Nelson Jovandaric y sus retratos instantáneos

Hace dos semanas se presentó en La Victoria la Muestra Nómada, exposición artística que, como ya por el nombre puede uno imaginarse, es itinerante. El trabajo de varios artistas de todas las edades y tendencias pudo ser apreciado en el Ateneo de la llamada Ciudad Heroica, mientras que en la Plaza Ribas se escenificó un performance, entre otras actividades.

(Dicho sea de paso, La Victoria es conocida por muchas cosas, pero desde hace unos años por una en especial, el vuelo en parapente; el Ateneo, por su parte, es conocido por muchas cosas, pero hace unos años lo fue por una en especial, la protesta nudista de sus propulsores.)

Uno de los trabajos más interesantes en esta Muestra Nómada fue el que presentó Nelson Jovandaric: sentado en uno de los pasillos del Ateneo, hizo retratos instantáneos de todos los artistas participantes. Hace unos años, en otro Ateneo, el de San Sebastián de los Reyes, Ángel Montesino y yo hablábamos de la inmortalidad del cangrejo y Nelson se apareció con su bloc de dibujo y unos lápices. Ángel, que ya había hecho algunas pinturas interesantes, se puso a preguntarle cuestiones técnicas a Nelson y éste abrió su bloc para darle indicaciones sobre cómo pintar rostros. Rápidos y precisos fueron apareciendo sobre el papel un montón de rostros de hombres y mujeres. Esta semana en Ciudad Letralia publicamos un artículo de Wilfredo Carrizales en el que se pueden ver algunos de los trabajos de Nelson, quien cuatro días después de su participación en la Muestra Nómada se montó en un avión y fue a parar las patas en Pekín, donde desde hace varios años es Wilfredo nuestro agregado cultural. Vaya periplo.

En fin. Hoy tenía ganas de hablar de amigos muy queridos y cupieron varios. En las gráficas de aquí abajo, Nelson dibuja el rostro de José Vicente Blanco, otro amigo, el mismo que me dibujó en aquellos cada vez más remotos tiempos barbudos. Como verán, ya Nelson llevaba terminados varios rostros cuando le tomé estas fotos.

Nelson Jovandaric dibujando a José Vicente Blanco

Nelson Jovandaric dibujando a José Vicente Blanco

Nelson Jovandaric dibujando a José Vicente Blanco

Nelson Jovandaric dibujando a José Vicente Blanco


Homenaje geek

xkcd es una tira cómica sólo para geeks y muchas de sus entregas rayan en la genialidad. Para muestra un botón, este chiste absolutamente geek.


El adivino del líder

Karl Ernst KrafftUna leyenda negra rodea a todos los mandatarios en todas las latitudes, y es la que los retrata consultando a astrólogos, brujos y charlatanes de otras yerbas para tomar las más importantes decisiones de Estado. Es posible que en muchos casos se trate de circunstancias reales, pero en otros quizás sólo sea el resultado de un retorcido optimismo por parte de los adversarios del líder, que por querer verlo como un ignorante, capaz de dejarse cautivar por el estafador de turno, descuidan el abordaje de la crítica sustancial y certera.

Llego a la vida de Karl Ernst Krafft tras leer sobre el húngaro Ludwig von Wohl, un astrólogo contratado por el Servicio Secreto británico durante la segunda guerra mundial para intentar adelantarse a los pasos de Hitler. Nacido en Basel en 1900, Krafft era matemático de profesión y experto en estadísticas, lo que le era de gran utilidad para desarrollar su verdadera pasión: la astrología. O “astrobiología”, como él pomposamente llamaba a su propia versión del estudio de los astros y su influencia sobre los individuos.

Una exitosa predicción lo salvaría, en los años 30, de la persecución que desplegó el nazismo sobre los ocultistas. El 2 de noviembre de 1939 le escribió una carta a Heinrich Fesel —un experto en logias secretas que trabajaba para Himmler— pronosticando que, entre el 7 y el 10 del mismo mes, Hitler sufriría un atentado. El 8 de noviembre Hitler celebraba, en la cervecería Bürgerbräukeller de Munich, el 16º aniversario de su fallido golpe de estado de 1923 (sí, por allá también celebraban esas cosas). Una bomba colocada por Georg Elser estalló ese día, poco después de que el führer y su corte abandonaran el local, y la suerte de Krafft cambió de repente.

Fesel telegrafió entonces a Rudolf Hess comentándole que Krafft había predicho el atentado y, como era previsible, el astrólogo fue hecho prisionero. Caer en manos de la Gestapo era lo único que Krafft necesitaba: cuando se comprobó que no tenía nada que ver con el atentado, fue absorbido por el Ministerio de Propaganda para ayudar a Josef Goebbels a “descubrir” las profecías de Nostradamus que favorecían a Hitler.

