectadores asistirán a las primeras cuatro funciones de esta obra de cinco horas, dividida a su vez en cinco obras que, según cuentan Rigola y Ley, intentan captar la esencia del texto original.

Julio Manrique, Andreu Benito, Joan Carreras, Chantal Aimée, Alicia Pérez, Cristina Brondo, Manuel Carlos Lillo, Ferran Carvajal, Félix Pons, Alba Pujol y Víctor Pi son los once actores que interpretarán a los cuarenta personajes de la obra, que mostrará además fotografías de Ciudad Juárez —como la que encabeza esta nota— tomadas por Rigola. La entrada cuesta 22 euros.

Las Palmas, Granada y Madrid son algunos de los escenarios en los que ya se ha confirmado la representación de la obra de aquí a noviembre, cuando regresará a Barcelona. Se habla ya de la posibilidad de presentarla en Suramérica, aunque por ahora es sólo eso, una posibilidad. Despiértenme cuando anuncien la presentación en Venezuela.

23/06/2007

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Takamoto y Cantinflas

Iwao TakamotoCuando Iwao Takamoto diseñó a Scooby Doo no era un recién llegado al medio, ni al diseño de perros animados. Venía de unos fructíferos catorce años en la Disney, donde ya había tenido ocasión de trabajar con los equipos de 101 dálmatas y La dama y el vagabundo, y ya en Hanna Barbera diseñó el perro de Los Supersónicos, entre otros. Además Takamoto diseñó uno de los primeros amores de mi vida, Penélope Glamour.

Era la época dura, en que cada quien hacía tantas cosas como podía. Si bien Takamoto es recordado por el diseño de varios personajes para Disney y Hanna Barbera que hoy son famosos, en muchas ocasiones diseñó otros personajes en los que no estaba directamente involucrado. Y también diseñó muchas cosas que nunca serían vistas por el público, como le contó en 1999 a Amid Amidi, para Animation Blast:

Por cada programa que poníamos en el aire había cinco o seis que nunca lo harían. Presentamos muchos diseños sobre bandas —del oeste, de rock’n roll, de gospel— que viajarían por el mundo haciendo el bien. Programas típicos como esos. Intentamos mezclar clásicos como El hombre de la máscara de hierro y Robinson Crusoe. Los primeros tiempos hubo la intención de hacer un programa con Cantinflas y otro con los hermanos Marx. Todo tipo de cosas.

La entrevista, por cierto y aunque está en inglés, es una inestimable fuente de información para los interesados en el tema. Pueden leerla completa aquí. 

Es curioso que la muerte de Takamoto se haya producido estando aún tan fresca la tinta con que se imprimió la noticia de la muerte de Joseph Barbera, y que ocurriera un día antes de la muerte de Pete Kleinow, otro reconocido animador. Y aun otro de los dibujantes de esa época mítica, Ed Benedict, murió también recientemente, en agosto. Dudo que se trate de un misterio digno de Scooby Doo y sus amigos, pero por si las moscas: cuídate, Matt.

10/01/2007

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