Al año siguiente estaba ya haciéndole su horóscopo personal al führer. Y, aunque nunca llegó a conocerlo en persona —el horóscopo fue entregado a un asistente—, una predicción suya sobre la Operación Barbarroja contra la Unión Soviética terminó de ganarle la confianza del líder y empezó a ser tomado en serio para las decisiones relacionadas con el curso de la guerra.

Pero fácil viene, fácil se va. En 1941 Hess vuela solo en un bimotor a Escocia con la supuesta misión de negociar la paz, pero su avión es derribado y él es capturado, en uno de los más extraños episodios de la guerra. Hitler se encoleriza contra su otrora colaborador y, en represalia, recrudece la persecución contra los ocultistas, que habían sido de alguna manera protegidos de Hess.

Krafft es enviado a prisión por un año y, al salir, el nazismo lo reengancha para ponerlo a hacer las cartas astrales de los generales y almirantes aliados, información que era utilizada para decidir las acciones a tomar. Pero la prisión le ha dejado estragos psicológicos y empieza a sufrir delirios persecutorios; para colmo, su predicción de que el Ministerio de Propaganda sería destruido por bombas británicas fue considerada una amenaza por la Gestapo, que volvió a ponerlo tras las rejas. Moriría en enero de 1945 mientras era trasladado al campo de concentración de Buchenwald.

Del lado británico, Ludwig von Wohl era el encargado de predecir los pasos de los alemanes. Su método era simple: conocía el trabajo de Krafft, lo que le permitía, con los mismos datos, llegar a las mismas conclusiones. Se dice que fue de gran ayuda en las decisiones del almirante John Godfrey, director de inteligencia naval; sin embargo, unos documentos oficiales británicos recientemente desclasificados indican que el MI5 y el MI6 (las caras interna y externa del Servicio Secreto) lo consideraban un estafador.

Y es que una estafa y no otra cosa es la astrología, que funciona mediante el mismo precepto que guiaba a Goebbels para encontrar en Nostradamus fundamento divino al nazismo: se identifican ciertas señales y se las reviste con un disfraz de aparente lógica que convenza al estafado. El éxito de la predicción dependerá siempre del tamaño que tenga la necesidad del estafado de creer que su vida es parte de un entramado misterioso, divino.


Octavio Paz y sus dichosas letras de oro

Mexicanos dorados en el Palacio Legislativo de San Lázaro

El Palacio Legislativo de San Lázaro es la sede de la Cámara de Diputados de México. Allí hay un muro, el de la foto, en el que los políticos mexicanos estilan fijar letreros dorados con los nombres de personajes históricos mexicanos y héroes de la independencia.

El año pasado, dos diputados mexicanos propusieron agregar allí el nombre de Octavio Paz, pero la iniciativa fue rechazada por sus colegas bajo el argumento de que el Premio Nobel 1990 “no colaboró para la construcción del Estado mexicano”, una de las condiciones necesarias para que un personaje reciba semejante homenaje.

En su momento Marie José Paz, la viuda del poeta, deploró el criterio de la Cámara Baja diciendo que “sería una bobada si no fuera grotesco” y añadiendo que “por algo se habla de crisis de representatividad política”.

Ahora dos iniciativas similares rondan el ambiente. Una es el bautizo de una de las salas del Senado de México con el nombre del autor de El laberinto de la soledad. La otra es una respuesta más directa: la inscripción de su nombre, en letras de oro como la iniciativa original, en el Muro de Honor de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal mexicano. El político que presentó, apenas anteayer, esta última propuesta, no se ahorró retórica para sacarle en cara a los diputados su mezquindad:

¿A dónde queda nuestra labor como representantes populares si no somos capaces de generar sinergias en torno a un proyecto de esta naturaleza, cuando se trata de un hombre que contribuyó sobremanera al desarrollo cultural de un país como el nuestro?

Es obvio: tras el infortunado rechazo de los diputados a la idea de homenajear a Octavio Paz, que seguramente habría sido vista con beneplácito por tirios, troyanos y otras faunas, se abre el compás para que cualquiera retome la cosa. Es algo así como decirle a los diputados: ustedes, cuerda de bandidos, nunca llegarán a ser tan patriotas ni tan generosos ni tan buenagente como nosotros. Al final el pretendido homenaje a Octavio Paz será un homenaje que los políticos se harán a sí mismos.

No sé si seré muy quisquilloso, pero creo que el mejor homenaje que se le puede hacer a un escritor es algo que los políticos difícilmente alcanzarán: leerlo.


Día Mundial de la Poesía con poemas que ruedan

Haz rodar una poesía Nat anda como siempre inventando cosas interesantes. Como viene por ahí el Día Mundial de la Poesía, buena ha sido la ocasión para convocar a los poetas del mundo a participar en el proyecto Haz rodar una poesía, que consiste en la edición de un libro-objeto y su posterior “liberación” en tantas ciudades como sea posible. Hasta ahora se sabe que habrá liberaciones —qué maravilloso concepto éste de dejar que los libros cacen a sus lectores— en Arequipa (Perú), Bilbao y Barcelona (España), Carlisle (Inglaterra) y Santiago, la casa de Nat. Dice ella:

Los objetivos principales del proyecto, del cual ya he realizado capítulos anteriores, son la difusión dentro de nuestros países de creaciones poéticas, generar una acción cultural literaria internacional, fomentar la escritura dentro de nuestras sociedades o entornos directos y unirnos en torno a nuestra lengua común.

Para que el proyecto ruede, obviamente hay que empezar por enviar los poemas a la dirección que Nat ha dispuesto para ello, antariablog@gmail.com. Ya yo envié el mío así que, como diría Ilan, sólo faltas tú. Hay chance hasta el viernes que viene, 7 de marzo. Con los poemas que reciba, Nat va a armar el libro y los “curadores” del proyecto lo imprimirán, para luego liberarlo en una biblioteca o un centro cultural de sus respectivas ciudades y por supuesto tomarle fotos a la cosa para que quede registro. La liberación se realizará el 19 de marzo, de manera que dé chance a dar noticia del éxito del proyecto justo el Día Mundial de la Poesía. Ya se han involucrado “curadores” de las ciudades mencionadas, pero por supuesto cualquiera que desee trabajar en esta iniciativa será bienvenido.

Antonio Orlando Rodríguez, el niño escritor que ganó el Alfaguara

Antonio Orlando RodríguezAntonio Orlando Rodríguez ganó hoy el Alfaguara alzándose sobre más de quinientos participantes con una historia que huele a infancia: Chiquita, basada en la historia real de la artista cubana Alice Espiridiona Cenda, nacida en Matanzas en 1869 y quien en su vida adulta medía apenas 66 centímetros. Su estatura le valió el sobrenombre de “la muñeca viviente” y como tal presentó en diversos escenarios sus delicadas sesiones de canto a las que, puede uno suponer, nadie asistía realmente para oírla cantar sino para verla como fenómeno de circo, estigma que ella se esforzaba en desvanecer.

Alice Espiridiona Zenda, “Chiquita”“Por detrás del afán de Chiquita en retratarse como una gran estrella siempre brillante”, dice el boletín de Alfaguara, “se deslizan de a poco las sombras de la decadencia, los desengaños amorosos, la lenta relegación a las ferias de freaks, y el drama íntimo de una artista que no quiere resignarse a ser exhibida como un mero fenómeno de circo”. Hay por ahí alguna nota sobre la artista, curiosamente todas en inglés, así como un breve reportaje (PDF, 66 Kb) sobre una de sus presentaciones en el Nueva York de 1896, directamente desde el archivo de The New York Times.

“Un elefante en la cristalería”, de Antonio Orlando RodríguezPero bueno. Lo que me parece verdaderamente interesante es que Rodríguez es un autor destacadísimo en las lides de la literatura infantil, un tipo que se ha pasado más de media vida escribiéndole a los chamos. Bravo por esta fauna literaria que es capaz de seguir escribiendo (y en muchos casos, viviendo) como niños. En Cuatrogatos, revista sobre literatura infantil que editaba Rodríguez con Sergio Andricaín, puede leerse su bello cuento “Fantasmas”, del libro Un elefante en la cristalería, cuya portada es la que aparece a la izquierda, al principio de este párrafo. De allí rescato este párrafo que les dejo con el encargo de que vayan a leer el cuento completo.

Si uno abraza a una chica fantasma, es como si estuviera abrazando a un puñado de aire. Y si alguna vez te levantas de noche a tomar agua y sientes un friecito húmedo en la mejilla, no te asustes: es que algún fantasma sentimental te ha dado un beso.


Dudamel toca como quiere

Gustavo DudamelDesde Estocolmo me escribe la siempre atenta Lilian Fernández Hall para contarme de la fascinación que despierta nuestro Gustavo Dudamel en tan nórdicas tierras. El diario Dagens Nyheter (o, en cristiano, “Las Noticias del Día”) hablaba de él en su edición de ayer en términos muy elogiosos: “Dudamel no obliga a la orquesta a tocar como él quiere. La seduce. Y al final toca como él quiere”. Claro que no lo he traducido yo, ha sido la gentil Lilian que me ha copiado algunas de las frases que le llamaron la atención. Por ejemplo esta de Dudamel:

En lo que se refiere a música, yo suelo decir que si tienes disciplina pero no pasión, el resultado es muy aburrido. Y si tienes pasión pero no disciplina, es una catástrofe. Un cóctel es lo perfecto, y ese balance lo encontré yo en Gotemburgo. Los músicos aquí son tan abiertos, son… ¡latinos!

Como agregado a la nota, el Dagens Nyheter ha publicado esta selección de imágenes que muestran a Dudamel en lo que mejor sabe hacer, y de la que he tomado la fotografía que ilustra este post.


«« Anteriores •  Siguientes »»